La apuesta enoturística debería transitar «solo hacia lo excelente»

El enoturismo riojano evidencia debilidades que le impiden desarrollarse en un escenario repleto de grandes oportunidades

S. MORENO LAYA LOGROÑO.

La radiografía mostró el verdadero alcance del problema: un bajo precio trae consigo una mala imagen, sobre todo a nivel internacional. Al mismo tiempo existe una escasa profesionalización del sector que se observa, por ejemplo, en el bajo nivel de idiomas de los candidatos a trabajar en este sector. Eso conlleva una baja autoestima y la imposibilidad de comprender que en el mundo hay ricos con ganas de gastarse el dinero. En definitiva: una radiografía del enoturismo en España con muchas fracturas.

Esta vez el 'radiólogo' fue Rafael Del Rey, director del Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), en el marco de la jornada inaugural, el pasado martes, del Curso de Verano organizado por la UR sobre enoturismo. A través de un sesudo análisis DAFO estableció el estado de salud del enoturismo patrio, que Santiago Vivanco, presidente de la Fundación Vivanco, regionaliza con precisión: «Queda mucho más por hacer de lo que hemos hecho hasta ahora. Debemos atraer a los turistas con mayor poder adquisitivo». Hay dos factores determinantes: el humano y las infraestructuras. «Tenemos serios problemas para contratar a gente que tenga un buen nivel de idiomas», indica. Y las infraestructuras. «Y no me refiero al AVE», aclara. «Faltan alojamientos cinco estrellas, o más hoteles 'boutique' y con encanto para un turismo de alto 'standing'».

Resulta llamativo que en el análisis de Del Rey y Vivanco no se ponga en el espacio de las 'debilidades' del enoturismo riojano la necesidad de un tren de alta velocidad. Es más, Emilio Barco, profesor del Departamento de Economía y Empresa de la UR, se muestra rotundo en este punto: «Yo estoy en contra del AVE». Bajo su punto de vista, «la mejor forma de que vengan a La Rioja es en coche desde Bilbao y llenen sus maleteros de vino».

«Es necesario elaborar un plan estratégico nacional -y también regional- sobre enoturismo que permita potenciar las fortalezas y reducir las debilidades para trabajar todos en la misma dirección», apunta Del Rey. «Pero para lograr la excelencia hay que ser excelentes: separar la mierda, que la tenemos, de lo positivo. No todo se puede vender», advierte Barco. Lo resume Del Rey: «En el marketing internacional lo más acertado es mostrar solo lo mejor. No se puede enseñar todo». «La gente con dinero está yendo al País Vasco y a otras zonas vinícolas de España, pero no a La Rioja», concluye Vivanco.

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