Propósitos para el nuevo año

Hay que practicar una viticicultura lo más razonada posible, limitando el uso de agroquímicos de síntesis y optimizando los procesos. :: J.r./
Hay que practicar una viticicultura lo más razonada posible, limitando el uso de agroquímicos de síntesis y optimizando los procesos. :: J.r.

Tomar conciencia del respeto al medio ambiente es vital de cara al cambio climático

JOSÉ AGUSTÍN MARAURI LOGROÑO.

Ha llegado el momento de hacer balance del año que se ha terminado, un año complicado en muchos aspectos, y de marcar unos propósitos para el año entrante que como en nuestra propia vida personal algunos se diluirán en los primeros días mientras que otros quizás permanezcan vigentes al final de los nuevos 365 días.

Como decía, ha sido un año complicado en muchas facetas. En lo climatológico es difícil olvidar la helada del 28 de abril, que ha marcado esta campaña especialmente en las subzonas Alta y Alavesa. Además, no hay que olvidar la sequía padecida, que ha dejado nuestros pantanos bajo mínimos, lo que unido a los altos rendimientos que se obtuvieron en 2016 han provocado una cosecha realmente corta. Las repercusiones de la escasa producción han sido importantes, tanto para los viticultores como para las bodegas, y como nunca llueve a gusto de todos la lógica reducción de rendimientos en la zona afectada por la helada ha levantado ampollas al ser parcialmente compensada por aumentos de producción en las zonas que se salvaron.

Creo que todos nos tenemos que plantear como propósito concienciarnos sobre el respeto al medio ambiente, ya que el cambio climático sin duda ha tenido influencia en esta añada tan complicada. Practicar una viticultura lo más razonada posible limitando el uso de agroquímicos de síntesis que provienen de la industria petroquímica y optimizar los procesos para limitar la huella de carbonos de los vinos, aportando así nuestro granito de arena para evitar el cambio climático y a aumentar la vida en nuestros suelos. Vistos los graves problemas de sequía padecidos este año es importante hacer un uso racional del agua, tanto en la viña como en bodega, utilizando las herramientas técnicas que nos indican cuando y como regar y evitando el despilfarro de agua en todas las fases del proceso. Por otro lado el Consejo Regulador, respondiendo a las peticiones de muchos elaboradores y del propio mercado, ha apostado por aprobar las figuras de los vinos de municipio y viñedos singulares así como de los espumosos de Rioja. Sin duda un paso importante en una zona considerada inmovilista como es Rioja, que dará visión a nuevas inquietudes y formas de entender Rioja que quedaban algo tapadas, sobre todo para el gran público, por las tradicionales menciones que clasificaban los vinos por el tiempo de crianza.

Hay que acercar el vino a nuevos consumidores, parece que vuelve a interesar a los jóvenes

Una vez que se ha dado el primer paso el propósito tiene que ser trabajar para consolidar estas nuevas categorías sin menospreciar la tradición del 'coupage' de subzonas y de largas crianzas que llevado Rioja a donde está. No debemos olvidar que al final es el mercado el que pone a cada uno en su sitio y que detrás de cada categoría y de cada etiqueta tiene que haber un producto honesto y de calidad. No debe ser sólo la mención de viñedo singular la que ayude a vender el vino, sino el vino el que ayude a afianzar el prestigio de las diferentes categorías, dándolas a conocer e intentar ser capaces de posicionarlas al nivel de otras zonas vitivinícolas históricas. También creo que en estos momentos de cambio y en los que el vino vuelve a gozar de buena salud hay que aprovechar para acercarlo a nuevos consumidores, ya que parece que los jóvenes vuelven a interesarse por él. Debemos evitar el uso de lenguaje demasiado técnico que cree una barrera con el consumidor más profano, desarrollar nuevos productos que sirvan de entrada al consumo y disfrute del vino pero manteniendo unos niveles de calidad y tipicidad que permitan que sea un producto reconocible sin enmascararlo con colores ni edulcorantes que lo conviertan en una suerte de jarabe embotellado. Y por supuesto emplear las redes sociales y otros canales de comunicación para acercar el día a día del viñedo de la bodega evitando esa publicidad clásica que ha caracterizado al sector y que no creo que ayude a captar a nuevos aficionados.

Y como siempre digo, como consumidor, hay que probar nuevas referencias y vinos de diferentes zonas con la mente abierta y libre de prejuicios que nos permita con espíritu crítico forjarnos nuestro propio criterio, sin dejarnos influenciar por las modas y prescriptores que probablemente no coincidan con nuestros gustos.

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