Castillo de Sajazarra abre el club de Catas 2018

Jabier Marquínez, en los viñedos de la propiedad, en los montes Obarenes. :: L. R./
Jabier Marquínez, en los viñedos de la propiedad, en los montes Obarenes. :: L. R.

La cita es el martes 6 de febrero | Jabier Marquínez presenta los vinos de Castillo de Sajazarra, marcados por la particularidad de la comarca más fría de Rioja | Plazas agotadas

ALBERTO GILLogroño

Tan impresionante como el propio municipio de Sajazarra es su castillo, que la familia Líbano adquirió a finales de los años 60 del siglo pasado. Durante la reconstrucción, casi desde la ruina, hallaron en sus mazmorras utensilios para la vendimia y elaboración de vino, lo que llevó a los Líbano a embarcarse para, primero, elaborar vinos para autoconsumo y, a partir de 1973 con la construcción de la actual bodega, lanzarse a la comercialización de Riojas.

Bodegas Castillo de Sajazarra es uno de los escasos y regulares proveedores españoles de vino kosher para comunidades judías, pero sobre todo ha construido una identidad propia con los tempranillos y gracianos de una de las zonas más frías y extremas de Rioja: «Cultivamos 46 hectáreas de viñedo propio y somos autosuficientes, ya que, salvo desgracia como el año pasado, producimos un 140% sobre lo que elaboramos, con lo que elegimos lo mejor y vendemos el resto». «Eso sí, si un año no damos la talla, la culpa es del Altísimo porque aquí trabajamos sin red», explica entre risas Jabier Marquínez, enólogo de la casa.

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Inscripciones
Hay 45 plazas para los primeros inscritos (las inscripciones se abren a partir de las cuatro de la tarde de hoy). 10 euros por persona.
La cita
El martes 6 de febrero a las 20.30 en el Hotel Gran Vía (Logroño).
Los vinos de al cata
Invita Blanco 2016 (DOP Alella); Herenza 2016; Solar de Líbano Reserva 2013; Castillo de Sajazarra Reserva 2012; Digma Tempranillo y Digma Graciano.

Marquínez trabaja con once vinos primarios cada cosecha: «Tenemos vinos de finca, pero me gusta más el cupaje y tiramos mucho del ensayo y error, porque cada añada para nosotros es muy diferente». El enólogo abre el próximo 6 de febrero (20.30 horas en el Hotel Gran Vía) la nueva temporada de catas del club de lomejordelvinoderioja.com, con una original propuesta que comenzará en Alella (Barcelona), donde la propiedad cultiva 10 hectáreas, pero que se centrará en Sajazarra y las características del entorno de los Obarenes: «Probaremos un par de vinos kosher por la curiosidad de la gente, pero también veremos las diferencias entre dos reservas, uno más clásico y otro más moderno y, por último, me gustaría presentar dos varietales, de tempranillo y graciano, que muestran la tipicidad de una zona fría y extrema como la nuestra», avanza.

La cata

El enólogo comenzará con Invita Blanco 2016, de la DOP Alella, al norte de Barcelona: «Es una zona histórica, con referencias de cultivo desde los romanos, caracterizada por un suelo arenoso granítico muy apto para los blancos», describe Marquínez. «El vino lo hacemos con un 50% de xarel-lo, conocida allí como panza blanca, y otro tanto de sauvignon blanc, pero intentamos que mande la primera que es la que tiene la auténtica tipicidad». Es un vino kosher, aunque, como advierte el enólogo, que «nadie piense nada raro porque la diferencia es el 'lío' que nos suponen para la bodega estas elaboraciones».

En Rioja, Castillo de Sajazarra elabora exclusivamente tintos y Marquínez comenzará con otro vino elaborado para la comunidad judía: «Herenza 2016 es un semicrianza criado cuatro meses en barrica nueva, un vino fácil para restaurantes y en el que podremos ver perfectamente el perfil del tempranillo en esta comarca». Pero es la elaboración de reservas la que constituye el núcleo duro de Castillo de Sajazarra. Así, el enólogo presentará, como pareja de cata, Solar de Líbano Reserva 2013 y Castillo de Sajazarra Reserva 2012, las dos líneas principales de vinos de la bodega y con diferentes perfiles: «Solar es un vino típico de Rioja, más terciario con más madera, cuerpo medio y fácil de beber, que nosotros seguimos haciendo con todo el orgullo». «Es de 'bien nacido ser agradecido' -continúa- y vamos a seguir haciendo estos vinos clásicos de Rioja digan lo que digan los prescriptores y, de hecho, es el que seguro gustará a todo el mundo, aunque quizá emocione menos que otros».

El Castillo de Sajazarra incorpora un 7% de graciano al tempranillo para un conjunto con más fruta, más moderno si se quiere, y con aromas más primarios: «Está menos tiempo en barrica que el anterior, pero nueva y un 25% del vino hace la maloláctica en barrica». La cata concluirá con los dos vinos 'especiales' de la bodega, Digma Tempranillo y Digma Graciano: «No me gusta la definición de 'vinos de autor', pero sí son las elaboraciones más seleccionadas, que únicamente hacemos en los años en que conseguimos la maduración que buscamos porque nuestra zona es muy fría». Especialmente delicado en este sentido es el graciano, una apuesta del propio Marquínez en 2006: «Ya veíamos el tema del cambio climático, que adelantábamos las cosechas y pensamos en por qué no hacerlo». «El varietal es muy curioso, por fresco, aunque yo sigo pensando que es una gran uva para complementar el tempranillo».

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