Cuando el futuro se convierte en real

Organizadores, patrocinadores y ponentes de la cuarta edición de Imaginext Rioja. :: miguel herreros

Imaginext Rioja 2018 ahonda en la relación establecida entre el sector vitivinícola y la tecnología | La jornada incidió en el papel que juega la revolución digital en ámbitos como la distribución o el enoturismo

IÑAKI GARCÍALOGROÑO.

Si la jornada que se vivió ayer en La Fombera se hubiera celebrado hace dos décadas, seguramente la mayoría de los presentes pensaría que lo dicho iba a formar parte de un futuro, más o menos lejano, pero futuro al fin y al cabo. Sin embargo, en el 2018 lo expuesto en Imaginext Rioja, organizado por Diario LA RIOJA y JIG, pertenece claramente al presente del sector vitivinícola, ya que su relación con la tecnología es cada vez más fuerte. Ambos mundos están condenados a entenderse.

Así se demostró ayer durante cada una de las intervenciones en las que se dividió un evento que congregó, por cuarto año consecutivo, a buena parte del sector vitivinícola en La Fombera. En el centro tecnológico logroñés se presentaron casos de éxito como el de Bodegas Torres, donde la innovación juega un papel fundamental en proyectos como la recuperación de distintas variedades ancestrales catalanas o la detección de enfermedades en la madera. La directora de Innovación y Conocimiento de dicha bodega también dio a conocer la Plataforma Tecnológica del Vino, desde donde han partido 82 proyectos dinamizadores entre el 2011 y 2016. «Y vamos a ir a más», indicó Mireia Torres Maczassek.

También quedó claro que no todas las bodegas están aprovechando por igual las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y que la relación con ellas debe establecerse de una manera cuidada y acorde con las necesidades de cada proyecto. De igual manera, durante la mañana se ofrecieron datos como que en los próximos cinco años harán falta 1,5 millones de profesiones especializados en el ámbito digital o que la tecnología está presente «en todas las partes» y que puede ser incorporada a prácticamente cualquier fase del proceso productivo del vino.

«Los clientes pueden ser los mejores embajadores de una marca o una bodega», indicó Phil González LAS FRASES Javier Doval Nueva Rioja «La innovación es una exigencia para el futuro de los negocios» Ignacio Gurría JIG «La tecnología facilita herramientas al sector del vino para ser más competitivo» Leonor González Menorca Gobierno de La Rioja «La tecnología en el vino es sinónimo de desarrollo económico y sostenibilidad» Concepción Gamarra Ayuntamiento de Logroño «El futuro pasa por la colaboración entre ambos sectores; así ganamos todos»

Se habló, además, de las reticencias que se presentan en ocasiones en el sector a la hora de introducirse en los mercados electrónicos y se pusieron de relieve novedosos modelos de distribución llegados a través de Internet. Para finalizar, se hizo hincapié en uno de los ámbitos que más interesan en La Rioja, el del turismo. Así, Santiago Vivanco acudió a la cita con un doble objetivo. Por un lado, presentar la plataforma 'De bodegas por España', de la que forman parte nueve bodegas y grupos bodegueros con el objetivo de vender productos y destino. «España es el país con más superficie de viñedo pero, por el contrario, en cuanto a turismo nos hemos quedado atrás y tenemos que intentar corregirlo», apuntó. En segundo lugar, quiso exponer cómo la revolución digital les había influido en su bodega de Rioja. «Nos ha afectado y mucho», asumió antes de pasar a enumerar aquellas innovaciones que han ido implantando en los últimos años en relación con las nuevas tecnologías.

Tras él, tomó la palabra Phil González para ofrecer una amena exposición centrada en los clientes y en cómo Instagram ha cambiado la percepción de la realidad. «En la actualidad, la imagen triunfa porque es más entendible, creíble y duradera», enumeró el creador de Instagramers. «Los clientes pueden ser los mejores embajadores de una marca», apostilló para después concluir que para mejorar el poder turístico del vino es necesario «ponerlo de moda».

Por último, Ignacio Gurría, de JIG, recalcó la importancia de que las bodegas obtengan los datos de sus visitantes para, a partir de ahí, poder establecer estrategias con el objetivo de seducirles y, al mismo tiempo, avisó: «Un turista disgustado tras la visita a una bodega con un teléfono en la mano es como un arma de destrucción masiva».

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