Detrás de los precios

Vendimia manual, ayer en Logroño. :: J. Rodríguez/
Vendimia manual, ayer en Logroño. :: J. Rodríguez

Viticultores se preguntan dónde están los contratos a que obliga la ley y las bodegas aseguran que se están haciendo en su momento

A.G. LOGROÑO.

La escasez de operaciones públicas de vendimia lleva a las organizaciones agrarias a preguntarse a qué obedece el 'silencio' e incluso se plantean si se están firmando realmente los contratos a los que obliga la Ley de la Cadena Agroalimentaria antes de llevar los remolques, mientras que las bodegas aseguran que las entregas se están haciendo con contratos, pero que nadie obliga a que se informe públicamente.

En este sentido, José Luis Pisón, vocal de la UAGR señala que «es un tema que nos preocupa mucho -continúa- porque la vendimia lleva ya varios días, pero no hemos visto un sólo contrato más allá de rumores». Pisón lamenta que «sigamos sin contar con un Observatorio de Precios» y critica que, por cuestiones estratégicas de las bodegas, «los viticultores parece que van a encontrarse con los precios en el momento de dejar el remolque en las básculas». Tomás Latasa, secretario general de UPA, va incluso más allá y advierte de que «parece que hay un pacto de silencio entre las grandes bodegas y habrá que ver qué piensa la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA) si todos los rumores confirman precios prácticamente idénticos entre todos los operadores». Latasa lamenta que «en cuatro años con la Presidencia del sector productor no hemos sido capaces de poner en marcha el Observatorio de Precios y ahora con las bodegas al frente va a ser mucho más difícil».

José Antonio Torrecilla, secretario general de ARAG-Asaja, resta trascendencia a la no publicación de precios: «Hay una ley, que exige la firma entre dos partes y se suele mantener el anonimato, por lo que no es extraño lo que está pasando, pero estoy convencido de que sí se están haciendo contratos». Respecto al Observatorio de Precios, Torrecilla señala que «es cierto que se quedó ahí sobre la mesa y, aunque está claro que siempre es bueno conocer las cosas para trabajar mejor, lo cierto es que en este caso únicamente nos podría aportar información sobre el año pasado». El portavoz de ARAG-Asaja insiste en que lo más importante es la «estabilidad». «Hay precios interesantes -continúa- y estoy convencido de que habría viticultores que firmarían incluso por debajo siempre que haya garantías para años venideros».

Las bodegas lo niegan

Íñigo Torres, gerente del Grupo Rioja, niega que haya una situación de 'ocultismo' y, especialmente, que no haya contratos: «Hasta donde yo sé, es un tema entre partes y, por supuesto, que se están dando contratos por escrito cuando se entregan las uvas».

Torres recuerda que «la ley entró en vigor en 2014 y hubo inspecciones que confirmaron un cumplimiento escrupuloso por parte de las bodegas». «No sé -continúa- qué puede estar pasando en otras zonas del país, pero aquí en Rioja se está cumpliendo». El dirigente del Grupo Rioja sí admite que «ha habido un punto de indecisión en algunos momento por las dificultades de la campaña pero estoy seguro de que cuando se entregan las uvas cada viticultor sale con su contrato por escrito». «Ahora bien -continúa-, la ley no obliga a difundirlos, sino a firmarlos cuando se entrega la uva».

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