La elegancia por bandera
22/12/2009
Javier Pérez Ruiz de Vergara brinda por la Navidad con lomejordelvinoderioja.com. Fotos: A. Iglesias
Javier Pérez cerró el año de catas de lomejordelvinoderioja.com con un espectacular repaso a los vinos de Rías Baixas, Rioja y Ribera del grupo Marqués de Vargas. Seis marcas, tres zonas vitícolas distantes y diferentes, pero con la elegencia como denominador común.
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Listado de los vinos de la Cata
TEXTO: A.GIL
El grupo vitivinícola Marqués de Vargas tiene marqués (la empresa es propiedad de la cuarta generación del pionero que en 1840 hincó los viñedos sobre los que hoy se asiente la bodega); grandes vinos (algunas de las principales referencias de calidad de Rioja, Ribera del Duero y Rías Baixas); discurso (el de una bodega de calidad y producción limitada por elección propia); y tiene, por supuesto, el futuro de una empresa puntera en las tres principales zonas vitícolas del país.
Javier Pérez Ruiz de Vergara, director técnico del grupo bodeguero presentó el lunes por la noche para los aficionados de www.lomejordelvinoderioja.com los seis vinos de Marqués de Vargas, en cuya elaboración combina las tecnologías más modernas con los mejores conceptos tradicionales y, en todos los casos, con un objetivo común: “Elaborar los mejores vinos posibles de nuestros viñedos, más allá de conceptos preconcebidos, modas o estilos”.
El resultado son dos blancos gallegos, tres reservas de Rioja y un crianza de Ribera del Duero, distantes geográficamente, pero que comparten la elegancia como rasgo fundamental.
La cata
Javier Pérez presentó al unísono el Pazo San Mauro 2008 y el Sanamaro 2007, las dos producciones de la bodega gallega del grupo Marqués de Vargas. El primero de ellos presenta más chispa y frescura para un consumo más rápido. Los cítricos y los aromas tropicales característicos del albariño se despliegan rápidamente, mientras que el segundo es un vino más personal, más recio y con una estructura en la boca que le permitirá seguir creciendo en la botella durante varios años: “El Sanamaro”, explicó el director técnico, “no es 100% albariño como el anterior, sino que añade un 5% de loureiro, y se trabaja durante cinco meses en sus lías más finas en depósitos de acero inoxidable, lo que nos proporciona ese cuerpo y esa enorme potencia aromática más sensible en el postgusto”.
El concepto de la bodega Pazo de San Mauro es el mismo del grupo en Rioja y en Ribera: un precioso viñedo propio, en este caso en terrazas sobre el Miño, cuidado al extremo y con rendimientos y producciones limitadas para dos tipos de vinos de gran personalidad, pero que comparten la elegancia de quien se muestra discreto al inicio y que embauca a medida que entra en conversación con los sentidos.
Marqués de Vargas es la bodega original del grupo en Rioja. Edificada sobre una finca centenaria en las inmediaciones de Logroño, se funda en 1990 con un horizonte claro: vinos de máxima calidad, procedentes de viñedo propio, trabajados y cuidados al extremo con la mejor tecnología y con producciones limitadas. El Marqués de Vargas reserva 2005 (unas 300.000 botellas) es el vino ‘base’, muy entre comillas. Combina las variedades tradicionales de Rioja (75% de tempranillo, 10% de mazuelo, 5% de garnacha y 5% de la variedad francesa experimental que sustituye al graciano) y se cría durante dos años en roble francés, americano y ruso: “Éste último –describe Javier Pérez- es el que nos aporta una mayor elegancia”. El vino muestra en la cata un claro aroma a regaliz, vainillas y frutas rojas, combinadas con notas caramelizadas y especiadas, y demuestra que la estructura puede combinar perfectamente con la elegancia.
El Marqués de Vargas reserva privada 2005 es una vuelta de tuerca del anterior. “Únicamente se elabora en añadas especiales”, recuerda el enólogo, y en este caso la crianza es 100% en roble ruso, también con casi dos años de barrica. El vino no presenta, al igual que el primero, ni el más mínimo síntoma de evolución, para dar paso a fruta más negra y especiada por un mayor aporte de la variedad experimental (20%). De nuevo, su elegancia llega a sorprender ante la anunciada estructura visual.
Pradolagar 2004 es un vino de finca, del pago de La Victoria (3,3 hectáreas), con producción y rendimientos muy limitados y que se elabora exclusivamente en grandes añadas. En este caso, el envejecimiento se hace en roble francés, obteniendo el vino más concentrado de la noche: “Es el vino más de cata”, detalla el enólogo, “aunque todos los nuestros se hacen pensando más en un consumo placentero que en la contundencia organoléptica”. El Pradolagar es el vino más cerrado de todos, con un gran volumen y longitud en boca, en el que las notas especiadas y de cedro (caja de puros) aventuran que se trata de un señor vino. Tanto en este como en el anterior, Marqués de Vargas utiliza un tostado superplus, no excesivamente habitual en Rioja: “Este tipo de tostado intenso ‘riñe’ en el buen sentido con el poderío de la variedad experimental, lo que le hace muy apto para la armonía y el equilibrio”.
