Rioja negocia un stock que permitiría al viticultor guardar vino para otras añadas

Campaña 2016. Uvas tiradas al suelo por la sobreproducción. :: Sonia tercero/
Campaña 2016. Uvas tiradas al suelo por la sobreproducción. :: Sonia tercero

La propuesta permitiría a un viticultor guardar vino de otras añadas y sacarlo al mercado si su producción no llega al rendimiento amparado

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Una especie de seguro agrario. Es lo que las organizaciones del Consejo Regulador negocian desde hace unos meses con la vista puesta en el modelo de stock regulador de Champagna y como reacción a las paradójicas últimas dos campañas: 2016, con sobreproducción que obligó a tirar al suelo uvas de gran calidad, y 2017, en la que faltó uva y vino por las consecuencias de la helada y la sequía.

La propuesta es diferente a la que se aprobó, y fracasó, en el 2007, puesto que por primera vez se plantea que la reserva de regulación tenga uso individual: un viticultor podría guardar una parte de su cosecha, dentro de la horquilla de rendimientos fijados entre la reserva y la producción amparada, y acumularla durante un tiempo hasta que, por circunstancias climáticas que dejen sus rendimientos por debajo de lo admitido en determinada campaña o incluso para mejorar sus vinos, podría solicitar su amparo como vino de Rioja.

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Es decir, lo que se pretende crear es una especie de 'mochila', de seguro agrario, que podría ser amparada por Rioja por cuestiones cuantitativas, pero también cualitativas: «Estamos ante una gran oportunidad de trabajar con una herramienta que ayuda a garantizar las rentas al viticultor, que también garantiza el aprovisionamiento a las bodega y al mismo tiempo puede contribuir a mejorar la calidad de los vinos», explica Juan Carlos Sancha, vocal de Bodegas Familiares de Rioja y presidente de la Comisión de Plan Estratégico del Consejo Regulador, en la que se discute el asunto.

«Es una oportunidad para ayudar a garantizar renta al viticultor y abastecimiento a las bodegas»«Nuestra línea roja es que, en ningún caso, el stock cualitativo debe ser para aumentar la producción» Juan Carlos Sancha | Presidente de la Comisión de Plan Estratégico del Consejo Regulador

En este sentido, la futura reserva podría liberarse por varios motivos: de forma obligatoria y colectiva por necesidades claras de producción de la DOC; de forma individual y voluntaria al ser propiedad de los viticultores cuando, por cualquier incidencia climática (hielo, pedrisco o sequía), el titular no llegue al rendimiento amparado; y también de forma voluntaria e individual para mejora de vinos: «Tenemos todos los casos recientes, como por ejemplo la añada 2013 con graves problemas de sanidad y vinos de muy justita calidad; la cosecha del 2016, en que mucha cantidad de uva se quedó en el campo y el vino excedentario no se calificó, y la pasada campaña en la que nos faltaron 100 millones de kilos de uva», explica Sancha.

El presidente de la Comisión Estratégica se muestra optimista: «Es de las pocas veces en que he visto un consenso tan amplio, con propuestas de todas las organizaciones y, aunque por ahora con algunas diferencias, creo que se podrán salvar y, de hecho, tenemos previsto hacer una primera propuesta para este mismo mes de mayo».

Sancha apunta que las principales diferencias estriban en la duración del stock y, sobre todo, en el destino del vino si no es amparado: «Nosotros, las Bodegas Familiares, apostamos por cinco años, aunque la mayoría se inclina por tres, y también queremos que el destino del vino si no se califica sea la destilación, pero hay una mayoría que quiere que se permita la venta como vino de mesa para amortizar costes». «Es el punto más espinoso -continúa-, pero desde luego nuestra línea roja es que el stock cualitativo no sirva en ningún caso para ampliar la producción».

Duración

Así, Juan Carlos Sancha considera que la reserva debería nutrirse de un porcentaje superior al rendimiento amparado que se estime para la campaña -en función también de si dura tres o cinco años-, pero que hay que tener mucho cuidado en poner límites para que no influya a la baja sobre los precios de la uva: «Fracasamos en el 2017 porque el desbloqueo se ligó únicamente a la ratio y ahora hay que utilizar más mecanismos de protección, como pueden ser horquillas de precios de la uva y vino». El presidente de la Comisión entiende que poner en marcha una reserva de estas características «supondría un hito histórico para Rioja, que ya está funcionando de forma generalizada en Francia y que estoy convencido adoptarían también otras zonas españolas». La idea nació de un viaje a Champagna y de un estudio que el sector encargo al profesor Emilio Barco para su posible adaptación a Rioja.

Los vinos del futuro stock de regulación podrían ser criados y tendrían que cumplir también con los mismos requisitos de calidad que los amparados. Respecto a su puesta en marcha, Sancha apuesta «por este mismo año», aunque es posible que se dilate hasta la vendimia del 2019: «Si no llegamos no pasa nada, pero esta herramienta puede ser muy positiva y, cuanto antes la tengamos, mejor».

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