El 'ébola' de olivos... y viñedos

El salto de la bacteria a la península con la infección de almendros en Alicante, tras propagarse de inicio por Mallorca, activa la alerta en el campo español Agricultura peina desde hace tres años la región en busca de la Xylella fastidiosa

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

«Puede ocasionar graves daños en cultivos como la vid, el olivo, frutales de hueso y almendro, así como en numerosas especies forestales y ornamentales». Así describe el último Boletín de Avisos Fitosanitarios de la Consejería de Agricultura a la Xylella fastidiosa, una peligrosa bacteria que ataca a cultivos leñosos y plantas ornamentales y que es responsable del arranque de un millón de olivos en el sur de Italia.

Agricultura dedica una edición monográfica de su boletín de avisos a la Xylella: «Estamos en alerta», explica el jefe de Servicio de Investigación Vitivinícola de la Consejería de Agricultura, Enrique García Escudero, «pero tampoco es momento de dar la alarma». El problema es que la Xylella, conocida como el 'ébola' del olivo, se encuentra ya en la Península Ibérica, después de que fuera detectada en el sur de Italia en octubre del 2013. Allí, la Unión Europea obligó a destruir toda la vegetación afectada directa o indirectamente, con un balance de un millón de olivos arrasados para aislar el foco, pero se ha seguido detectando su presencia en el sur de Francia (Córcega sobre todo), Mónaco, desde octubre del 2016, en Mallorca y, desde primeros de julio en Alicante: «Lo más lógico es pensar que la bacteria estaba ahí presente en España desde hace tiempo; en La Rioja, lo que podemos asegurar, es que, por el momento, no la hemos detectado pese a que llevamos tres años buscándola», explica Enrique García Escudero.

En este sentido, la Consejería ha formado un grupo de trabajo multidisciplinar, con personal de Producción Agraria, Laboratorio, Protección de Cultivos, Investigación e incluso Medio Ambiente para el seguimiento de la xylella: «Ya en el año 2014 hicimos seis inspecciones en olivos y analizamos 24 viveros; en el 2015 inspeccionamos otros 7 viveros e hicimos prospecciones de nuevo en olivo, en viñedo, en cerezos e incluso en robles forestales, mientras que el año pasado ampliamos a otros trece viveros con prospecciones de nuevo en cultivos, en plantas y zonas forestales», explica García Escudero. «Y este año -continúa-, hemos intensificado más los controles, muy por encima de los mínimos marcados por el Ministerio».

«Sólo cabe la prevención... por lo que pedimos a los agricultores que, ante cualquier duda, avisen»

El apellido de la xylella, fastidiosa, se relaciona, además de con los graves daños que causa -llega a impedir el paso de la savia en la planta hasta que ésta muere por desecación-, con las dificultades para aislarla en el laboratorio: «Se adapta en condiciones de medio muy amplias, puede alojarse hasta en 300 tipos de plantas y hay muchos potenciales vectores [insectos transmisores] para su propagación», detalla García Escudero. Hoy por hoy, la importación de material vegetal contaminado es el mayor riesgo. De hecho, Rioja está en pleno proceso de plantaciones de nuevas hectáreas de viñedo: «El comercio de material vegetal de Baleares, donde se ha declarado extendido el foco, está prohibido como en todas las zonas demarcadas por la UE y, en el resto, se han intensificado mucho las inspecciones».

En cualquier caso, García Escudero recomienda a los agricultores (vid, olivo, almendro, cerezo...) «adquirir el material sensible siempre en viveros autorizados y con pasaporte fitosanitario». Éste último acredita que el material vegetal está libre de la bacteria y, aun con todo, la Consejería ultima una nueva orden para actualizar la de 1989 especialmente para mejorar el control de los centros de jardinería: «La intención es actualizar los procedimientos y los pasaportes sanitarios con las últimas directrices de la Unión Europea».

La Grajera, de cabo a rabo

Las inspecciones y prospecciones en busca de la Xylella se han hecho por toda La Rioja, aunque la finca institucional de la Grajera, con 260 hectáreas y especies de los cultivos más sensibles, combinadas además con flores y masa forestal, se ha revisado de cabo a rabo como proyecto piloto: «Hemos tomado todo tipo de muestras y todos los resultados son negativos», señala el jefe de Servicio de Investigación de la Consejería.

Con el Boletín de Avisos la consejería busca la complicidad de los agricultores: «Les explicamos qué es la bacteria, cómo se dispersa... para que, ante cualquier sospecha, se comunique de inmediato a la Consejería», indica García Escudero. «Nos preocupan sobre todo, por su importancia económica, el viñedo y el olivo».

En Andalucía la situación es casi de pánico. La cercanía de los inmensos campos de olivares a los almendros infectados en Alicante hace temer una hipotética rápida propagación. Y a ello se añade un nuevo problema: de momento no hay ayudas económicas en caso de detecciones de focos. En Italia muchos olivicultores no avisaron de la bacteria al temer que tendrían que arrancar los olivos. Finalmente, tuvieron que hacerlo pero cuando ya se había extendido por una superficie mucho más amplia: «De momento, sólo podemos luchar con prevención», insiste Enrique García Escudero.

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