Rioja afronta ahora el reto de repercutir al mercado el aumento del coste productivo

Abel Torres señala que será un año «complicado comercialmente», sobre todo para el vino joven

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Con una cosecha corta, muy corta en algunas zonas, en España, Francia, Portugal e Italia, Rioja afronta tras la vendimia el reto de repercutir a la subida del precio de la uva que, si bien no se ha disparado (sobre los 1,2 euros el kilo de tinta), supone un aumento considerable cercano al 40%. Abel Torres, gerente de Viñedos de Aldeanueva, confirma que ya está en contacto con los compradores: «Va a ser un año complicado comercialmente, sobre todo para los que vendemos vino joven, porque en el crianza se puede amortiguar el aumento de costes».

Bodegas Sonsierra -otra de las cooperativas comercializadoras- lo tiene a priori más difícil, ya que, además del aumento del precio, afronta el problema de la escasísima cosecha: «Afortunadamente -explica Félix Mato, presidente de la cooperativa-, el consejo rector decidió justo tras la helada no vender un solo litro de vino del 2016, al margen de un compromiso escrito con una bodega». «Tenemos vino y estamos además con una ampliación para crianza por lo que, por lo menos, podemos afrontar el año comercial».

En cuanto a Haro, Santiago Frías señala que «el palo es sobre todo para los socios por la poca uva, ya que apenas comercializamos con marca propia 200.000 botellas». «La bodega efectivamente no podrá atender a varios clientes, pero el problema está sobre todo en la masa social». De momento, las ventas de Rioja, en datos interanuales, rozan los 284 millones de litros, casi al ritmo del 2016, pero a partir de diciembre habrá que ver qué sucede ya con los vinos del 2017.

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