«Me puse a caminar cuando un tío me dio un vaso de sidra»

Bernardo Atxaga bromea con una «leyenda familiar» que le tiene a él mismo como protagonista. Reconoce no formar parte de la cultura del vino pero se siente reconfortado de haber conocido voluntariamente su mundo, de estar aprendiendo de esta cultura. «Me puse a caminar por primera vez en mi vida, cuando era niño, después de que un tío mío, que era bastante gamberro, me dio un vaso de sidra», recuerda Atxaga. Mientras que su cultura personal, no elegida, ha sido la de la sidrería vasca, y su paisaje el de los manzanares guipuzcoanos (aunque ahora reside en Álava), Atxaga confiesa que la afición por el vino y su cultura, así como por la música clásica, la ha ido adquiriendo con el paso del tiempo, de forma decidida y personal.

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