«Innovar es introducir cambios que generan valor en las empresas»

«Innovar es introducir cambios que generan valor en las empresas»

La entidad hace un especial hincapié en la innovación y la investigación

IÑAKI GARCÍALogroño

La innovación y la investigación son dos de las líneas principales de trabajo de Cajamar. David Uclés es el director del Servicio de Estudios Agroalimentarios de la entidad y tiene clara la importancia que ambos pilares deben jugar en el sector agroalimentario, en general, y en el del vino, en particular.

-¿Por qué le dan tanto valor a la investigación?

«Cambiar hábitos nunca resulta sencillo, pero es un proceso necesario» «La revolución digital está transformando del todo nuestra economía»

-Hay dos razones principales. Para poder dar un servicio más eficiente y cercano a las necesidades del campo hay que conocerlo en profundidad. En Cajamar tenemos un equipo de técnicos especializados que evalúan y aconsejan a nuestros clientes sobre las inversiones que van a realizar y las tecnologías disponibles que mejor se adecuan a sus características. Es una forma de minimizar el riesgo de los proyectos de estos clientes a la vez que aumentamos la probabilidad de que sean rentables. Además, tenemos el convencimiento de que el desenvolvimiento del sector agroalimentario precisa de la adición de conocimientos. Y, dado que nuestra vocación es contribuir al desarrollo del sector, formar parte de la cadena de creación y distribución de ese conocimiento es una necesidad.

-¿Cuáles son las líneas de investigación en las que están trabajando actualmente?

-Aparte de las tradicionales relacionadas con las estructuras de producción, en los últimos tiempos hemos abierto nuevas líneas más transversales y que tienen impacto en todos los subsectores: agrosostenibilidad, bioeconomía y alimentación y salud. Esto implica la contribución a un modelo de agricultura más sostenible, a la vez que añade mayor valor a sus productos, y contribuye a poner el foco en el consumidor y las funciones que para él tiene la alimentación.

-¿Algunas de ellas están relacionados con el vino?

-Las últimas tres que hemos mencionado tienen que ver con el vino. En España, el sector debe afrontar serios problemas relacionados con la sostenibilidad, desde el aprovechamiento del agua y los fertilizantes y un menor consumo de ambos, hasta los efectos que el cambio climático va a inducir sobre las zonas de cultivo y las variedades. Aparte, desde el punto de vista de la bioeconomía, la búsqueda de nuevos productos derivados de los desechos puede contribuir a mejorar la renta de agricultores y bodegueros. Así mismo, la incorporación del vino a nuevos alimentos o a nuevas formulaciones puede significar una contribución a la renta y también disminuir el desperdicio alimentario.

-¿Cómo se puede fomentar la innovación en el sector?

-Cambiar hábitos no es sencillo, pero es más que necesario. Y también es un proceso que crea adicción. En la medida en que las empresas incorporan innovaciones rentables, se abre una espita a la que todos contribuyen. Se puede innovar de muchas formas, desde la creación de un producto nuevo -por ejemplo, el vino azul-, hasta en la forma de organizar internamente la bodega; o incluso en los procesos de administración y gestión económica. Innovar no es más que introducir cambios que generan valor en las empresas. Lo complicado es empezar. Pero con nuestras publicaciones, jornadas y visitas técnicas estamos decididos a ayudar al sector a avanzar. En este sentido, quisiera recordar uno de nuestros libros dedicados al sector 'La economía del vino en España y en el mundo' que tuvo un éxito editorial impresionante, llegando a recibir un premio de la OIV, y que aún hoy es un excelente diagnóstico de la realidad del sector.

-¿Cree que las bodegas están preparadas para afrontar la revolución digital?

-La revolución digital está transformando del todo nuestra economía, nuestras relaciones sociales y hasta legales. No es extraño que los sectores se sientan un poco atemorizados por este cambio que se visualiza como un tsunami a punto de engullirnos. Sin embargo, entendemos que hay que desdramatizarlo. Hace diez años nadie sabía qué era Facebook o Linkedln y hoy hasta los abuelos han aprendido a compartir las fotos de sus nietos. Se han creado espacios de relación y los hemos asumido con naturalidad. Lo mismo debe suceder en las bodegas. Lo primordial es el conocimiento. Nos ayuda a prever lo que está por venir y cuál es la mejor manera de aprovechar las oportunidades.

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