El proceso de nuevas plantaciones de vid lleva a máximos el precio medio de la tierra

El proceso de nuevas plantaciones de vid lleva a máximos el precio medio de la tierraGráfico

El valor del suelo agrícola se incrementó el 3,3% en el 2016, hasta los 12.215 euros por hectárea de media, el tercer registro más alto del país

Maite Mayayo
MAITE MAYAYOLogroño

El campo cotiza al alza; al menos, de momento. La incipiente mejoría apuntada en los precios medios de la tierra en el 2013 (tras los años de declive por la crisis) se fortaleció en la campaña del 2015 y, ahora, en la del 2016 parece robustecerse. La hectárea de suelo agrícola se pagó el año pasado en La Rioja a 12.215 euros de media; es la cifra más alta en la década aunque, más relevante aún, es el incremento del 3,3% que supone respecto a los 11.826 euros desembolsados en el 2015. Este porcentaje es el tercer registro más alto del país y se sitúa 2,1 puntos por encima de la tasa porcentual media del conjunto nacional (1,2%).

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Precisamente, ese indicador es destacado en la Encuesta de Precios de la Tierra 2016 que publica el Ministerio de Agricultura. El informe recoge el aumento de los precios medios en 12 comunidades autónomas y llama especialmente la atención sobre los avances registrados en La Rioja (3,3%), Galicia (3,5%) y Baleares (4,9%). Ahora bien, los animosos datos son matizados por el ojo clínico de las organizaciones agrarias que atribuyen esta ventaja a la compra de tierras para poder solicitar plantaciones de viñedo; es decir, el nuevo régimen de concesiones administrativas tendría una repercusión al alza en el cómputo general de la región.

Aún con toda la moderación que piden los sindicatos, la estadística revela una mejoría general del campo y algo más favorable en el caso de La Rioja. De hecho, nuestras fincas agrarias se han revalorizado 6,6 puntos respecto al 2011.

En el conjunto del país, la hectárea de terreno para uso agrícola se pagó en el 2016 a 10.582 euros, 130 más que en el 2015 (10.451), o lo que es lo mismo, un alza del 1,2%. En nuestra comunidad, la referencia de partida es superior (por el peso de la viña): 12.215 euros en el 2016 por hectárea, 389 más que lo abonado en la campaña anterior (11.826) y, por tanto, el 3,3% superior. Si acudimos a la evolución histórica de precios, ratificaremos que este porcentaje es una grata noticia. Antes del frenazo impuesto por la crisis, hubo años con ritmos de crecimiento superiores al 7%; a partir del 2008 el signo se vuelve negativo o, en el mejor de los casos, apunta unas décimas sobre cero (2012-2013). Y es sólo en el 2014-2015 cuando la tasa tira hacia arriba con el 2,7% y se consolida en el 2015-2016 con el 3,3% apuntado.

Desde la UAGR, Ángel Palacios tiene muy claro lo sucedido: «El incremento del precio de la tierra ha venido mediatizado por las 'necesidades' de tierra para poder solicitar plantaciones de viña en el 2016. Aunque no hubo muchas operaciones, eran tierras especiales para viñedo y no nos extraña el incremento de precio porque hubo más demanda que oferta en determinados pueblos. En el 2017 entendemos que ocurrirá algo similar. Fuera de esta razón, en las pocas operaciones que se hacen no hemos visto aumento de precios, incluso ha habido un pequeño descenso».

El nuevo régimen de concesiones es argumentado también desde ARAG-Asaja, donde Igor Fonseca aporta otro matiz: «Nos parece la evolución natural del precio de la tierra en relación al valor global de las producciones agrarias en los últimos años tras una crisis intensa. Vemos que hay algunas producciones agrarias como la fruta de pepita, la uva (principalmente), la remolacha, el champiñón... que están mejorando cuantitativamente con respecto a años anteriores; la mayor remuneración en la actividad se traduce en un mayor valor de la tierra que es el principal elemento productivo».

Tomás Latasa, de UPA, lanza una advertencia a futuro: «Vemos que la tendencia es a la baja porque este año 2017 ha sido muy conflictivo por la sequía, que es general, a la que se añaden las heladas sufridas en Rioja».

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