La némesis de Rioja

Abel Mendoza, en uno de sus viejos viñedos de Labastida. /Justo Rodriguez
Abel Mendoza, en uno de sus viejos viñedos de Labastida. / Justo Rodriguez

Abel Mendoza reflexiona sobre la sostenibilidad de la DOC para Vila Viniteca

ALBERTO GILLogroño

'Destripaterrones' [jornalero] de sus propios viñedos, Abel Mendoza es sinónimo de honestidad, un ejemplo para las nuevas generaciones sobre cómo superar trabas en la propia vida, así como las impuestas, y continuadas, de las propias administraciones para aquel que nada a contracorriente. Mendoza, sabio observador del paisaje natural y humano, reflexiona, en un artículo de opinión publicado en el blog de Vila Viniteca, sobre la sostenibilidad y el futuro de Rioja: «¿Se imaginan una DOCa con 120.000 hectáreas y 600 millones de kilos de producción [el doble de hoy]?: es muy posible », sentencia.

El viticultor de San Vicente recuerda que en los últimos 30 años se ha duplicado la superficie y triplicado la producción y la comercialización y que, volver a doblar estas cifras, es muy factible con «la liberalización administrativa europea en marcha».

En su artículo, cuestiona el modelo vitivinícola que ha creado Rioja, con «15.000 viticultores, pero sólo 3.500 que cultivan cerca del 50% de la superficie total»; con «600 bodegas [4.000 en España frente a las 35.000 de Italia o las 31.000 de Francia], pero de las que sólo 40 comercializan el 80% del vino de Rioja». «Las grandes cifras -continúa- llevan a pensar que el sector está muy democratizado, pero, en realidad, salvo que seas beneficiario de una herencia, los jóvenes agricultores inquietos y los enólogos formados en medio mundo que tenemos lo tienen muy difícil para empezar y decidirse a vivir en los pueblos sin miedo al fracaso».

El Rioja de todos los tiempos

La reflexión de Abel Mendoza tiene como objetivo esos jóvenes, para los que pide «menos trabas administrativas», apoyo y comprensión porque «de los riesgos que asuman en el cultivo de las cepas, de que las administraciones no les ahoguen con normas que coartan e impiden la creación de nuevos vinos... depende la sostenibilidad de Rioja». «No deben ser enjuiciados como una patología nueva para el Rioja de todos los tiempos».

El viticultor dibuja un panorama sombrío, con dificultades y falta de compromiso real con el medio rural -«los pueblos de la vid se vacían», advierte-, mientras «las grandes bodegas, los fondos de inversión y los especuladores puros han entrado en el mercado de la tierra y, con los altos precios que han pagado, han dañado el fondo financiero de los agricultores que quieren aumentar sus propiedades y cerrado cualquier oportunidad a los jóvenes que desean elaborar sus vinos». En cualquier caso, también ve oportunidades, «quizá nunca tantas como ahora»: «El cultivo en ecológico, el turismo, las redes sociales, la paz y el sosiego...; hace falta tiempo y empeño», concluye. Mendoza vuelve a reclamar el apoyo al medio rural, a sus gentes... y sus jóvenes», a los que también advierte de que para vivir de esto hay que «doblar el lomo».

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