Rioja... hace 2.000 años

Restos arqueológicos de La Noguera y detalle de las semillas. :: F.V./
Restos arqueológicos de La Noguera y detalle de las semillas. :: F.V.

La Fundación Vivanco investiga al ADN de semillas milenarias halladas en Tudelilla | La investigación pretende averiguar, a partir de restos biológicos, las variedades de uva que cultivaron los romanos en el yacimiento de La Noguera

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

La Fundación Vivanco para la Cultura del Vino investiga el ADN de semillas de vid milenarias halladas en su yacimiento arqueológico de San Bartolomé de La Noguera, en Tudelilla. La investigación, en la que colaboran el Instituto de las Ciencias de la Vid y el Vino, el CSIC y el Gobierno de La Rioja y las Universidades de La Rioja y Manchester, pretende averiguar qué variedades de uva se utilizaban en Rioja hace dos milenios.

El punto de partida son los restos biológicos hallados en la excavación de La Noguera, yacimiento que fue descubierto hace unos años por casualidad en el centro de unos viñedos propiedad de la familia Vivanco. El estudio arqueológico de los restos sólidos atestigua que desde el año 1 a. C., en época del Imperio Romano, el Cerro de San Bartolomé albergaba una intensa actividad agrícola y vitivinícola. Asimismo, en sus subsuelo se hallaron vestigios de una comunidad monástica altomedieval (ermita y necrópolis de San Bartolomé) y de una granja cisterciense.

Las semillas encontradas con dos mil años de antigüedad han sido ya enviadas a la Universidad de Mánchester, especializada en el estudio de ADN antiguo de restos vegetales, para su análisis.

Si los restos contienen suficiente ADN se podría conocer el material vegetal de hace dos milenios

La clave reside en si el equipo de investigadores británico podrá extraer el suficiente ADN de las semillas, algo que se conocerá en un par de meses. «En caso positivo -explica la Fundación Vivanco-, se podrían conocer los materiales vegetales, variedades, utilizados en la época romana, así como información sobre las migraciones que se desarrollaron desde la caída del Imperio Romano y de las posibles fuentes de importación de variedades de vid durante la Edad Media, una a través del camino de Santiago y otra vinculada el movimiento desde el norte de África con la invasión musulmana de la península». En este sentido, la Fundación considera que la investigación podría confirmar hipótesis sobre el supuesto desplazamiento que estos hechos medievales provocaron en variedades más antiguas que habrían importado griegos, fenicios y romanos u otras posiblemente resultantes de la propia domesticación de esquejes silvestres.

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