Intensidad de Rioja Alta

Un momento de la cata./Miguel Herreros
Un momento de la cata. / Miguel Herreros

Bodegas Martínez Corta, en el club de catas de lomejordelvinoderioja.com | Félix Martínez y Fernando Salgado presentan las colecciones Tentación y Soros, con vinos varietales de tempranillo y garnacha como protagonistas

ALBERTO GILLogroño

Con una elaboración de poco más de 60.000 botellas, pero con una producción de 130 hectáreas de viñedo, la familia Martínez (Bodegas Martínez Corta) tiene donde elegir para elaborar sus vinos Soros y Tentación. Félix Martínez, viticultor y propietario, recordó el esfuerzo, de su padre especialmente pero también del conjunto de la familia, por mantener los viejos viñedos y crecer a costa de comprar nuevas tierras y plantaciones hasta el punto de que el 60% de los viñedos de la bodega tiene una edad superior a los 50 años y, del restante 40%, buena parte supera también los 30 años: «Tenemos buena materia prima y llevamos varios años zonificando y entendiendo nuestros propios viñedos al mismo tiempo que estamos trabajando con la elaboración de vinos que, hace unos años pensábamos que eran estupendos, pero luego nos dimos cuenta que no lo eran tanto cuando Fernando Salgado se incorporó de pleno al asesoramiento enológico y empezamos a ver los nuevos resultados», explica Félix Martínez.

Nuevos resultados que la familia Martínez presentó el pasado jueves en el club de catas de lomejordelvinoderioja.com, con el tempranillo y la garnacha como variedades protagonistas y con el triángulo formado por Uruñuela, San Asensio y Cenicero como principales localizaciones de los viñedos de la familia: «Hacemos vinos de La Rioja Alta, de una zona de histórico prestigio y tradición, en la que tanto el tempranillo como la garnacha tienen un comportamiento óptimo y nos permiten elaborar vinos con una identidad propia de zona y también varietales», avanzó Félix Martínez.

La cata

Fernando Salgado, con 40 vendimias en Rioja a sus espaldas, fue el encargado de presentar los vinos de la casa tras la introducción del viticultor. Una cata estructurada en torno a la garnacha, en sus diferentes colores bajo la gama Tentación, y en torno al tempranillo con la familia Soros: «Soy un gran defensor de la garnacha, pero cuando procede de viejos viñedos y sobre todo de bajas producciones, ya que en esta zona además tiene una frescura particular y diferente a la de otras garnachas más cálidas de Rioja», explicó Salgado.

Tentación Garnacha Blanca 2017 es un vino especial, porque apenas quedan plantaciones de esta variedad histórica pero muy minoritaria y que Martínez Corta embotella sin pasar por barrica: «Es un vino de 12,5 grados, pero con cuerpo y una boca muy redonda que nos lleva rápidamente a pensar que estamos ante algo diferente que la viura». Procede de un viejo viñedo de la zona de Alesón, donde la familia tiene una parte de cepas de garnacha blanca y otra de garnacha tinta de viejos viñedos retorcidos y de largos brazos: «Para mí, es un vino gastronómico -apuntó el enólogo-, con cuerpo y sobre todo diferente, con acidez desde el punto de vista enológico, pero que, sin embargo, en la boca se matiza con una melosidad que envuelve el paladar».

Tentación Garnacha Rosado 2017 procede también de viejos viñedos de garnacha. Después de 48 horas en maceración, el vino es el resultado del sangrado de las uvas. En la cata muestra ligeros aromas a frambuesa característicos de la variedad, aunque también con algunas notas tropicales, pero especialmente destaca en boca, de nuevo, por la densidad.

La tanda de tempranillos comenzó con Soros Crianza 2015, un vino potente que, como bien aclaró el enólogo, «no responde a los cánones convencionales». «No es necesariamente -detalló- ni mejor ni peor, pero no es fácil encontrar crianzas de este tipo, con esta intensidad de fruta madura ni esta concentración entre los tradicionales Riojas catalogados como crianza».

Los vinos de la cata

Tentación Garnacha Blanca 2017:
7 euros.
Tentación Garnacha Rose 2017:
6 euros.
Soros Crianza 2015:
8 euros.
Soros Edición Limitada 2014:
14 euros.
Soros Reserva 2012:
15 euros.
Tentación Garnacha 2016:
12 eruos.

La intensidad de color, que salta a primera vista nada más que los vinos tocan la copa, es la nota en común de los tempranillos de Martínez Corta. Soros Elaboración Limitada 2014 procede de un viñedo al que Félix Martínez tiene una consideración especial: «Está en Cenicero, en la zona de los carriles, con un suelo muy pobre que nos da producciones escasas y que, para mí, es una de las mejores zonas para el tempranillo de Rioja». En la cata, es nuevamente un vino profundo, quizás un poco menos intenso que al anterior, pero más redondo y con similar carnosidad.

Soros Reserva 2012 lleva al extremo la intensidad colorante, en un vino que, ya con casi seis años, no muestra ni la más ligera sombra de evolución a la vista. Más reducido de inicio y con mayor presencia de la madera que en los anteriores, muestra las notas compotadas de una maduración llevada casi al límite: «La gama Soros no sigue un patrón común, cada vino es distinto y, dentro de cada vino, cada añada es también muy diferente», explicó Fernando Salgado. «Para mí -añadió-, eso es una virtud en una bodega».

La cata concluyó con Tentación Garnacha 2016, un vino de algunos de los más viejos viñedos de la familia (80 años), que se cría durante unos meses en barricas de roble antes de su embotellado: «Hemos pensado en este vino para cerrar la cata porque es una garnacha potente, que aguanta la intensidad de los tempranillos de Soros, pero que nos da también una frescura particular y una dulzura que encontramos en estas garnachas históricas», aclaró Salgado. Y, desde luego, gustó este último vino, tanto a los técnicos como a los no profesionales, que lo eligieron como el mejor de la noche en la aplicación que estrena JIG esta temporada para el club de catas.

Los patrocinadores del club: Argraf, Tonelería Quercus, Rivercap, Calcco, JIG, Smurfit Kappa, Brener Energy Brokers y el Hotel Gran Vía de Logroño.
Los patrocinadores del club: Argraf, Tonelería Quercus, Rivercap, Calcco, JIG, Smurfit Kappa, Brener Energy Brokers y el Hotel Gran Vía de Logroño. / Miguel Herreros

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