Cuando el clásico llega primero
24/01/2009
Javier Salamero y Pedro Aznar. Fotos: Juan Marín
Marqués de Riscal presento en primicia para las catas de lomejordelvinoderioja.com
la evolución enológica en que está inmersa la bodega tras concluir su Ciudad del Vino. De Rueda a Rioja, con los grandes clásicos y el que será el nuevo Barón de Chirel.
>>Así fue el videochat con Pedro Aznar
>>Vea la galería de imágenes de la cata
Texto: A. Gil
«¿Hacia dónde vamos?». Así comenzó Pedro Aznar, director comercial técnico de Marqués de Riscal, la cata para los aficionados de lomejordelvinoderioja.com en la que la bodega presentó las nuevas añadas de sus blancos de Rueda, los tintos de Rioja en el mercado y enseñó cuál será la evolución del mítico Barón de Chirel, aún en bodega, todo ello fruto de la renovación enológica emprendida tras la culminación de la Ciudad del Vino.
Riscal tiene claro, como lo ha tenido a lo largo de sus 150 años, que la historia no está reñida con la vanguardia y, tras convencer a Gehry (con aquella famosa botella de 1929) de que el titanio y los sillares ensamblan como un gran vino, la bodega se encuentra ahora en plena adaptación enológica. Fue pionero en España en 1858; en Rueda, cuando en 1970 se fue en busca de una uva con carácter para hacer blancos; de nuevo en casa con el Barón de Chirel en 1986 al demostrar un gran Rioja no tiene por qué envidiar a un gran Burdeos; y lo ha vuelto a ser ahora con ayuda del arquitecto canadiense.
Los Ruedas
La cata comienza en Rueda, con el Marqués de Riscal Verdejo 2008, en un momento en que Rioja intenta adoptar la uva verdejo para volver al mercado de los blancos. Riscal lo tuvo claro casi 40 años antes cuando llegó a Valladolid y paró en seco las tentadoras sustituciones de esta variedad por la entonces rentable viura riojana. El vino se presenta fresco, pleno, en una de las grandes cosechas de Rueda de los últimos años: «Estamos trabajando mucho estos vinos tras la globalización de los últimos años –explica Pedro Aznar– , con levaduras autóctonas y menos criomaceraciones para que sean más auténticos». Y el Marqués de Riscal Verdejo 2008 lo es: fresco, con volumen, acidez, muy aromático y con el retrogusto amargo característico de los buenos verdejos.
El Limousin 2007 es un fermentado en barrica, heredero de aquellos primeros Ruedas con madera. El vino es de viñas de más de 40 años vendimiadas a mano en cajas y, de una crianza más larga original, va reduciendo los tiempos en madera: «En España es difícil vender blancos con barrica y lo estamos aligerando», indica Aznar. El vino es de gran volumen y acidez, aunque le cuesta aún conjugar el amargor final propio de la uva con los taninos secantes de la madera.
Los Riojas
Con los tintos Riscal innova incluso en el club de catas de lomejordelvinoderioja al compartir Pedro Aznar con Javier Salamero, director técnico de la bodega, las explicaciones. El Marqués de Riscal reserva 2004 es la máquina que mueve la bodega. Cuatro millones de botellas cuyo éxito reside en el control de los viñedos, la selección de uvas, las vinificaciones separadas y, por último, los ensamblajes. «Este vino se reinventó en los 80 y 90 –explica Salamero– , con la segmentación de los viñedos por franjas de edad y cuando introdujimos las mesas de selección, por primera vez en España y en La Rioja, para toda la cosecha». El reserva 2004 es sedoso, elegante, fresco y amplio, un tempranillo con un 10% de graciano y mazuelo, «para disfrutar ahora y en muchos años por su largo recorrido», apostilla Aznar. «Estamos muy orgullosos –insiste– porque es fácil hacer grandes vinos para 3.000 botellas, pero no lo es tanto para cuatro millones».
La onomástica
El Marqués de Riscal Gran Reserva 2001 150 Aniversario salió al mercado el año pasado y conmemora el siglo y medio de la bodega. Lo hace con una extraordinaria añada que demuestra cómo un clásico nunca pasa de moda. Es elegancia, sutileza, con la complejidad aromática de los Riojas históricos: «Un intento de volver a los grandes Riscales de los 50», en palabras de Pedro Aznar.
