Rioja se sobrepone a las tormentas y al mildiu

Al amanecer comenzó la recogida de las primeras uvas de Rioja de la campaña 2018 en Aldeanueva de Ebro. :: /Justo Rodriguez
Al amanecer comenzó la recogida de las primeras uvas de Rioja de la campaña 2018 en Aldeanueva de Ebro. :: / Justo Rodriguez

El Consejo cree que la cosecha «cumplirá expectativas» de producción y empieza a exigir descargas en las viñas más productivas

ALBERTO GILLogroño

«El viticultor empieza por fin a esbozar una leve sonrisa, aunque hasta que la uva no esté en bodega no se puede cantar victoria». Son palabras de Pablo Franco, jefe de los Servicios Técnicos del Consejo Regulador, quien, con el inicio de la vendimia en Aldeanueva de Ebro, hace balance de las dificultades del curso: «Creo que la mayoría de viticultores no tendrán las vacaciones este año hasta el final de la vendimia». «Han hecho un auténtico 'trabajo de jabatos' -continúa- para controlar el mildiu y podemos decir que la situación general de la denominación es muy buena para lo que podía haber sido..., a la espera, por supuesto, de lo que pase en septiembre y octubre».

En este sentido, Pablo Franco espera una vendimia larga, iniciada con el adelanto a agosto de las nuevas variedades blancas más tempranas y con las perspectivas de noviembre en el horizonte en las zonas Alta y Alavesa: «Sí, creo que seguirá entrando uva en los primeros días de noviembre y lo que hace falta es que el tiempo permita hacer una vendimia escalonada para ir alcanzando las maduraciones adecuadas».

LOS DATOS

485
millones de kilos de uva es la producción máxima amparada si se llega al techo del 110% aprobado por el Consejo Regulador.
520
millones de kilos sería el potencial máximo de admisión de uva en bodega (118%).

El jefe de los Servicios Técnicos prefiere ser cauto sobre la futura calidad de la cosecha y también sobre la cantidad, aunque confirma que, «si todo transcurre con normalidad, cumplirá con las expectativas». Y las expectativas, después de la helada del año pasado que dejó la producción en apenas 350 millones de kilos de uva, son rondar al menos el 110% de producción amparable -se permite la entrada en bodega hasta el 118%-: «Ha habido episodios de piedra en toda la denominación y ataques muy fuertes de mildiu en algunas parcelas y zonas», apunta. «Es una desgracia para quien le toca -continúa-, pero a nivel general de la DOC no podemos hablar de 'alarma productiva' y, desde ese punto de vista, creo que la cosecha cumplirá con lo esperado».

En cualquier caso, Pablo Franco confirma que el Consejo Regulador no ha descuidado los controles previos de sobreproducción. Así, aunque no cuantifica la primera remesa de cartas que ya se han enviado a propietarios de viñedos con exceso de carga-«aún no se ha comunicado al pleno», esgrime-, sí insiste en que, «como ya dije hace unas campañas, el control de rendimientos había venido para quedarse»: «Estamos ahora mismo en una fase posterior a la comunicación, en la que los viticultores afectados tienen que tomar medidas, y luego los técnicos iremos a ver qué se ha hecho en las parcelas con exceso de carga». «Como te puedes imaginar -continúa-, hay tolerancia porque esto no es ciencia exacta, así que cuando se notifica es porque efectivamente hay un claro exceso de uva». Franco señala en este sentido que «el Consejo Regulador tiene dos compromisos básicos: garantizar el origen y garantizar la calidad, por lo que no se controla sólo la producción, sino también la correcta evolución del cultivo».

Rioja Baja, la más tranquila. El Consejo Regulador publicará hoy su primer boletín de maduración de la campaña, aunque lleva ya semanas haciendo muestreos de los viñedos. Por zonas, la vendimia comenzó ayer de forma testimonial con 150.000 kilos de tempranillo blanco que recogió la cooperativa de Aldeanueva y Pablo Franco resume el ciclo en la zona como el más «tranquilo»: «Ha habido más humedad de lo habitual, ataques sobre todo de oídio que han sido controlados muy bien por los viticultores y piedra, como en toda Rioja, pero sin daños generales significativos». Las perspectivas son buenas para la comarca y, además, con la ventaja de que acabará la vendimia prácticamente un mes antes que las zonas más tardías.

Rioja Alta. De nuevo, en el ojo del huracán.Fue la zona más castigada por la helada en el 2017 y ha sido la más afectada por el mildiu este año: «Ha habido un trabajo brutal, en renovación de viñedos y brazos, con una poda muy costosa, y luego además un esfuerzo titánico para controlar el mildiu en las zonas más afectadas por las tormentas», subraya Franco. «Lo más destacable -continúa- es el enorme trabajo, propio, en jornales y en costes de tratamientos, pero la situación es buena, aunque el riesgo de botrytis si las cosas se tuercen sigue ahí, por lo que el principal consejo es seguir manteniendo el control y la vigilancia».

Rioja Alavesa. Difícil, pero con algo menos de mildiu. En Rioja Alavesa la situación, por los daños de la helada del 2017, es similar a la zona Alta, aunque el ataque de mildiu ha sido menor: «Probablemente, por la mayor edad del viñedo, pero el hongo ha afectado algo menos y está controlado gracias también al muy buen trabajo de los viticultores», apunta el jefe de los Servicios Técnicos. En líneas generales, recuerda que «el envero es la principal protección y ya está en marcha en toda Rioja, así que podemos estar satisfechos con cómo estamos a estas alturas en un año tan difícil».

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos