Los límites del 'stock' se fijan en un máximo del 20% en tres años

La reserva se podría desbloquear de forma colectiva o individual por falta de vino, para mejorar la calidad o por incidencias climáticas

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Si las organizaciones del sector aprueban mañana la creación de la figura del 'stock' cualitativo, el Consejo Regulador trabajará con dos conceptos diferentes cada vendimia: rendimiento máximo amparado y de campaña. La diferencia entre ambos -hasta ahora la uva excedentaria estaba entrando en las bodegas con la obligación de salir de las instalaciones antes del 31 de mayo- podría pasar a formar parte del 'stock' cualitativo, aunque siempre de forma voluntaria a decisión del viticultor y de la bodega que transforme las uvas.

En caso de que se opte por no acogerse a esta figura, la diferencia entre la producción de vino amparada y el rendimiento de campaña deberá desaparecer de la bodega antes del 31 de mayo. Los límites cuantitativos que se han establecido para el stock son un máximo del 20% sobre la producción amparada de cada cartilla en un periodo de tres años. Si para entonces no se ha calificado el 'stock', el vino deberá salir igualmente de las bodegas antes de junio del año correspondiente.

La principal novedad respecto al precedente del año 2008 son las opciones de desbloqueo del 'stock': se mantiene la colectiva por necesidades de vino en la denominación -si la ratio baja de 2,85, aunque la calificación no sería de toda la reserva, sino parcial hasta que la ratio alcance dicha cifra-, pero se añade la posibilidad de desbloqueo individual para mejora de vinos -un depósito picado por ejemplo- o en caso de que el viticultor tenga menos cosecha de la amparada (por un pedrisco o sequía, por ejemplo): «Para mí -explica Juan Carlos Sancha, vocal de Bodegas Familiares y presidente de la Comisión de Plan Estratégico que ha dirigido las negociaciones-, es una herramienta que puede ser muy útil, que teníamos la obligación de estudiarla y trabajarla tras la sobreproducción del 2016 y la helada del 2017 y que debemos explicar bien porque creo que beneficia a todo el mundo».

En este sentido, Sancha destaca el carácter «cualitativo» con la posibilidad de mejora de vinos que no había en el precedente del 2008 y, sobre todo, la concepción como un «seguro para el viticultor» para hacer frente a incidencias como puede ser un pedrisco o una sequía». «A las Bodegas Familiares nos hubiera gustado que, si el 'stock' no se desbloquea, fuera a destilación -continúa-, pero bajo esa premisa no hubiera salido adelante y, al menos parcialmente, contribuye también en ese sentido a eliminar del circuito paralelo vinos de mesa con la uva excedentaria de Rioja».

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