Los paisajes de Rioja viajan a la Borgoña

Los vignerons de Chalon eligen una colección de Justo Rodríguez para exponer en su gran fiesta de la vendimia

Los paisajes de Rioja viajan a la Borgoña
Justo Rodriguez
ALBERTO GIL y JUSTO RODRIGUEZLogroño

El Rioja más íntimo y luminoso viaja a la Borgoña. Lo hará a través del ojo, del objetivo, de Justo Rodríguez, reportero gráfico colaborador de Diario LA RIOJA y socio de JPEG Estudio. Rodríguez será uno de los tres grandes protagonistas de la muestra fotográfica de la XIX edición de la Paulée de la Côte Chalonnaise [del 19 al 21 de octubre], región de la Borgoña que cada año celebra en su capital, Chalon-sur-Saône, el final de la vendimia con una gran fiesta internacional.

El fotógrafo riojano comparte 'cartel' con el master of wine británico Tim Atkin -que al igual que en Rioja publica un reportaje anual sobre los vinos de Borgoña- y con Michel Joly, uno de los paisajistas vitícolas más reconocidos del país vecino, con una colección de 200 instantáneas que, en gran formato (vallas publicitarias), se colgarán por las calles de Chalon-sur-Saône. «Es una pasada; Borgoña es la región de los grandes vinos del mundo y Chalon es el lugar de nacimiento de Joseph Nicéphore Niépce, inventor de la fotografía», explica Rodríguez.

De hecho, la fotografía comparte con el vino el protagonismo en las calles de Chalon: «Lo más bonito es que las imágenes se exponen en el exterior, mientras la gente disfruta, cata los vinos y comparte una cultura y una tradición milenaria». No fue por casualidad, pero casi, cómo Justo Rodríguez recalará en Borgoña: «Pilar Majan-Castellanos trabaja en el Ayuntamiento de Chalon y llamó al Consejo Regulador para que le diera nombres de tres o cuatro fotógrafos españoles que trabajasen los viñedos», recuerda. «Envié unas imágenes -continúa- y, lo mejor de todo, es que son los propios vignerons locales los que han elegido las tres mejores propuestas».

En su colección, Justo Rodríguez juega «con la luz». «Tenemos una región vitícola maravillosa y quise fotografiar la viña y el vino a través de la luz, evitando los mediodías, con los amaneceres y los atardeceres como protagonistas, es decir, los principios y finales de las largas jornadas de la buena gente del vino de Rioja».

La razón de ser

Entrada del Ebro en Rioja por Briñas, con la Sierra de Cantabria al fondo y los viñedos en primer término. Los tres elementos fundamentales del terroir de la comarca. No es una foto de dron, sino una imagen aérea desde un aeroplano a primera hora de la mañana con la neblina característica de la sierra.

Las mujeres del vino

La imagen es un homenaje a la labor de decenas de generaciones en el cultivo de la vid y la elaboración de vino. Especialmente, hacia esas 'olvidadas' mujeres que, tras atender sus casas, ayudaban en las labores de campo y en la de la bodega, administración incluida, como sigue ocurriendo en la actualidad.

El castillo encantado

Es difícil encontrar un 'elemento' de Rioja más fotografiado que la fortaleza de San Vicente. En esta imagen vemos el atardecer, con la luz cálida del ocaso que supone también el final de la vendimia y la llegada de los colores del otoño a los viñedos. La instantánea muestra además la típica viticultura, en terrazas y pequeños majuelos, de la comarca sonserrana dedicada prácticamente al monocultivo a la vid.

La Rioja más mediterránea

La calle, entre los renques de viñedo, abre un pasillo hasta la nueva bodega de Viñedos de Aldeanueva, con la iglesia de la localidad también al fondo. La claridad, aun con las nubes bajas, identifica esta comarca de Rioja, donde el sol y la luminosidad son los grandes protagonistas.

La tradición

Queda una casa centenaria en Rioja que sigue vendimiando, año a año, en los viejos comportillos de madera de chopo (ligera para la labor). Después de decenas y decenas de vendimias, López de Heredia sigue reparándolos para transportar en ellos las mejores uvas a la bodega.

El románico del vino

Impresionante contraluz en Sajazarra, con las siluetas de la iglesia y el castillo. Nombrado uno de los pueblos más bonitos de España, Sajazarra, con sus calles empedradas y su arquitectura románica, es una de visitas imprescindibles a esta Rioja más fría y atlántica pegada a los montes Obarenes.

Vigilando el Ebro y los Viñedos

El castillo de San Vicente fue testigo histórico de numerosas contiendas militares entre los reinos de Navarra y de Castilla. Una de las torres de vigilancia originales protagoniza esta imagen con la luz, el río y los viñedos, que los 'macanes' miman con celo desde incontables generaciones.

 

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