Confieso que he bebido

JOSÉ ANTONIO DEL RÍOLogroño

Para puristas más papistas que Bergoglio, los que pontifican para escucharse, los que defensores de la esencias y repartidores de carnés... Para, en fin, esa fauna que abunda en el ecosistema del Rioja, pretendidos prescriptores, enófilos de 280 caracteres, vendimiadores de Facebook y esperguradores del Instagram, el reconocimiento dedicado a un joven Comportillo comprado en Mercadona a 2,50 euros la botella les parecerá una herejía que condenará ipso facto al firmante de estas líneas a las galeras de la ignorancia vitivinícola. Qué se le va a hacer. Mas salvado ese prejuicio, parafraseo a Neruda y confieso que he bebido. Comportillo. Que el tinto de Mercadona ha sido uno de los vino que ha iluminado mis comidas de a diario y que ha competido con dignidad y solvencia con otros de pretendido pedigrí y ringorrango superior.

No es objeto de estas líneas entrar en el debate sobre el modelo de la Denominación. Ya llevan suficientes años esquivándolo quienes tendrían motivos e intereses para afrontarlo. Menos trascendental, la cuestión aquí es reconocer que, como tantos otros de Rioja, aunque no como todos los de Rioja, los vinos que Ontañón elabora para Mercadona presentan una relación calidad/precio ejemplar. Y que es capaz de vender doce millones de botellas (¡12 millones!) al año. Una barbaridad.

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