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Una filosofía de vida

Los participantes en la cata en la sala del Hotel Gran Vía, atentos a las explicaciones. :: Miguel Herreros
Los participantes en la cata en la sala del Hotel Gran Vía, atentos a las explicaciones. :: Miguel Herreros
  • Arturo de Miguel reivindica, con una espectacular cata pegada a los terruños y a la tradición, el orgullo y el buen hacer de viticultores y cosecheros: los 'otros' Riojas

  • Artuke Bodegas y Viñedos, en el club de catas de lomejordelvinoderioja.com

En ocasiones una simple anécdota describe mejor que cualquier sesudo análisis de marketing la filosofía, el compromiso, de una empresa familiar como Artuke Bodegas y Viñedos, protagonista el pasado martes por la noche en el club de catas de lo mejordelvinoderioja.com: Pies Negros es uno de los vinos de la bodega y así los tenía el padre de Arturo y Kike de Miguel, cuando, justo tras acabar el pisado de las uvas para extraer los mostos, acudió a Urgencias aquejado de un dolor en la pierna. Le detectaron un pequeño trombo y las enfermeras no salían de su asombro ante lo que creían un pie totalmente necrosado: «Cómo explicarles que tras el pisado de las uvas hay que esperar un mes para volver a recuperar el color normal».

Arturo De Miguel se incorporó de lleno al proyecto familiar, junto con su hermano Kike, en el año 2009. Recogieron el timón de una pequeña bodega, la quinta generación de viticultores y la segunda como bodegueros. Dedicaron un par de años a estudiar, a parcelar los viñedos de la familia, que sus padres conocían perfectamente, pero cuyas uvas ensamblaban para elaborar el entonces único vino de la casa: el Artuke maceración carbónica.

Los hermanos De Miguel presentaron para el club de catas de lomejordelvinoderioja el resultado de aquel trabajo: dos vinos de pueblo, Baños de Ebro y Ábalos, y cuatro de parcela, incluida la última creación, todavía en barrica, de una nueva plantación en altura en Samaniego. Arturo fue rotundo en su exposición: «El futuro de Rioja creo que es bueno, pero no lo es tanto para los viticultores ni para los pueblos». El viticultor, formado en agronomía y enología en la Universidad de La Rioja, aludió en varias ocasiones a las carencias, especialmente sobre el compromiso con la tradición, de la oferta formativa: «Deberíamos pensar menos en el business e intentar ser más honestos con nuestro origen; es triste decirlo, pero ya casi nadie pisa la uva en los lagos y creo, de verdad, que no deberíamos perder estas tradiciones».

La cata

Artuke es propietaria de 22 hectáreas de viñedo en el triángulo formado por Baños de Ebro, donde se ubica la bodega, Ábalos y Samaniego. La cata comenzó con Artuke 2015, un vino de elaboración tradicional (uva entera): «Representa la tradición de la comarca y que ahora ceñimos a los viñedos situados en las terrazas sobre el Ebro de Baños», señaló Arturo de Miguel. Son viñedos en vaso y también de una espaldera: «Nos equivocamos en el 2007 quizá siguiendo las enseñanzas universitarias», matizó el viticultor, pero lo más importante es que «respeta el estilo tradicional del pueblo». En la copa es sencillamente superagradable: frutal y floral, refrescante y que invita a un trago tras otro: «para beber 'a morro'», en palabras de Arturo de Miguel.

Pies Negros 2014 es el vino del otro pueblo donde la familia tiene el 40% del viñedo: Ábalos. Con suelos más arcillosos, es más estructurado, con un 90% de tempranillo y un 10% de graciano, y que se cría en barricas de 500 litros y una parte, un 5%, exclusivamente en hormigón: «Nos gusta que la madera no marque en excesos los vinos, ya que nuestra intención es intentar reflejar al máximo los terruños».

Finca de los Locos 2014 fue el primer vino parcelario de la noche. Procede de una terraza elevada para Baños (530 metros), con un suelo peculiar de gravas y calizas y muy pobre: «Mi abuelo compró esta finca en los años 50 del siglo pasado, a contracorriente de lo que se hacía entonces cuando las más apreciadas eran las más fértiles, y en el pueblo le llamaban loco, lo que nos llevó a bautizar así el vino en homenaje a nuestro abuelo», recordó Arturo de Miguel. El vino eleva al 20% el porcentaje de graciano (80% tempranillo), variedades que Artuke vendimia al mismo tiempo con la idea «de mantener al máximo el carácter de la parcela». Es unos de los vinos más potentes de la bodega, con la combinación frutal (tempranillo) y floral (graciano) y una frescura muy agradable.

El K-4 de Artuke 2014 hace referencia a los cuatro pilares básicos de la bodega: padre, madre y hermanos. De nuevo tempranillo y graciano con una estancia de doce meses en madera de una parcela de apenas una hectárea (800 botellas) de Ábalos, que de nuevo los hermanos De Miguel elaboran a 'su modo': «En la 'uni' te hablan de la extracción, la maduración, de la potencia..., pero luego te das cuenta pierdes el perfil de la propia parcela», apuntó el viticultor.

La Condenada 2014 es una de las últimas elaboraciones de Artuke, la tercera cosecha de una parcela de viejos viñedos que los hermanos compraron a una familia de la comarca y que estaba 'condenada' al abandono o al arranque: «Dan dinero para arreglar iglesias, pero no para mantener este 'patrimonio'», reflexionó el viticultor. La Condenada incluye cepas de tempranillo, garnacha, graciano y palomino fino, que Artuke vinifica de forma conjunta: un vinazo, quizá el más complejo y delicado de todos.

El viñedo más joven

Los hermanos De Miguel cerraron la cata con el vino de un joven viñedo, que acaba de entrar en producción y que plantaron en las mismas faldas de la Sierra de Cantabria (por encima de los 700 metros) en Samaniego. Pese a que aún se encuentra en barrica (tempranillo 100%) muestra un perfil más fresco que los anteriores, una estructura más limitada propia de un clima más extremo y fresco, y una acidez que aún debe integrarse en la botella.

Artuke ha recuperado con orgullo la etiqueta de 'cosechero' de Rioja, de la elaboración más tradicional, con mucho trabajo, especialmente en el campo, y con unos vinos que reivindican el carácter más auténtico y la singularidad de una comarca, de unos pueblos que todavía hoy viven prácticamente al 100% del viñedo y del vino. «Hay que defender y luchar por lo nuestro», concluyó Arturo de Miguel.

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