Cuando el equilibrio lo es todo
25/02/2009
Rubén Provedo sorprende con una cata sin artificios de los persistentes y elegantes vinos de La Encina para lomejordelvinoderioja.com. Aquí te contamos la crónica de la cata del pasado martes.
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Los vinos de la Cata
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Texto: A. Gil
La corta trayectoria de La Encina Bodegas y Viñedos está perfectamente reflejada en unos vinos que respetan al máximo su procedencia (la zona de la Sonsierra) y que se trabajan en la bodega para pulir cualquier asomo de aristas. Un delicado trabajo de equilibrio, de ensamblaje de fruta y madera, que ha llevado a varios críticos a catalogar la bodega como un “clásico con toques de modernidad”, apelativo que Rubén Provedo toma, como no puede ser de otra forma, como un cumplido: “Estamos en contra de los vinos excesivamente maderizados que estos años atrás han triunfado para determinados críticos”, explica el enólogo. “Somos más de física que de química”.
La propuesta de cata aspira a romper varios tópicos. Toda una declaración de intenciones que se hace evidente cuando el Tobelos Blanco Fermentado en Barrica 2007 cae en las copas. El vino, una pequeña producción de dos parcelas de viuras viejas y garnacha blanca, es una apuesta personal del enólogo y la tan cuestionada viura muestra un color vivo, casi verdoso, poco usual en las habituales blancos riojanos (pajizos). Aromáticamente, conjuga frutas cítricas, incluso con notas tropicales, con una madera fina y elegante que, como marca de la casa, nunca domina. En la boca demuestra una untuosidad, que está por ver si las nuevas chardonnay, sauvignon blanc y verdejo serán capaces de conseguir. Un auténtico vino de ‘ida y vuelta’ en el paladar, que persiste y que, además, evoluciona continuamente en la copa: “La viura es una variedad nuestra y se pueden hacer muchas cosas antes de apostar por algo que no tenemos ni idea cómo se va a comportar”, indica el enólogo.
Dicho todo, o casi todo, sobre el debate de más actualidad en Rioja, la cata llega a los tintos. El Tobelos Crianza 2005 es otro gran trabajo de ensamblaje de fruta y madera. Un vino más que va y vuelve, con estructura, aunque siempre limitada, a favor de amabilidad, equilibrio y redondez: “Invita a seguir bebiendo”, sintetiza Rubén Provedo. “El Tobelos –recuerda- es uno de los vinos más conocidos en Logroño, de lo que estamos orgullosos, ya que es difícil ser profeta en tu tierra”. Y no es pera menos, puesto que es el buque insignia de La Encina, 140.000 de las 200.000 botellas anuales que elabora.
Provedo aborda un nuevo tópico con el Tobelos Garnacha 2005, un varietal que comenzó con esa añada excelente y que algunos definieron con la mejor garnacha de Rioja. “La garnacha –explica el enólogo- tradicionalmente ha sido usada para mezclas y lo cierto es que precisa un cultivo diferente y mucho trabajo, al menos en La Rioja Alta, por sus dificultades madurativas”. “No maduró como queríamos en 2006 y 2007, así que decidimos no elaborar y está por ver qué pasará con la añada 2008”. La garnacha es una víctima, en toda España (Rioja incluida), del tempranillo. Su tendencia a la oxidación (el color teja de muchos clásicos de Rioja Alta que traían uvas de la subzona Baja) la convirtió además en una uva ‘fuera de moda’. Sin embargo, el Tobelos Garnacha presenta un color aún más intenso que el tempranillo. Aromáticamente se muestra muy superior y en la boca la carnosidad y profundidad de nuevo se integra perfectamente: “Esta uva no encajaba a priori en el patrón de la última década, pero me pregunto si esto vino no lo hace a la perfección”.
