La preocupante sequía en la DOCa Rioja

La preocupante sequía en la DOCa RiojaGráfico

La humedad será clave este año para agravar o resolver el problema de la sequía del año pasado |La temperatura media ha subido un grado en Rioja desde 1940 y las lluvias, ahora mucho más desordenadas, son también un 5% inferiores

PEPE HIDALGOLOGROÑO.

Con un balance en torno a los 350 millones de kilos de uva, la cosecha del 2017 en la DOCa Rioja se ha mostrado escasa, llevando al sector a manifestar una preocupación ante esta incierta situación. A pesar de esta importante merma, los precios de uva pactados entre bodegas y viticultores no han sido disparatados, aunque en los últimos días se viene observando un apreciable incremento de la cotización del vino a granel entre bodegas.

En este difícil equilibrio, las bodegas deben de operar en los próximos meses. Por una parte, el mercado no admite una subida significativa del precio de los vinos embotellados, y por otra, las bodegas no pueden repercutir en los mismos un incremento de costes, sobre el que la uva como materia prima resulta el más importante. Todo esto podría resolverse con una buena cosecha en cuanto a cantidad para la próxima campaña de 2018, que superase con amplitud los 400 ó 420 millones de kilos de uva.

La helada del mes de abril de 2017 que sufrieron los viñedos más septentrionales de la denominación no fue la única causa de esta apreciable merma, pues también lo fue la importante sequía arrastrada desde la primavera e incluso también de años anteriores, que también se ha extendido en el otoño y comienzos del actual invierno.

«Si la tendencia del clima se confirma, el problema de merma de cosecha en Rioja puede ser endémico»

La incógnita se plantea entonces para este año 2018, cuando el régimen de humedad va a resultar clave para resolver o agravar de manera insospechada este problema.

Una parte del daño está hecho, pues la sequía de otoño y las altas temperaturas registradas no han sido las más adecuadas para una buena maduración de la madera y yemas de las vides, incluso en algunos viñedos apareciendo una nueva brotación, lo que ha mermado de forma significativa las reservas necesarias para obtener una buena brotación de las yemas en la próxima primavera.

Desde nuestro punto de vista, no cabe duda que el fenómeno del cambio climático está siendo el principal protagonista del comportamiento anómalo en el clima en general y en particular para los viñedos de la DOCa Rioja. Para analizarlo, segmentamos los datos climáticos medios de Rioja en tres amplios períodos de tiempo: 1940 a 1980 (40 años), 1981 a 2010 (30 años) y de 2011 a 2017 como etapa más reciente.

En cuanto a la temperatura media, los viñedos de la DOCa Rioja ha sufrido desde el origen de este estudio hasta la actualidad, un importante incremento de casi un grado centígrado, que equivale a un incremento cercano al 7 por 100. Esta subida de temperatura no solo provoca importantes cambios en la fisiología de las vides: adelanto de la maduración de la uva, incremento de la graduación alcohólica y merma del nivel de acidez en los vinos, entre otros factores más. Pues también esta subida térmica influye de forma importante en otras condiciones climáticas, entre las que destaca el régimen de pluviometría modificando el reparto de lluvia durante el año y haciendo de las precipitaciones sean más intensas y torrenciales cuando se producen.

La pluviometría total anual ha sufrido en el mismo periodo una reducción estimada en un 5 por 100, que aunque no parece muy importante, sí lo es en cuanto al reparto de la misma a lo largo del año, tal y como se observa en el gráfico adjunto. Si comparamos el periodo reciente de 2011 a 2017, respecto de los otros periodos 1940 a 1980 y 1981 a 2010, los cuales entre sí no difieren bastante, observamos las siguientes e importantes diferencias:

- Una mayor pluviometría en los meses del invierno, que no es despreciable, pues parte de esta agua es retenida en el subsuelo y queda a disposición de las raíces más profundas, pero otra parte se pierde por infiltración.

- El régimen de lluvias en primavera resulta muy similar en todos los periodos de tiempo analizados. En un principio, el máximo de precipitaciones se encontraba en el mes de mayo, mientras que en la actualidad se encuentra en junio, produciéndose un corrimiento generalizado de la curva de pluviometría hacia la derecha.

- Durante los meses de verano y comienzo del otoño previos a la vendimia, cuando el viñedo no precisa de cantidades excesivas de agua, se han reducido de forma progresiva unas precipitaciones que eran comunes antaño. En la actualidad se manifiesta sequía. Esta situación genera un excesivo estrés hídrico en las vides, que tiene como principal consecuencia una importante reducción de la cosecha. Éste es a nuestro juicio el principal factor de limitación de la cosecha.

- Históricamente el mes de octubre era el mes más lluvioso del otoño, para pasar en al actualidad al mes de noviembre de forma más torrencial, donde la viña ya se ha desprendido de las hojas y es imposible que suceda la acumulación de reservas post-vendimiaDiciembre se manifiesta como uno de los meses más secos del año, junto a los meses de verano y comienzo de la primavera. Esperemos que esta tendencia en el clima observado en los últimos años no sea definitiva. De repetirse en los años venideros, los problemas de merma de cosecha pueden ser endémicos para la DOCa Rioja y por lo tanto de nefastas consecuencias.

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