En estos vinos el tiempo es relativo: tras 32 meses en barrica y otros tantos en botella sale al mercado un gran reserva que acaba de nacer para cuando muchos vinos modernos han perdido toda la fruta de su supuesta alta expresión inicial. «Sustituiría perfectamente a la copa larga de noche», resume Javier Salamero. «Es un vino de viñedo, alegre por su fruta, pero serio y sobre todo elegante».
El Chirel que viene
Si hay algún vino que marcó un punto de inflexión en Rioja ése fue el Barón de Chirel. Con la añada 1986, Riscal sacó en 1990 un vino que demostraba que Rioja también era capaz de aspirar al máximo. Tempranillo con un porcentaje que varía en función de la añada de «esa variedad experimental desde hace 150 años», bromea Pedro Aznar.
Riscal prepara su renovación y los aficionados de lomejordelvinoderioja.com pudieron conocer en primicia mundial los futuros Chirel.
Riscal ha elegido tres grandes añadas para evolucionar su vino, que respeta el concepto de viñas viejas, selección extrema y misma combinación varietal, con un paso progresivo del roble americano al francés: la añada 2004 incorpora una crianza en madera francesa por primera vez del 33%, del 66% en el 2005 y del 100% en el 2006. El cambio de línea no es una locura. Las crianzas siguen siendo largas (por encima de 20 meses), poco habituales en los vinos modernos, pero que no se imponen a la riqueza de las frutas confitadas que definen el Chirel.
El 2004 es el más dócil, ya que la botella ha empezado a limar las aristas, más presentes en el 2005 (todo potencia) y en el 2006, que está recién embotellado y con un 98% de tempranillo: «Recuerdo a críticos que decían que con el tempranillo era imposible hacer grandes vinos con estructura y potencia». «Me gustaría que probaran éste”, señala Javier Salamero.
Así será el Chirel que viene: potente, estructurado, con sabor a tierra, a viñas, pero «amable, elegante y fino, para beberlo a gusto». Vinos para beber, el secreto del éxito que conocen perfectamente casas centenarias, como Marqués de Riscal, que aspiran a seguir contando siglos. Precisamente, ése es el camino hacia dónde va Riscal. A hacer mejor lo que ya sabe hacer, pregunta con respuesta que pudieron conocer de primera mano los aficionados de lomejordelvinoderioja.com
«¿Hacia dónde vamos?». Así comenzó Pedro Aznar, director comercial técnico de Marqués de Riscal, la cata para los aficionados de lomejordelvinoderioja.com en la que la bodega presentó las nuevas añadas de sus blancos de Rueda, los tintos de Rioja en el mercado y enseñó cuál será la evolución del mítico Barón de Chirel, aún en bodega, todo ello fruto de la renovación enológica emprendida tras la culminación de la Ciudad del Vino.
Riscal tiene claro, como lo ha tenido a lo largo de sus 150 años, que la historia no está reñida con la vanguardia y, tras convencer a Gehry (con aquella famosa botella de 1929) de que el titanio y los sillares ensamblan como un gran vino, la bodega se encuentra ahora en plena adaptación enológica. Fue pionero en España en 1858; en Rueda, cuando en 1970 se fue en busca de una uva con carácter para hacer blancos; de nuevo en casa con el Barón de Chirel en 1986 al demostrar un gran Rioja no tiene por qué envidiar a un gran Burdeos; y lo ha vuelto a ser ahora con ayuda del arquitecto canadiense.
Los Ruedas
La cata comienza en Rueda, con el Marqués de Riscal Verdejo 2008, en un momento en que Rioja intenta adoptar la uva verdejo para volver al mercado de los blancos. Riscal lo tuvo claro casi 40 años antes cuando llegó a Valladolid y paró en seco las tentadoras sustituciones de esta variedad por la entonces rentable viura riojana. El vino se presenta fresco, pleno, en una de las grandes cosechas de Rueda de los últimos años: «Estamos trabajando mucho estos vinos tras la globalización de los últimos años –explica Pedro Aznar– , con levaduras autóctonas y menos criomaceraciones para que sean más auténticos». Y el Marqués de Riscal Verdejo 2008 lo es: fresco, con volumen, acidez, muy aromático y con el retrogusto amargo característico de los buenos verdejos.