El Tahón de Tobelos reserva 2004, en palabras de Rubén Provedo, es “el doble del Tobelos”: “Doble de terroir, color, estructura, mineralidad…”. Un reflejo de la Sonsierra y de las cepas viejas de tempranillo de las que procede. Es el vino más untuoso y largo en la cata y también el más agreste: “Los taninos apuntan al ensamblaje, aunque aun le quedan un par de meses o tres en botella para una perfecta integración”. “A nuestro entender –sentencia Provedo- la nueva enología es eso: equilibrio”.
Y con el Leukade, el último vino en sus dos versiones, Provedo afronta el último tópico de la noche. La mitad de la, también escasa, producción del Leukade 2004 se crió en barricas de roble americano y la otra mitad, en francés. Habitualmente, el 80% de los consumidores, sino más, se inclinarían a priori por el roble francés (en línea con la enología actual) y el juego de Provedo consiste en ofrecer a los aficionados a ciegas las dos copas del mismo vino con crianzas diferentes. El Leukade es el más moderno de La Encina. Elaborado también con tempranillo de cepas viejas es el que guarda una mayor carga frutal sobremadurada que, de nuevo y en ambas maderas, ha conseguido integrar la crianza a la perfección.
¿Cuál era francés y cuál americano? Algunos se están (nos estamos) preguntando todavía si en su mesa se sirvieron en el orden correcto, pero lo cierto es que tres de cada cuatro de los aficionados prefirieron el criado en roble americano al francés. “No os asustéis -aconseja el enólogo- porque es lo mismo que ha pasado en todas las catas que hemos hecho”. “Los robles –continúa-, como el vino hay que trabajarlos y no sólo el origen, sino también el propio tonelero, es definitivo”.
La cata con los aficionados de lomejordelvinoderioja.com concluye, y tras llevarse varios tópicos por delante, Provedo termina casi como empezó: “Lo divertido es hacer cosas diferentes, con las variedades que tenemos, con las barricas…; aún nos quedan muchas cosas por experimentar”.
La corta trayectoria de La Encina Bodegas y Viñedos está perfectamente reflejada en unos vinos que respetan al máximo su procedencia (la zona de la Sonsierra) y que se trabajan en la bodega para pulir cualquier asomo de aristas. Un delicado trabajo de equilibrio, de ensamblaje de fruta y madera, que ha llevado a varios críticos a catalogar la bodega como un “clásico con toques de modernidad”, apelativo que Rubén Provedo toma, como no puede ser de otra forma, como un cumplido: “Estamos en contra de los vinos excesivamente maderizados que estos años atrás han triunfado para determinados críticos”, explica el enólogo. “Somos más de física que de química”.
La propuesta de cata aspira a romper varios tópicos. Toda una declaración de intenciones que se hace evidente cuando el Tobelos Blanco Fermentado en Barrica 2007 cae en las copas. El vino, una pequeña producción de dos parcelas de viuras viejas y garnacha blanca, es una apuesta personal del enólogo y la tan cuestionada viura muestra un color vivo, casi verdoso, poco usual en las habituales blancos riojanos (pajizos). Aromáticamente, conjuga frutas cítricas, incluso con notas tropicales, con una madera fina y elegante que, como marca de la casa, nunca domina. En la boca demuestra una untuosidad, que está por ver si las nuevas chardonnay, sauvignon blanc y verdejo serán capaces de conseguir. Un auténtico vino de ‘ida y vuelta’ en el paladar, que persiste y que, además, evoluciona continuamente en la copa: “La viura es una variedad nuestra y se pueden hacer muchas cosas antes de apostar por algo que no tenemos ni idea cómo se va a comportar”, indica el enólogo.
