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Al ‘dictado’ de los Obarenes

  • Hacienda El Tenero abre la temporada del club de catas de lomejordelvinoderioja

  • Raúl Tamayo presenta la gama completa de la bodega, marcada por un entorno natural casi salvaje, los suelos de roca, la altitud y la frescura

El Ebro, a su paso por las Conchas de Haro, separa la Sierra de Cantabria de los Montes Obarenes. Hacia el oeste, este macizo montañoso que continúa hasta tierras burgalesas es una de las zonas vitícolas históricas, marcada por la influencia más atlántica, por la acidez de sus vinos y una de las grandes comarcas por descubrir en Rioja, con un limitado número de bodegas –las uvas han sido tradicional aprovisionamiento de las casas de Haro–, pero cada vez con más nuevos proyectos.

  • Hacienda El ternero en el Club de Catas

Hacienda El Ternero, un pequeño islote burgalés perteneciente al monasterio de Santa María de Herrera (Miranda de Ebro) y donde la naturaleza se muestra casi en estado salvaje, es una de las referencias de la comarca que, ayudada por el cambio climático, ha puesto en el mercado una completa gama de vinos marcada por la singularidad del viñedo y del entorno.

Raúl Tamayo, enólogo de la bodega, presentó el lunes por la noche para el club de catas de lomejordelvinoderioja.com un proyecto que remonta sus orígenes documentales en la elaboración de vino al siglo XI y que a mediados del XIXelaboraba referencias tradicionales como el supurao y tintos del ‘Medoc’ riojano: «Siempre se ha hecho vino en la Hacienda, pero es cierto que en los últimos años estamos consiguiendo unas maduraciones plenas y pausadas que marcan el estilo de todos nuestras referencias», explicó Tamayo.

La actual propiedad inició el proyecto en 2001 y en la actualidad, con 60 hectáreas en producción y otras 60 recién plantadas, produce apenas unas 100.000 botellas. «El clima fresco y atlántico, subiendo hasta las mismas faldas de los Obarenes; los suelos, muy pobres en parcelas en las que incluso encontramos la roca madre a un metro de profundidad y las vinificaciones por parcelas, en las que la orientación es fundamental para la elección de los vinos, son las principales características que definen nuestra singularidad».

La cata

Así contextualizo Raúl Tamayo la personalidad de los vinos del Ternero. Comenzó la cata con Hacienda El Ternero Blanco 2015, un fermentado en barrica de graduación limitada (12,5%), fresco y fino que marca la identidad de la Hacienda:una viura más aromática de lo común y, sobre todo, acidez y delicadeza para un vino muy bien integrado con la madera.

El Torno 2012 es el crianza de «entrada de gama» y una de las sorpresas de la cata:«Lo elaboramos de las parcelas más sombrías, buscando potenciar la frescura y un poco menos de grado alcohólico», explicó el enólogo. Objetivo cumplido: un vino amable, fresco y muy agradable para beber. Hacienda El Ternero Vendimia Seleccionada 2012 es el ‘hermano mayor’, con crianza en roble francés más nuevo (de primer y segundo vino), aunque la principal diferencia está en las parcelas: «Son viñas con más exposición solar; aunque quizá para nosotros pueda ser hasta subjetivo, el Ternero en verano huele a pino y a resina y nos gusta encontrar esos aromas en el fondo de nuestros vinos», describió Tamayo.

Los 'reservas'

Hacienda El Ternero Reserva 2011 consigue a la perfección integrar esas notas balsámicas de la finca:«Tenemos más estructura en este vino, una crianza larga en barrica francesa nueva (mínimo 20 meses) que nos pide nuestros vinos, pero con un tostado muy tenue porque respetar la identidad de los viñedos es el principal objetivo», aclaró el enólogo. En la cata muestra finura, elegancia y nervio, ese punto de acidez natural que comparten todos los vinos de la casa.

Como cierre, el Picea 650 2009, un vino que hace referencia a la flora autóctona de la hacienda y a la altitud de la parcela, la más elevada con viñedo: «Procede de nuestros viñedos más viejos, entre ellas dos parcelas de 60 años, y lo elaboramos sólo en aquellas añadas en que nos satisface la maduración». Es el vino más moderno, con más estructura y potencia y un tostado más alto en las barricas nuevas en que se cría (18 meses también pese a etiquetarse como genérico) y que, sobre todo, muestras las notas mentoladas y balsámicas características del Ternero: «Trabajamos para que la singularidad de la Hacienda se refleje en nuestros vinos», concluyó Tamayo.

Hacienda El Ternero abrió ayer la nueva temporada del club de catas con la personalidad de una comarca y de una finca extrema, en latitud (al borde noroeste de Rioja) y altitud (casi 700 metros). La próxima cita, el 2 de marzo con Finca Valpiedra y Familia Martínez Bujanda.