El Limousin 2007 es un fermentado en barrica, heredero de aquellos primeros Ruedas con madera. El vino es de viñas de más de 40 años vendimiadas a mano en cajas y, de una crianza más larga original, va reduciendo los tiempos en madera: «En España es difícil vender blancos con barrica y lo estamos aligerando», indica Aznar. El vino es de gran volumen y acidez, aunque le cuesta aún conjugar el amargor final propio de la uva con los taninos secantes de la madera.
Los Riojas
Con los tintos Riscal innova incluso en el club de catas de lomejordelvinoderioja al compartir Pedro Aznar con Javier Salamero, director técnico de la bodega, las explicaciones. El Marqués de Riscal reserva 2004 es la máquina que mueve la bodega. Cuatro millones de botellas cuyo éxito reside en el control de los viñedos, la selección de uvas, las vinificaciones separadas y, por último, los ensamblajes. «Este vino se reinventó en los 80 y 90 –explica Salamero– , con la segmentación de los viñedos por franjas de edad y cuando introdujimos las mesas de selección, por primera vez en España y en La Rioja, para toda la cosecha». El reserva 2004 es sedoso, elegante, fresco y amplio, un tempranillo con un 10% de graciano y mazuelo, «para disfrutar ahora y en muchos años por su largo recorrido», apostilla Aznar. «Estamos muy orgullosos –insiste– porque es fácil hacer grandes vinos para 3.000 botellas, pero no lo es tanto para cuatro millones».
La onomástica
El Marqués de Riscal Gran Reserva 2001 150 Aniversario salió al mercado el año pasado y conmemora el siglo y medio de la bodega. Lo hace con una extraordinaria añada que demuestra cómo un clásico nunca pasa de moda. Es elegancia, sutileza, con la complejidad aromática de los Riojas históricos: «Un intento de volver a los grandes Riscales de los 50», en palabras de Pedro Aznar.
En estos vinos el tiempo es relativo: tras 32 meses en barrica y otros tantos en botella sale al mercado un gran reserva que acaba de nacer para cuando muchos vinos modernos han perdido toda la fruta de su supuesta alta expresión inicial. «Sustituiría perfectamente a la copa larga de noche», resume Javier Salamero. «Es un vino de viñedo, alegre por su fruta, pero serio y sobre todo elegante».
El Chirel que viene
Si hay algún vino que marcó un punto de inflexión en Rioja ése fue el Barón de Chirel. Con la añada 1986, Riscal sacó en 1990 un vino que demostraba que Rioja también era capaz de aspirar al máximo. Tempranillo con un porcentaje que varía en función de la añada de «esa variedad experimental desde hace 150 años», bromea Pedro Aznar.
Riscal prepara su renovación y los aficionados de lomejordelvinoderioja.com pudieron conocer en primicia mundial los futuros Chirel.
Riscal ha elegido tres grandes añadas para evolucionar su vino, que respeta el concepto de viñas viejas, selección extrema y misma combinación varietal, con un paso progresivo del roble americano al francés: la añada 2004 incorpora una crianza en madera francesa por primera vez del 33%, del 66% en el 2005 y del 100% en el 2006. El cambio de línea no es una locura. Las crianzas siguen siendo largas (por encima de 20 meses), poco habituales en los vinos modernos, pero que no se imponen a la riqueza de las frutas confitadas que definen el Chirel.
El 2004 es el más dócil, ya que la botella ha empezado a limar las aristas, más presentes en el 2005 (todo potencia) y en el 2006, que está recién embotellado y con un 98% de tempranillo: «Recuerdo a críticos que decían que con el tempranillo era imposible hacer grandes vinos con estructura y potencia». «Me gustaría que probaran éste”, señala Javier Salamero.
Así será el Chirel que viene: potente, estructurado, con sabor a tierra, a viñas, pero «amable, elegante y fino, para beberlo a gusto». Vinos para beber, el secreto del éxito que conocen perfectamente casas centenarias, como Marqués de Riscal, que aspiran a seguir contando siglos. Precisamente, ése es el camino hacia dónde va Riscal. A hacer mejor lo que ya sabe hacer, pregunta con respuesta que pudieron conocer de primera mano los aficionados de lomejordelvinoderioja.com
Comentarios de los usuarios
| 23/01/2009: Gracias, de verdad, a la gente de Riscal por la magnífica cata y la oportunidad de probar lo que serán los nuevos Chireles y gracias también a lomejordelvinoderioja por organizar estas historias. | |
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