Comienza la vendimia en Rioja con viñedo sano y expectativas de calidad

Uvas blancas en un viñedo de Aldeanueva de Ebro a mediados de agosto. :: s.s.j.

Aldeanueva ha arrancado este martes la vendimia con las primeras uvas de tempranillo blanco | Fincas de Azabache espera cortar esta mañana 150.000 kilos y estima empezar con la tinta en 10 o 15 días

LA RIOJA

La vendimia en Rioja ha comenzado este martes con una expectativas muy positivas en cantidad y calidad, pese a una campaña salpicada por el pedrisco y abundantes lluvias, que han provocado ataques puntuales de enfermedades fúngicas que, gracias al intenso trabajo del viticultor, se han logrado controlar.

Así lo han explicado a Efe diferentes fuentes del sector, ante el comienzo hoy de la recogida de uva blanca en las parcelas más tempranas de la subzona Rioja Baja en la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja, como son los parajes de «Viñedos de Aldeanueva de Ebro», la mayor cooperativa de la Denominación con 3.000 hectáreas, que marca el comienzo de la vendimia en Rioja.

Según ha informado a Efe su director general, Abel Torres, las primeras uvas cortadas de esta firma corresponden a tempranillo blanco, a las que seguirán el verdejo y la viura, para, después iniciar la recogida de las tintas. Según sus datos, en la zona de Aldeanueva de Ebro, donde se ubica Viñedos de Aldeanueva, la sanidad de la uva es «estupenda» porque la intensidad de las tormentas de granizo y la afección del mildiu ha sido menor, y por tanto, más fácil de controlar.

Publica hoy Diario LA RIOJA que la vendimia vuelve a confirmar que ya es una realidad en agosto en Rioja con la entrada en producción de las nuevas variedades de blanco. Aunque casi tres semanas después que el pasado año -el más temprano de la historia de la Denominación-, Fincas de Azabache, la bodega de la cooperativa de Aldeanueva dedicada a la elaboración de blancos y tintos 'premium', comenzaba esta misma mañana, a partir de las seis y durante cuatro horas para aprovechar el fresco, la recogida de los primeros racimos de tempranillo blanco, con la previsión de recepcionar unos 150.000 kilos de uva. «El grado alcohólico sobrepasa ligeramente los 12º, es decir, un nivel de azúcar adecuado que, junto con una buena acidez, es ideal para obtener en los vinos blancos la mayor fruta y frescura posible», explican desde la bodega. La vendimia se hará de forma selectiva, exclusivamente con tempranillo blanco, aunque también otras uvas como la verdejo van acercándose a la maduración óptima.

En cuanto al tinto, el envero está prácticamente terminado en las uvas de tempranillo, mientras que en la garnacha, habitualmente en zonas más altas y frescas, el cambio de color de las uvas se ha completado en prácticamente el 50%. Así las cosas, Viñedos de Aldeanueva no espera empezar a cortar las parcelas más tempranas de tinto hasta dentro de un mínimo de diez o quince días.

Controles de maduración

Tras la recogida de las diferentes variedades de uva blanca autorizadas en Rioja, la recogida se generalizará en septiembre en Rioja Baja con la uva tinta, y a partir de septiembre, se extenderá hasta octubre, de manera progresiva, en todo el conjunto de la DOCa, donde hay 65.326 hectáreas de viñedo distribuidas entre La Rioja, País Vasco y Navarra.

El Consejo Regulador de la DOCa Rioja inició ayer, día 27, los controles de maduración de la uva, que constituye «un importante servicio» que realiza semanalmente este organismo a fin de que los viticultores puedan determinar la fecha idónea de vendimia en cada localidad y optimizar así la calidad de los vinos elaborados.

Así lo ha explicado a Efe su director técnico, Pablo Franco, quien ha precisado que, en la actualidad, el viñedo en el conjunto de la DOCa, está «sano» y los ataques de mildiu que ha sufrido el viñedo en algunas zonas, debido al exceso de humedad por las intensas lluvias, «están controlados». Franco ha eludido pronunciarse sobre previsión de volumen de cosecha porque la calidad de la uva y el volumen, ha indicado, vendrá condicionada por la meteorología de las próximas semanas.

Sin embargo, distintas fuentes consultadas han convenido en que, a fecha actual y con la cautela de que septiembre es determinante para la calidad y cantidad, todo apunta a una cosecha no inferior a los 400 millones de kilos, frente a los 349,4 de 2017, que fue muy corta por la helada.

Para el Grupo Rioja -la mayor asociación de bodegas de la DOCa-, «las expectativas de la cosecha son positivas en cantidad y calidad» y «la calidad final de la cosecha vendrá marcada en gran medida por la evolución de la climatología hasta el momento de la vendimia», ha afirmado a Efe su director general, Iñigo Torres. Ha recalcado que, «después de las últimas semanas, donde el riesgo de mildiú ha sido muy importante por la elevada humedad provocada por las tormentas, finalmente la afección ha sido controlada por el intenso trabajo que han realizado los viticultores, y el daño ha sido menor del que se podía prever».

En este contexto, ha precisado que «se mantiene una buena expectativa productiva, imprescindible para recuperar el equilibrio previo a la cosecha 2017 y restablecer así una moderación de los precios en origen que permita a Rioja atacar los mercados de una forma más eficaz».

Para el Grupo Rioja, este es el «elemento clave para retomar el crecimiento en la comercialización ante la caída que se arrastra desde inicios del año 2018, motivada por la falta de materia prima y el incremento desmesurado de los precios en origen de la última cosecha», ha indicado Torres.

En la parte de los viticultores, el secretario general de ARAG-Asaja, José Antonio Torrecilla, también incidido en que la uva está sana en general y el «mildiu», que ha atacado «fuerte en algunas zonas, se ha logrado atajar a base de tratamientos, esfuerzo del viticultor y mucho gasto en tratamientos» y «hay que ver también la evolución del oidio». Según sus datos, «será complicado llegar este año al rendimiento aprobado para esta campaña del 118 %, en el conjunto de la Denominación, sobre todo, por los ataques de piedra», pero todo apunta, a priori, a que pueda rondar los 400 millones de kilos, al igual que ha indicado el directivo de Viñedos de Aldeanueva.

Sobre los precios que los viticultores cobrarán este año por sus uvas, Torrecilla y Abel Torres han estimado que, a priori, no serán inferiores al euro y que podrían situarse en un promedio de entre 1,10 y 1,20 euros el kilo, en función de calidades, aunque han incidido e la necesaria cautela hasta ver la calidad final.

En la UAGR también han resaltado «el gasto suplementario» que han tenido que hacer este año los viticultores en tratamientos contra enfermedades fúngicas, como las citadas, debido a la importante pluviometría de la campaña 2017-2018. En el lado «positivo», la UAGR ha añadido a Efe que las abundantes lluvias han recuperado plenamente a los viñedos de los dos años de sequía precedentes, así como de la fuerte helada sufrida en la campaña pasada. Respecto a los precios, en la UAGR han precisado que «continúa el oscurantismo y la falta de información real y fidedigna de los precios que los viticultores cobrarán por sus uvas».

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