El Conde de San Cristóbal 2006 es quizá el vino más sorprendente porque no responde a ideas preconcebidas. En este sentido, la estructura esperada a priori para un Ribera del Duero no llega a la de de sus antecesores riojanos (donde se supone que dominan los vinos más ligeros). Destaca una divertida y embaucadora nariz empujada intencionadamente por el enólogo con la fermentación en frío: “Intentamos afinar con este vino el concepto de Ribera del Duero”, explica Javier Pérez, “con una importante capacidad aromática y el toque mineral característico de los buenos vinos de la zona”.
La cata finaliza con una sorpresa fuera de programa. La degustación de un vino en pleno proceso de maloláctica de la reciente añada 2009, una gran cosecha para la bodega, según su enólogo, y que se convertirá en Marqués de Vargas en el 2014. Javier Pérez concluyó así con un nuevo guiño a la tradición, en este caso a la de los pueblos riojanos cuyos vecinos se felicitaban históricamente la Navidad con la degustación de los nuevos vinos. Un brindis del enólogo y la bodega con lomejordelvinoderioja.com, que concluye con Vargas su tercer año de catas.
LOS VINOS
Rías Baixas
>> Pazo San Mauro 2008: El albariño más fresco y con chispa
>> San Amaro 2007: El otro blanco, más recio y estructurado y con mayor longevidad.
Rioja
>> Marqués de Vargas Reserva 2005: El buque insignia del grupo en Rioja.
>> Marqués de Vargas Reserva Privada 2005: Una revisión en complejidad del anterior sólo para añadas excepcionales.
>> Hacienda Pradolagar 2004: Combina una gran estructura con una extraordinaria elegancia, también exclusivametne en trandes añadas
Ribera del Duero
>> Conde de San Cristóbal 2006: Él único vino de la bodega ribereña, sorprendente en aromas y mineralidad
El grupo vitivinícola Marqués de Vargas tiene marqués (la empresa es propiedad de la cuarta generación del pionero que en 1840 hincó los viñedos sobre los que hoy se asiente la bodega); grandes vinos (algunas de las principales referencias de calidad de Rioja, Ribera del Duero y Rías Baixas); discurso (el de una bodega de calidad y producción limitada por elección propia); y tiene, por supuesto, el futuro de una empresa puntera en las tres principales zonas vitícolas del país.
Javier Pérez Ruiz de Vergara, director técnico del grupo bodeguero presentó el lunes por la noche para los aficionados de www.lomejordelvinoderioja.com los seis vinos de Marqués de Vargas, en cuya elaboración combina las tecnologías más modernas con los mejores conceptos tradicionales y, en todos los casos, con un objetivo común: “Elaborar los mejores vinos posibles de nuestros viñedos, más allá de conceptos preconcebidos, modas o estilos”.
El resultado son dos blancos gallegos, tres reservas de Rioja y un crianza de Ribera del Duero, distantes geográficamente, pero que comparten la elegancia como rasgo fundamental.
La cata
Javier Pérez presentó al unísono el Pazo San Mauro 2008 y el Sanamaro 2007, las dos producciones de la bodega gallega del grupo Marqués de Vargas. El primero de ellos presenta más chispa y frescura para un consumo más rápido. Los cítricos y los aromas tropicales característicos del albariño se despliegan rápidamente, mientras que el segundo es un vino más personal, más recio y con una estructura en la boca que le permitirá seguir creciendo en la botella durante varios años: “El Sanamaro”, explicó el director técnico, “no es 100% albariño como el anterior, sino que añade un 5% de loureiro, y se trabaja durante cinco meses en sus lías más finas en depósitos de acero inoxidable, lo que nos proporciona ese cuerpo y esa enorme potencia aromática más sensible en el postgusto”.
El concepto de la bodega Pazo de San Mauro es el mismo del grupo en Rioja y en Ribera: un precioso viñedo propio, en este caso en terrazas sobre el Miño, cuidado al extremo y con rendimientos y producciones limitadas para dos tipos de vinos de gran personalidad, pero que comparten la elegancia de quien se muestra discreto al inicio y que embauca a medida que entra en conversación con los sentidos.
