«Estamos a primer nivel en enología y tecnología, pero no en viticultura»

Javier Tardáguila, en un viñedo. :: L.R./
Javier Tardáguila, en un viñedo. :: L.R.

Tardáguila, catedrático de Viticultura de Precisión por la UR, considera que la viña se trabaja demasiado por tradición y con poca objetividad

ALBERTO GILLogroño

Javier Tardáguila acaba de obtener la cátedra de Viticultura de Precisión de la Universidad de La Rioja (UR). Salmantino de nacimiento, pero profesor titular de la UR desde hace 21 años, dirige un grupo multidisciplinar, Televitis, de siete personas, con seis patentes, 56 publicaciones científicas, una coordinación de un proyecto europeo y con la participación en otros cinco programas internacionales. Tardáguila sostiene que la viticultura es la gran asignatura pendiente de Rioja y de España: «De la misma forma que hace unas décadas íbamos al médico y, con su experiencia, nos auscultaba y ofrecía un remedio, ahora no entramos en un quirófano sin garantías para ver qué nos encontramos».

- ¿Qué es viticultura de precisión?

- Básicamente, trabajamos con datos para facilitar las decisiones. Hoy se siguen decidiendo muchas cosas por tradición pero hay tecnología mucho más fiable. Nosotros estamos trabajando, por ejemplo, con las estimaciones de producción tempranas, con los aclareos de racimos... y, ahora, con la medición de la afección de yesca que, como sabes, es uno de los mayores problemas del viñedo en el mundo, pero nadie sabe en realidad cómo afecta realmente a cada viñedo y eso se puede medir.

- ¿Es fiable esa información?

- Por supuesto. Nuestra base de trabajo es establecer técnicas de inteligencia artificial y modelos de predicción. Las viñas se desnietan, se esperguran, se aclaran... y, por supuesto, se echan productos contra plagas y enfermedades, pero no todos los viñedos son iguales. ¿Por qué no medir los productos que echamos en función de las necesidades? La viticultura de precisión te da información de suelos, de vegetación, de producción... y te permite actuar en función de cada viñedo. La viticultura es un piano y, según toques cada tecla, el resultado es diferente.

- ¿Es la viticultura la 'hermana pobre' del vino en España?

- En cierto modo, sí. Estamos a primer nivel mundial en enología y tecnología, en arquitectura de bodegas, pero no en viticultura. Hay viñedos muy diferentes que necesitan distintos cuidados. De la misma forma que hay diferentes vinos y precios, hay viñedos que requieren viticulturas específicas. Un vino de cinco euros no se trata en bodega como uno de cien y, sin embargo, apenas si sucede así en el viñedo. Pasa lo mismo con los rendimientos de producción. Está claro que son un factor de calidad, pero no el único.

- ¿Deberíamos trabajar por un producto más ecológico y sostenible?

- Por supuesto. Se hace en otros países con condiciones climáticas más difíciles. Aquí vuelve a intervenir la inercia, un calendario predispuesto.

- ¿Cómo ve el paso que está dando Rioja hacia el viñedo, con nuevas categorías y menciones de vino más pegadas al terruño?

- Positivo, pero no se puede quedar ahí. Hay que ser más consecuente con la viticultura. Deberíamos estudiar los suelos y una gestión diferente del viñedo. Puede ser una oportunidad, pero hay que profundizar.

 

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