Baile enológico en las bodegas

La marcha, tras décadas en sus respectivas empresas, de Carlos Estecha y de Jesús Madrazo, provoca importantes movimientos en el sector

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

El colectivo de enólogos riojanos ha vivido en los últimos meses notables novedades, varias de ellas provocando movimientos importantes entre diferentes compañías vitícolas de la región. El primero se produjo en primavera con la marcha voluntaria de Carlos Estecha de Bodegas Franco Españolas, compañía para la que había trabajado durante prácticamente las tres últimas décadas.

Estecha, Laucirica y Provedo

Estecha afronta ahora un proyecto en solitario que aspira a colocarse en el mercado premium con pequeñas producciones con las ideas propias y la concepción de uno de los enólogos autores de vinos clásicos y longevos de Rioja.

Navascués y Madrazo

Franco Españolas, bajo la dirección de Borja, hijo de Carlos y perteneciente a la nueva generación de los Eguizábal, ha confiado a Rubén Provedo el timón enológico (director técnico) del nuevo proyecto que en breve empezará a mostrar sus credenciales con el lanzamiento del nuevo Bordón, que reaparecerá con el eslogan 'Descaradamente clásico'.

La salida de Rubén Provedo de Bodegas Tobelos, con quien emprendió con éxito hace una década y media el proyecto de lanzar una nueva bodega que ha ido consolidando sus vinos en el segmento medio y alto del mercado, provocó la incorporación como sustituta de Adriana Laucirica, expresidenta de la Asociación de Enológos de Rioja (AER), y también con una amplia experiencia en varias bodegas de la Denominación de Origen (DOC) Rioja.

Nuevos proyectos

No ha sido el único movimiento importante desde el punto de vista enológico, ya que Jesús Madrazo, alma y corazón de Viñedos del Contino, la bodega de Laserna (Laguardia) que ideó su padre en los años 70 cuando estaba al frente de CVNE (propietaria de Viñedos del Contino), dejó la compañía por voluntad propia para afrontar por su cuenta algunos asesoramientos con una empresa de exportación propiedad de su mujer y, sobre todo, con dos proyectos más personales: uno de ellos en Laguardia (Rioja) y un segundo en Aranda de Duero (en la Ribera del Duero).

La marcha de Madrazo, después de 18 años como director técnico, dejó un vacío en Viñedos del Contino que ha sido cubierto por Jorge Navascués, enólogo aragonés -hijo de Jesús Navascués, decano de los profesionales de la región vecina-, que hasta ahora había trabajado en su tierra y especialmente en Campo de Borja y Cariñena con brillantes resultados.

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