Dicho todo, o casi todo, sobre el debate de más actualidad en Rioja, la cata llega a los tintos. El Tobelos Crianza 2005 es otro gran trabajo de ensamblaje de fruta y madera. Un vino más que va y vuelve, con estructura, aunque siempre limitada, a favor de amabilidad, equilibrio y redondez: “Invita a seguir bebiendo”, sintetiza Rubén Provedo. “El Tobelos –recuerda- es uno de los vinos más conocidos en Logroño, de lo que estamos orgullosos, ya que es difícil ser profeta en tu tierra”. Y no es pera menos, puesto que es el buque insignia de La Encina, 140.000 de las 200.000 botellas anuales que elabora.
Provedo aborda un nuevo tópico con el Tobelos Garnacha 2005, un varietal que comenzó con esa añada excelente y que algunos definieron con la mejor garnacha de Rioja. “La garnacha –explica el enólogo- tradicionalmente ha sido usada para mezclas y lo cierto es que precisa un cultivo diferente y mucho trabajo, al menos en La Rioja Alta, por sus dificultades madurativas”. “No maduró como queríamos en 2006 y 2007, así que decidimos no elaborar y está por ver qué pasará con la añada 2008”. La garnacha es una víctima, en toda España (Rioja incluida), del tempranillo. Su tendencia a la oxidación (el color teja de muchos clásicos de Rioja Alta que traían uvas de la subzona Baja) la convirtió además en una uva ‘fuera de moda’. Sin embargo, el Tobelos Garnacha presenta un color aún más intenso que el tempranillo. Aromáticamente se muestra muy superior y en la boca la carnosidad y profundidad de nuevo se integra perfectamente: “Esta uva no encajaba a priori en el patrón de la última década, pero me pregunto si esto vino no lo hace a la perfección”.
El Tahón de Tobelos reserva 2004, en palabras de Rubén Provedo, es “el doble del Tobelos”: “Doble de terroir, color, estructura, mineralidad…”. Un reflejo de la Sonsierra y de las cepas viejas de tempranillo de las que procede. Es el vino más untuoso y largo en la cata y también el más agreste: “Los taninos apuntan al ensamblaje, aunque aun le quedan un par de meses o tres en botella para una perfecta integración”. “A nuestro entender –sentencia Provedo- la nueva enología es eso: equilibrio”.
Y con el Leukade, el último vino en sus dos versiones, Provedo afronta el último tópico de la noche. La mitad de la, también escasa, producción del Leukade 2004 se crió en barricas de roble americano y la otra mitad, en francés. Habitualmente, el 80% de los consumidores, sino más, se inclinarían a priori por el roble francés (en línea con la enología actual) y el juego de Provedo consiste en ofrecer a los aficionados a ciegas las dos copas del mismo vino con crianzas diferentes. El Leukade es el más moderno de La Encina. Elaborado también con tempranillo de cepas viejas es el que guarda una mayor carga frutal sobremadurada que, de nuevo y en ambas maderas, ha conseguido integrar la crianza a la perfección.
¿Cuál era francés y cuál americano? Algunos se están (nos estamos) preguntando todavía si en su mesa se sirvieron en el orden correcto, pero lo cierto es que tres de cada cuatro de los aficionados prefirieron el criado en roble americano al francés. “No os asustéis -aconseja el enólogo- porque es lo mismo que ha pasado en todas las catas que hemos hecho”. “Los robles –continúa-, como el vino hay que trabajarlos y no sólo el origen, sino también el propio tonelero, es definitivo”.
La cata con los aficionados de lomejordelvinoderioja.com concluye, y tras llevarse varios tópicos por delante, Provedo termina casi como empezó: “Lo divertido es hacer cosas diferentes, con las variedades que tenemos, con las barricas…; aún nos quedan muchas cosas por experimentar”.
Comentarios de los usuarios
| 02/07/2010: hola ruben : me ha gustado mucho tu articulo . estuve en una cata en el "museo del pan" en valladalid y la presentacion tuya es muy interesante . cuando puedas se lo envias a mikel que reside con su amiga en logroño. email mikel.prov@gmail.com te recuerdo hace años en la boda que nos dijiste : nos veremos en otra fiesta. ¿cuando?. | |
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