Marqués de Vargas es la bodega original del grupo en Rioja. Edificada sobre una finca centenaria en las inmediaciones de Logroño, se funda en 1990 con un horizonte claro: vinos de máxima calidad, procedentes de viñedo propio, trabajados y cuidados al extremo con la mejor tecnología y con producciones limitadas. El Marqués de Vargas reserva 2005 (unas 300.000 botellas) es el vino ‘base’, muy entre comillas. Combina las variedades tradicionales de Rioja (75% de tempranillo, 10% de mazuelo, 5% de garnacha y 5% de la variedad francesa experimental que sustituye al graciano) y se cría durante dos años en roble francés, americano y ruso: “Éste último –describe Javier Pérez- es el que nos aporta una mayor elegancia”. El vino muestra en la cata un claro aroma a regaliz, vainillas y frutas rojas, combinadas con notas caramelizadas y especiadas, y demuestra que la estructura puede combinar perfectamente con la elegancia.
El Marqués de Vargas reserva privada 2005 es una vuelta de tuerca del anterior. “Únicamente se elabora en añadas especiales”, recuerda el enólogo, y en este caso la crianza es 100% en roble ruso, también con casi dos años de barrica. El vino no presenta, al igual que el primero, ni el más mínimo síntoma de evolución, para dar paso a fruta más negra y especiada por un mayor aporte de la variedad experimental (20%). De nuevo, su elegancia llega a sorprender ante la anunciada estructura visual.
Pradolagar 2004 es un vino de finca, del pago de La Victoria (3,3 hectáreas), con producción y rendimientos muy limitados y que se elabora exclusivamente en grandes añadas. En este caso, el envejecimiento se hace en roble francés, obteniendo el vino más concentrado de la noche: “Es el vino más de cata”, detalla el enólogo, “aunque todos los nuestros se hacen pensando más en un consumo placentero que en la contundencia organoléptica”. El Pradolagar es el vino más cerrado de todos, con un gran volumen y longitud en boca, en el que las notas especiadas y de cedro (caja de puros) aventuran que se trata de un señor vino. Tanto en este como en el anterior, Marqués de Vargas utiliza un tostado superplus, no excesivamente habitual en Rioja: “Este tipo de tostado intenso ‘riñe’ en el buen sentido con el poderío de la variedad experimental, lo que le hace muy apto para la armonía y el equilibrio”.
El Conde de San Cristóbal 2006 es quizá el vino más sorprendente porque no responde a ideas preconcebidas. En este sentido, la estructura esperada a priori para un Ribera del Duero no llega a la de de sus antecesores riojanos (donde se supone que dominan los vinos más ligeros). Destaca una divertida y embaucadora nariz empujada intencionadamente por el enólogo con la fermentación en frío: “Intentamos afinar con este vino el concepto de Ribera del Duero”, explica Javier Pérez, “con una importante capacidad aromática y el toque mineral característico de los buenos vinos de la zona”.
La cata finaliza con una sorpresa fuera de programa. La degustación de un vino en pleno proceso de maloláctica de la reciente añada 2009, una gran cosecha para la bodega, según su enólogo, y que se convertirá en Marqués de Vargas en el 2014. Javier Pérez concluyó así con un nuevo guiño a la tradición, en este caso a la de los pueblos riojanos cuyos vecinos se felicitaban históricamente la Navidad con la degustación de los nuevos vinos. Un brindis del enólogo y la bodega con lomejordelvinoderioja.com, que concluye con Vargas su tercer año de catas.
LOS VINOS
Rías Baixas
>> Pazo San Mauro 2008: El albariño más fresco y con chispa
>> San Amaro 2007: El otro blanco, más recio y estructurado y con mayor longevidad.
Rioja
>> Marqués de Vargas Reserva 2005: El buque insignia del grupo en Rioja.
>> Marqués de Vargas Reserva Privada 2005: Una revisión en complejidad del anterior sólo para añadas excepcionales.
>> Hacienda Pradolagar 2004: Combina una gran estructura con una extraordinaria elegancia, también exclusivametne en trandes añadas
Ribera del Duero
>> Conde de San Cristóbal 2006: Él único vino de la bodega ribereña, sorprendente en aromas y mineralidad
Comentarios de los usuarios
| 22/12/2009: Unos caldos excelentes. | |
| 15/12/2009: Elaboran unos vinos buenisssimos¡¡ y además tengo unos recuerdos de mi infancia en relación con ésa finca.... ví jugar con un carrito y un burrito de verdad a los nietos de Don Hilario de la Mata, que hoy son los que regentan la bodega.....¡Que tiempos¡... | |
| 15/12/2009: El artículo es bueno además de cierto, pero los que de verdad son buenos son los vinos. Yo los pruebo normalmente y son muy buenos. | |
| 11/12/2009: Excelente plantel de vinos los presentados por Marqués de Vargas | |
| 09/12/2009: Iniciativa excelente la de las catas populares. Seguir en la línea. | |
| 04/12/2009: muy buen articulo | |
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