«En Rioja deberíamos especular menos y cuidar más lo que tenemos»

Telmo Rodríguez, en su viñedo de 'Las Beatas'. :: AndreA aRAGÓN/
Telmo Rodríguez, en su viñedo de 'Las Beatas'. :: AndreA aRAGÓN

El bodeguero, que acaba de lograr los 100 puntos Parker por su vino 'Las Beatas', considera que la jerarquía de Rioja está todavía abierta para las nuevas generaciones

ALBERTO GILLogroño

Con 'Las Beatas' son cinco los vinos de Rioja que han alcanzado los cien puntos de la publicación Wine Advocate. La Compañía de Vinos Telmo Rodríguez -que dirigen el propio Telmo y su socio, Pablo Eguzkiza- ha sido la última bodega en alcanzar el 'olimpo' Parker por un vino del mismo nombre de un viñedo de Labastida que, en su añada 2015, saldrá al mercado a mediados del 2018: «¡Cuidado, podría volar!», advertía Luis Gutiérrez, catador para Wine Advocate de los vinos españoles.

- Y volará presupongo...

LAS FRASES«Tiene que haber vinos competitivos, pero es un problema si hay gente que no quiere pagar más de tres euros por un Rioja»

-No es un vino para especular. Desde su primera añada, 2011, hemos tenido muy buenas puntuaciones y seguimos con el mismo precio. Nos interesa que la gente pueda beber nuestros vinos. Hay Borgoñas imposibles, pero no es el caso. El mayor problema es atender una demanda que ya teníamos por cupos.

-¿Cómo definiría 'Las Beatas'?

-Es un vino muy fino, como históricamente se hacía en Rioja: sedoso, elegante, especiado y floral. Tiene todas las cualidades de un gran vino, un gran Rioja, porque Rioja no es potencia ni cosméticos de madera.

-¿Y el viñedo?

-Una joya en la que hemos trabajado veinte años protegiendo los viejos vasos, reinjertando con el propio material genético varietales que no podíamos ni catalogar, estudiando las diferentes altitudes y orientaciones hasta embotellarlo por primera vez en el 2011. Hemos tirado de un hilo muy fino para entender el Rioja que nos gustaba. Luis Gutiérrez ha dado cien puntos a una idea, más que a un vino: al Rioja más puro vinculado a una historia muy larga... Yo no entiendo la distinción entre Riojas modernos y clásicos. Antes, los Riojas se hacían en calados subterráneos y así hemos hecho con 'Las Beatas' en una pequeña bodega, una cueva, de Ollauri.

-¿Regreso al pasado?

-Así es. Rioja en el siglo XX se convierte en un vino de enólogo, con grandes maestros 'mezcladores' como el recientemente fallecido Ezequiel García. Hace no muchos años llegó el vino de alta expresión, también de enólogo, pero con 'Las Beatas' creo que se abre una vía para los grandes Riojas que se hacen de una viña. Nosotros quedamos en segundo lugar; el primero es para el viñedo y para su talento. Este viñedo está en una zona que se llama 'Viñas viejas' de Labastida, pero lo curioso es que es el único que no ha sido arrancado. Hemos abandonado grandes viñedos para plantar en el valle y ha llegado la hora de 'volver al monte'.

-¿Puede competir Rioja con los grandes del mundo?

-Es una de las grandes zonas mundiales, pero deberíamos especular menos y cuidar más lo que tenemos. Lo que no se puede pretender es hacer una clasificación de golpe y porrazo. No podemos convertir la gran joya que aún tenemos en algo tan genérico como 16.000 viñedos singulares. Ni siquiera un viñedo bonito es excepcional. Hay que demostrarlo, como está haciendo 'Las Beatas'.

-¿No le gustan las decisiones que ha tomado Rioja sobre viñedos singulares?

-No quiero lanzar un mensaje crítico, sino de optimismo. El Consejo Regulador tiene que hacer su trabajo y supongo que es complicado, pero para clasificar los grandes viñedos hay que demostrar que lo son y no entrar en la especulación. Podemos hacer algo grande, pero hay que tener paciencia.

- Está el 'problema' de Rioja en la parte baja del mercado?

-Todas las grandes zonas vitícolas tienen vinos genéricos. Son vinos comerciales y necesarios, pero si cuando hablas de Rioja hay gente que no quiere pagar más de tres euros tenemos un problema. El reconocimiento de 'Las Beatas' es bueno para todo el mundo porque subimos el listón de Rioja. También tiene que haber vinos sencillos y competitivos, pero hay que separarlos bien porque nos podemos cargar la categoría 'Rioja'. El vino barato no puede dañar la imagen de algunos de los viñedos más especiales del mundo.

-¿Y es optimista?

-Quiero serlo. La hectárea de viñedo en Barolo cuesta dos millones de euros. En Borgoña, diez millones... y aquí todavía 60.000 u 80.000 euros. Quienes gestionan Rioja deberían darse cuenta de que dar valor a esos viñedos es enriquecer al viticultor. Hay cada vez más talento joven que puede comprar viñedos, algo que ya es imposible en Barolo, Borgoña o Ródano... Ni los proyectos millonarios ni las grandes obras arquitectónicas ni los grandes enólogos serán la jerarquía de Rioja. Cuando llegué aquí, en los 80 del siglo pasado, se reían de mí porque quería hacer un vino con cinco barricas. Rioja necesita proyectos de cuatro, cinco o seis hectáreas, y ésa es una gran oportunidad para la nueva generación.

 

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