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Conde de los Andes se suma al enoturismo con calados del siglo XV

Conde de los Andes se suma al enoturismo con calados del siglo XV
  • Ofrece en su propuesta un recorrido, la degustación de vinos en los calados y una cata de sus vinos de añadas históricas

La bodega Conde de los Andes, situada en Ollauri (La Rioja) y considerada una de las más antiguas de esta comunidad autónoma, se suma al enoturismo a partir del próximo uno de diciembre, con un recorrido por sus calados históricos subterráneos, que datan de los siglos XV al XVIII.

El grupo Miriel Wines, del que forma parte esta bodega de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja, ofrece, en su propuesta enoturística, un recorrido por Conde de los Andes, la degustación de vinos en los calados y una cata de sus vinos de añadas históricas.

La bodega posee los calados subterráneos en uso más antiguos y largos de toda La Rioja, que se extienden por un kilómetro y hasta 40 metros de profundidad bajo el cerro de Ollauri, ha detallado este grupo vinícola en una nota. Estos calados fueron construidos en dos épocas diferentes, de las que la más antigua se remonta a los siglos XV y XVI y destacan por sus elementos arquitectónicos de influencia mudéjar. La otra se inició entre finales del siglo XVII y principios del XVIII y resalta por la labor de expertos canteros venidos de Galicia, a quienes se les atribuye la excavación de los calados.

Ha recordado que entre los visitantes a esta bodega figuran, a finales del siglo XVIII, el escritor y político ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos; y, en los años 50 del siglo XX, el Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway.

400.000 vinos de añadas antiguas

Conde de los Andes posee una colección de 400.000 vinos de añadas antiguas, muchos de los cuales se guardan en el calado de las "Grandes Añadas", conocida antiguamente como la "Capilla Sixtina", un espacio que alberga grandes reservas de cosechas "míticas", como las de 1892 y 1910.

La bodega fue fundada en 1896 por Federico Paternina, en 1984 la adquirió el grupo Eguizábal y el año pasado vendió la marca, los edificios de Ollauri y las existencias almacenadas de botellas de añadas históricas al grupo Muriel, propiedad de la familia Murúa, que, tras una rehabilitación, ha comunicado los viejos calados y ha abierto nuevas rutas.

El grupo Muriel, con sede en Elciego (Álava), data de 1926 y ha crecido a través de la adquisición de bodegas, que alcanzan, en total, una producción actual de 15 millones de botellas y un volumen de negocio de más de 35 millones de euros. Este grupo cuenta con 100 hectáreas de viñedos propios y 65.000 barricas repartidas en sus instalaciones de Elciego, Cenicero (La Rioja) y Ollauri.