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La lluvia y la carga de las viñas frustran buena parte de la expectativa de calidad de la añada

Imagen de la vendimia, ayer en San Vicente de la Sonsierra.
Imagen de la vendimia, ayer en San Vicente de la Sonsierra. / SONIA TERCERO
  • El Consejo estima que unos 350 millones de kilos, el 80%, están ya en las bodegas en una vendimia acelerada contra el agua y el barro

Se esperaba una vendimia tranquila. Lo era en precios, en cantidad de uva..., pero no ha sido así ni mucho menos. Los entre 30 y 70 litros de agua que, dependiendo de las zonas, cayeron a finales del mes de septiembre, paralizaron el proceso madurativo de la uva y aumentaron considerablemente el peso de las bayas, con lo que los viñedos con más carga han tenido problemas de maduración. El tiempo, desde entonces, no ha podido ser peor, con nuevas lluvias y temperaturas altas que han generalizado la aparición de botrytis, hasta el punto de que al menos parte de las expectativas de calidad de la añada se ponen en cuestión.

Así lo entienden varios técnicos consultados por Diario LA RIOJA, aunque dan por hecho que, a pesar de todo, la cosecha será mejor que la del 2013: «Hay claramente dos vendimias, hasta mediados de la semana pasada y a partir de entonces, con uvas que, efectivamente, están entrando con muchos problemas de sanidad», afirma Eugenio García del Moral, presidente de la Asociación Riojana para el Progreso de la Viticultura (Arprovi).

Del Moral explica que «la cosecha venía más cargada de lo normal y aquellas lluvias de septiembre aumentaron el peso de la baya hasta un 20%, lo que en muchos casos, especialmente en los viñedos más jóvenes, dificultó la maduración». «Luego vino la segunda tanda de lluvias -continúa- y un tiempo cálido a la vez, que ha sido ideal para el desarrollo de la botrytis; se me hace difícil recordar unas condiciones tan adversas para la maduración de la uva como las que estamos teniendo».

Punto de inflexión

Julián Palacios, ingeniero agrónomo de la consultora Enonatura, confirma que «las últimas lluvias han marcado un punto de inflexión, por el agua y el calor; personalmente creo que hay un clarísimo antes y después hasta el miércoles de la semana pasada». Palacios considera en cualquier caso que no ha habido imprudencias a la hora de comenzar la vendimia con tranquilidad: «A tiro hecho está claro que hubiera sido mejor tener la uva dentro, pero en muchos casos, sobre todo en los viñedos más cargados, las uvas no estaban maduras, por lo que había que esperar». El técnico apunta que «la lluvia, encadenando además un frente tras otro, ya que inicialmente se esperaba que hoy [por ayer] hubiera ofrecido una tregua, ha caído como un jarro de agua fría sobre el viñedo y también sobre los ánimos de la gente», aunque señala que «probablemente en unos días recuperaremos un poco el optimismo». «Veníamos de unas expectativas muy altas -agrega-, pero yo sinceramente espero una añada claramente mejor que la del año pasado a pesar de todo».

El bodeguero Juan Carlos Sancha confirma las impresiones de sus compañeros. «El tiempo desde mediados de la semana pasada nos ha complicado enormemente la vida y se está vendimiando 'a saco', incluso en sitios donde es muy difícil entrar para los tractores por el barro». «La causa es que realmente la botrytis está haciendo estragos en este último tramo». Sancha insiste en que «claramente hay dos vendimias, aunque yo creo, en cualquier caso, que la cosecha será bastante mejor que la del 2013».

Según datos del Consejo Regulador, hasta ayer habían entrado en las bodegas unos 350 millones de kilos, el 80% aproximadamente de la producción amparada esperada (unos 420 millones de kilos).