«Ser mujer no me ayudó al principio pero después sí»

Mayte Lapresta (Sobremesa), Elena Adell (Pernod Ricard Bodegas), María Luisa Cuevas (Ferratus) y Sonia Prince (Amavi). :: j. rodríguez/
Mayte Lapresta (Sobremesa), Elena Adell (Pernod Ricard Bodegas), María Luisa Cuevas (Ferratus) y Sonia Prince (Amavi). :: j. rodríguez

María Luisa Cuevas Bodegas Ferratus

A. GIL LOGROÑO.

La presencia de la mujer en los procesos del vino. Fue el primer debate de la mañana en el Foro Internacional del Vino con la participación de cuatro mujeres, entre ellas María Luisa Cuevas, propietaria de Bodegas Ferratus (Aranda de Duero), que un día se lanzó a la piscina y que, catorce años después, ha consolidado un proyecto propio, personal y de éxito.

- ¿Empezó usted de cero?

- Absolutamente. Por motivos familiares regresé de Madrid a mi pueblo, Aranda de Duero. Tuve dos hijos y empecé a estudiar sobre vino. Mi padre era un gran aficionado, pero nunca se había dedicado. Un día me lancé 'al ruedo', con un pequeño y gran equipo, y monté la bodega.

- ¿Y enseguida llegó la crisis?

- Sí. Soy empresaria y tuve claro que no podía hipotecar a mi familia, así que hice algo pequeño. Con la crisis tuvimos que salir a la exportación y hoy tenemos un proyecto con identidad 'Ferratus', que no voy a perder nunca. La identidad es básica y sólo se consigue con mucho trabajo.

- ¿Ayuda o dificulta ser mujer?

- Al principio dificulta y, de hecho, me he tenido que ir poniendo caparazones, pero ahora, cuando explico que soy mujer, bodeguera, propietaria, directora de exportación..., ayuda... aunque piensan que soy una 'marciana' (risas).

- ¿Hay un concepto femenino en su vino?

- Sí, claro. Tengo un magnífico técnico, Beningo Garrido, pero los vinos son yo... y soy muy femenina (risas). Nadie puede negar que Ferratus tiene un estilo propio.

Fotos

Vídeos