El blanco está de moda

Vendimia realizada por la noche, aprovechando las temperaturas suaves. :: l.r./
Vendimia realizada por la noche, aprovechando las temperaturas suaves. :: l.r.

La lluvia del 2018 obligó a trabajar mucho en la cepa | Bodega Maetierra de Calahorra comenzó la vendimia a finales de agosto y ahora está a la espera de la maduración de diferentes variedades

SANDA SAINZ CALAHORRA.

La bodega Maetierra, especializada en vinos blancos y perteneciente a la compañía Vinos Vintae, comenzó a finales de agosto la vendimia de moscatel de grano menudo. En estos momentos ha recogido prácticamente todo el moscatel dejando una parte para vendimia tardía (en octubre) destinada al vino dulce natural Melante.

También se ha cosechado la Gewüztraminer y Riesling y pronto continuará con la Chardonnay y Albariño para finalizar con Sauvignon Blanc y Verdejo.

El trabajo en el campo lo realizan despacio, por la noche, aprovechando las horas con temperaturas más suaves. Las labores están ahora paradas durante unos días esperando la maduración de las diferentes variedades que van a distinto ritmo.

El enólogo Carmelo Cámara indica que el 2018 ha sido un año complicado en el campo debido a la abundante lluvia caída y se han visto obligados a trabajar mucho en la cepa. Comenta que si se mantienen las cifras de otras temporadas obtendrán entre 300.000 y 400.000 kilos de todas las citadas variedades de blanca.

«El año ha resultado fresco y húmedo por lo que prevé una alta acidez y bajos Phs. Esto proporcionará vinos frescos y de mayor longitud que en añadas anteriores», aseguran en Maetierra.

Cámara explica que «se trata de una campaña normal (la del 2017 se adelantó dos semanas y comenzó el 15 de agosto), bien de cantidad y perfecta de calidad. En Calahorra no ha habido enfermedades y la uva ha entra a bodega en buenas condiciones».

El blanco está de moda, en auge por su frescura y porque tiene más rotación. Se consume más y destaca un producto que esta bodega lleva más de dieciséis años comercializando, el semi-seco como el Libalis. Son varias las firmas que se han sumado a la elaboración de este tipo de vino y de semi-dulce.

«En líneas generales son vinos de altísima calidad, muy frescos y fáciles de beber, que llegan a un número mucho más grande de personas porque no les resulta igual tan pesado. Además es un nicho del mercado que todavía estaba sin explotar. Sobre todo los jóvenes lo consumen más», afirma Carmelo Cámara.

Ahora queda un tiempo de espera para reanudar la vendimia y terminar la campaña en el que el principal miedo es la piedra. «Las lluvias torrenciales y el granizo pueden arrasar las fincas. Si hay mala suerte se llevaría la hoja y no terminaría de madurar la uva, y si hay muy mala suerte se perdería tanto la hoja como la uva. Así que, estaremos pendientes del cielo», finaliza el enólogo.

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