lomejordelvinoderioja

Adiós a Pedro Vivanco, alma del vino de Rioja

Adiós a Pedro Vivanco, alma del vino de Rioja

  • El prestigioso bodeguero, fallecido a los 70 años, deja para la posteridad un impresionante legado vitivinícola y cultural

El Rioja está de duelo. Pedro Vivanco Paracuellos, el patriarca de una de las familias más importantes de la historia reciente del sector, falleció este jueves a la edad de 70 años.

Como pocas personas, Pedro Vivanco encarnaba al vino de Rioja. En la historia de la Denominación el recién fallecido bodeguero ocupará siempre un lugar de honor, por su destacadísima contribución al mundo vitivinícola en todos sus ámbitos. Desde la pura enología, al cuidado de las vides, pasando por la gestión empresarial y potenciando la faceta cultural de un universo donde acreditó a lo largo de su vida profundos conocimientos y un amor por su trabajo que merecieron grandes recompensas.

No sólo la formación de un poderoso grupo bodeguero, sino como promotor de todo tipo de iniciativas en defensa del sector cuyo buque insignia radica en Briones. El Museo de la Cultura del Vino Vivanco, un deslumbrante compendio del vino en todas sus facetas, permanecerá siempre ligado a la memoria de quien puede considerarse justamente como una de las más grandes almas del vino de Rioja.

Vivanco, nacido el 14 de diciembre de 1946 en Logroño, aprendió desde muy niño los secretos del vino en la bodega familiar de Alberite, gracias al empeño y sabiduría de su abuelo, también llamado Pedro. Sus padres, Santiago y Felisa, le guiaron en sus primeros pasos desde aquel negocio familiar donde empezaría su larga y fecunda carrera, que le llevó por los distintos despachos de Logroño donde los Vivanco vendían sus graneles en la segunda mitad del siglo XX. Como era norma en aquel tiempo, Pedro Vivanco abandonó pronto los estudios para contribuir con su trabajo al hogar paterno, pero con la misma rapidez supo que si quería dotarse de un arsenal más completo de conocimientos debía pasar por las aulas: convenció a su padre y de joven marchó a Requena, la localidad valenciana en cuya escuela de viticultura y enología se licenció en 1971. "Fueron años clave en su vida", recuerda su hijo, Santiago, quien con su hermano Rafael aseguran ahora la continuidad del proyecto empresarial de su padre. "Mi padre consiguió finalizar la carrera como el número uno de su promoción", subraya.

Luego vendían otros años no menos decisivos. En contacto con el mundo del vino, Pedro fue empapándose de la sabiduría de otros prohombres del sector al tiempo que aumentaba su interés por ese vínculo cultural con la enología que no le abandonaría nunca. Ahí observan desde luego sus hijos el germen del futuro Museo de Briones; de regreso a La Rioja, forma ya su propio grupo bodeguero, que creció en paralelo a su carrera como accionista de algunas bodegas de Rioja de más elevado prestigio: AGE, Olarra, Paternina, Heredad de Baroja o Carlos Serres.

Devolver al vino

Bajo la pretensión de "devolver al vino lo que el vino nos ha dado", surge entonces el Pedro Vivanco coleccionista, que va recopilando por sus viajes piezas y tesoros etnográficos vinculados al mundo vinícola. Los fondos que después nutrirían su Museo de Briones, un sueño que culmina en el 2004: el año de la eclosión de una actividad empresarial dinamizada espectacularmente en los años 80 y 90, con un fenomenal auge en su labor inversora en viñedos y bodegas. Su bodega de Briones, inspirada en los grandes chateaux franceses, culmina aquella ambición casi juvenil que se completa con la creación del añorado Museo. Ambos constituyen hoy uno de los principales focos de expansión del turismo enológico en toda la DOC Rioja.

Bodega, Fundación y Museo. Premios y reconocimientos, como la Medalla de La Rioja o la máxima distinción de la Federación Española de Asociaciones de Enológos y Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. Un completo catálogo de distinciones han jalonado los últimos años de vida de Pedro Vivanco, aunque es seguro que su tesoro más preciado se oculta en el cariño de su familia y de sus seres queridos, ampliable a todos quienes alguna vez le trataron. Cercano, afable, humilde, trabajador… Los adjetivos se acumulan para describir la formidable personalidad de uno de los hombres decisivos para construir la actual Denominación de Origen Rioja, que le despide entre el pesar unánime. El vino pierde a uno de los mejores. El irrepetible Pedro Vivanco, señor del Rioja.