La escasez de vino dispara el precio de la cántara hasta el entorno de los 40 euros

Labores de poda, en una imagen tomada ayer, de una familia en un viñedo de Huércanos. :: Sonia tercero/
Labores de poda, en una imagen tomada ayer, de una familia en un viñedo de Huércanos. :: Sonia tercero

El déficit arrastra también a las operaciones de blanco y rosado, con contratos que alcanzan o se acercan a los 36 euros

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

La escasez de vino ante las necesidades comerciales de las bodegas dispara el precio de la cántara (16 litros) de vino tinto hasta el entorno de los 40 euros, según confirman diversas fuentes del sector. Después de que durante la vendimia se 'controlaron' los precios de la uva sobre los 1,15/1,20 euros, la valoración ahora mismo de la cántara supone que el precio medio del litro de vino joven de la última añada rondaría los 2,5 euros: «El mercado interno está como está; ahora mismo hay un momento importante de tensión y lo cierto es que comprar a estos precios hace muy difícil repercutirlos al cliente final en el caso del vino joven, por lo que sí estamos preocupados».

Las palabras son de Fernando Ezquerro, presidente de la Federación de Cooperativas de la Rioja (Fecoar), quien confirma que la tensión afecta también a los blancos y rosados. En este sentido, Diario LA RIOJA ha podido comprobar alguna operación muy cercana a los 36 euros (2,25 euros por litro) para estos colores de vino: «En unos días conoceremos las ventas de Rioja del año 2017, que parece que se mantienen respecto a un año antes, pero habrá que estar atentos a ver qué pasa en el primer trimestre de este 2018 cuando ya se estarán vendiendo vinos de la última cosecha». Ezquerro corrobora que hay varias cooperativas que también trabajan con contratos, al menos de parte de la producción, plurianuales, con lo que únicamente tienen una parte del precio variable en función de la evolución el mercado, por lo que cree que el precio medio final estará por debajo del 'pico' actual: «Creo que no se repetirá lo de 1999, por lo que tampoco tendría por qué venir un descalabro en los próximos meses».

Prudencia

Íñigo Torres, gerente del Grupo Rioja -la organización bodeguera mayoritaria- alude precisamente a dicho precedente, la helada de 1999, para recomendar prudencia: «Entonces, tras el subidón inicial, se acabó vendiendo el vino al 10% de aquel valor máximo», recuerda. En cualquier caso, Torres considera que la situación actual es diferente: «Los contratos plurianuales van en favor de la estabilidad y también este año, a diferencia de entonces, no sólo Rioja tiene déficit de vino sino casi toda España, además de Francia e Italia». «A Rioja -continúa- le va bien con estabilidad y, mientras con los crianzas las bodegas pueden modular las subidas, sí es cierto que estamos teniendo un problema con el vino joven, aunque confío en que todo se ajuste poco a poco».

¿Y por qué no?

Quien no comparte la misma opinión sobre el efecto en el mercado global de Rioja que puede tener la subida de precios es Eduardo Hernáiz, presidente de Bodegas Familiares de Rioja (BFR): «Nuestros competidores españoles, franceses o italianos están en las mismas, con cosechas escasas, pero los últimos informes del Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMV) demuestran que crecen tanto en volumen como en valor, mientras Rioja baja en ambos casos, lo cual es un 'pescozón' que debería hacernos pensar si estamos en el buen camino».

Hernáiz señala que «me preocupan las dificultades que suponen estos precios para los pequeños cosecheros, que venden vino joven en el mercado local, aunque cada vez están intentando vender más crianzas, pero creo que también hay mucho vino de lineal que quienes lo embotellan han pagado las uvas otros años a precios muy bajos, por lo que no creo que sea dramático para Rioja si ahora tienen dificultades». El presidente de Bodegas Familiares refuta también el argumento de los precios y la posible repetición de 1999: «Desde entonces, la inflación ha tenido un efecto casi nulo en las uvas y el vino de Rioja, pero el coste de la vida casi se ha duplicado, así que con estos precios tampoco deberíamos rasgarnos las vestiduras».

Desde el lado de los viticultores, José Antonio Torrecilla, portavoz de ARAG-Asaja, señala que la situación interna del mercado del vino «entra dentro de lo previsto, de lo que podía pasar, porque nadie quiere perder clientes y hace falta vino con la cosecha que tuvimos». En todo caso, Torrecilla considera que «nadie quiere volver a una situación como la de 1999, y no creo que haya fundamentos para que se repita, pero lo cierto es que en este asunto poco tenemos que ver los viticultores, ya que son las bodegas las que marcan el precio».

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