Perseguir una verdad para ver que es mentira

Viñedos ecológicos, en un entorno natural de monte. :: Justo rodríguez/
Viñedos ecológicos, en un entorno natural de monte. :: Justo rodríguez

La ecología, al margen de las modas y la política, puede mostrar una rama revolucionaria a nivel tecnológico muy positiva para el planeta La agricultura ecológica no es una vuelta al pasado, sino un regreso al futuro

ANTONIO PALACIOS LOGROÑO.

Título un tanto enrevesado, pero que viene al caso en relación a largas horas de discusión con amigos y entendidos acerca de lo que yo llamo los vinos más modernos de todos, los ecológicos. En muchas ocasiones he mostrado debilidad por este tipo de vinos y a menudo surgen discusiones muy interesantes con los que no están muy de acuerdo con el término. En primer lugar, porque muchos piensan que ser ecológico es un intento vago de volver al pasado, de congraciarnos con nuestros antepasados -si bien deberíamos pensar, y acertaríamos, que si ellos hubieran podido disponer de los plaguicidas actuales los hubieran utilizado sin miramientos-.

Está bien implantado el siglo XX cuando surge su utilización masiva, con el comienzo de una agricultura a gran escala de grandes extensiones de monocultivos y explosiones de plagas desconocidas en la época.

Pero es que este tipo de agricultura era en realidad inevitable, pues la población mundial estaba creciendo a un ritmo inusual y había que asegurar alimentos para 'casi todos' (los que podían pagarlos al menos). Es por eso que el término 'agricultura ecológica' es el gran oxímoron por definición -figura retórica de pensamiento que consiste en complementar una palabra con otra que tiene un significado contradictorio u opuesto-. Por lo tanto no, no y no, los vinos ecológicos no son una vuelta al pasado, sino más bien todo lo contrario, un regreso al futuro.

«El agroecologismo es una gran verdad que no necesita mentiras piadosas para ser aceptado si es la ciencia la que lo explica»

Lo complicado en nuestras discusiones llega cuando afirmo que poco a poco la agricultura global será ecológica en un futuro. Entonces surge de forma sencilla el contra ataque: ¿Y qué ocurrirá cuando toda la agricultura sea ecológica y dejéis de disfrutar del 'efecto isla' parecido al que protege a los anti-vacunas? ¿La Humanidad tendrá que vivir en un estado de alarma sanitaria permanente a nivel alimentario? Y tienen razón en su respuesta porque quizás no se haya explicado bien que la ecología no es solo una forma de vida, sino que es una ciencia que implica tecnologías bien desarrolladas, sofisticadas, coherentes, transparentes y muy consistentes en la reducción del empleo de plaguicidas en el viñedo, por ejemplo.

Es el caso de las variedades de uva conocidas como 'Piwis', provenientes de cruces genéticos entre cepas europeas y variedades resistentes americanas obtenidos a través de pura biotecnología para ser resistentes a enfermedades fúngicas y virus, necesitando menos tratamientos anti-fúngicos (únicamente en floración). La intención es combinar la resistencia de las variedades americanas con las calidades de las europeas, actuando proactivamente frente a las enfermedades del mildiu y el oídio en lugar de reaccionar posteriormente a su aparición.

Con el empleo de variedades resistentes los viticultores van un paso por delante, todo lo contrario del paso cambiado al que las enfermedades obligan a los profesionales con el uso de moléculas de síntesis altamente contaminantes. En la situación actual, las variedades 'Piwi' son entonces la mejor manera de ceder lo mínimo posible en el uso de fitosanitarios, incentivando una viticultura sin productos químicos y sin carga contaminante del suelo, ahorrando además muchos viajes en tractor por el viñedo.

Pero parece raro o aberrante combinar ecología con modernidad tecnológica, pero creo que ya es hora de que nos vayamos acostumbrando a ello, pues no veo otra salida si realmente queremos globalizar un concepto sostenible a nivel medioambiental y no morir en el intento. Es muy cómodo proponer soluciones de buen rollito, decir que la tecnología no es necesaria y que el burro o la mula suplen al tractor y tener un 'smartphone' en el bolsillo al mismo tiempo.

Otro ejemplo muy didáctico... Dado que el truco para evitar la propagación es bloquear el ciclo vital de un insecto y con ello la extensión del patógeno, podemos no matar al insecto pero si evitar que se reproduzca. Existen métodos que se basan en utilizar hormonas (feromonas) que atraen a los machos a trampas o que impiden su desarrollo, pero su uso a gran escala es caro y no siempre efectivo. Más oportunidades...

Los insectos hembra solo copulan una vez en su vida, por lo que una solución puede consistir en soltar machos estériles que copulen y que no den lugar a descendencia, compitiendo por las hembras con los machos fértiles. La idea parece buena y sin duda mucho menos traumática que la anterior, además de conservar el momento romántico, no mata, pero ¿cómo esterilizamos a los machos? La forma tradicional es mediante productos químicos o radiactividad, que funciona bien, pero no es eficaz al ciento por ciento y al inducir mutaciones puede dar lugar a que se escape algún macho no estéril y encima con alguna ventaja competitiva. Esto se subsana mediante la utilización de la ingeniería genética, táctica que se está utilizando actualmente con el beneplácito de la OMS para el virus del Zika, por ejemplo.

Claro, suena raro y es difícil comprender o encajar intelectualmente si uno es 'eco amigo' que se puede reducir el uso de pesticidas gracias a la modificación genética, pero quizás debamos ir haciéndonos a la idea.

La ecología al margen de la política, las modas sociales y los movimientos filosóficos puede mostrar una rama revolucionaría a nivel tecnológico muy positiva para el planeta y debemos así mostrarlo al mundo sin tapujos, falsos remordimientos o sin avergonzarnos.

El agroecologismo es una gran verdad que no necesita disfraces estéticos ni mentiras piadosas para ser popularmente aceptado si es la ciencia quien nos lo explica.

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