lomejordelvinoderioja

Gurús con total honestidad

El público se divirtió con la cata tecnológica. :: Juan MArín
El público se divirtió con la cata tecnológica. :: Juan MArín
  • Los asistentes tenían que catar cuatro vinos a ciegas y puntuarlos a través de sus teléfonos móviles

  • La cata tecnológica con David Seijas permitió al público ejercer de Parker

La idea era sentirse un poco Parker. Y JIG y David Seijas lo consiguieron. Los asistentes a la II Jornada Imaginext disfrutaron con el exsomelier de El Bulli y Javier Gurría de una divertida cata tecnológica. El reto era catar cuatro Riojas a ciegas y no solo puntuarlos como si fueras el mismísimo Parker, sino adivinar si eran viura o malvasía o si el roble era francés o americano. Todo un reto en el que algunos demostraron sus capacidades y otros su despiste.

Como explicó Seijas, la utilización de esta tecnología permite «absorber conocimientos». «Puede que en la encuesta el 90% del público diga que compraría el vino, pero si la siguiente pregunta es si pagarían 15 euros por él y la misma proporción dice que no, nos está diciendo que hay un problema con el precio».

Muchas risas e incluso incertidumbre entre los catadores, que se dividían entre aficionados y bodegueros y que en muchos casos tardaban en contestar. «No tengo claro si es roble francés o americano», decía alguno entre risas y de forma irónica, para reconocer después que no tenía «ni idea».

Pero el objetivo no era otro que ser honesto. «Es una buena oportunidad de juzgar un vino de una forma bastante profesional pero sin sentir ningún tipo de sugestión», decía el sumiller. «Estoy seguro de que si con este primer vino yo os digo que me encanta, le vais a dar una puntuación alta. Pero prefiero no decir nada», añadía, «nunca había hecho una cata sin prepararme nada de nada. Aquí los que juzgáis sois vosotros».

Al final no hubo ni ganadores ni perdedores ya que no era ningún concurso. Sí que hubo muchas sorpresas para algunos de quienes estaban participando al darse cuenta de que tenían más olfato y gusto del que pensaban. Pero también al contrario. Algunos reconocían creer que tenían «algo más de idea».

Un Vetiver Blanco, un Valcendon Tempranillo, un Paco García Crianza y un Predicador fueron los misteriosos vinos. «Hay que reconocer que una bodega se la juega mucho al hacer una cata a ciegas. Pero la verdad es que habéis estado bastante acertados», aseguraba Seijas.

Como explicaba Gurría al final de la cata, lo que se pretende con esta herramienta es obtener datos de cómo el consumidor percibe los vinos y demostrar que «nadie tiene la verdad absoluta».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate