Vocación jarrera y alma exportadora

Tradición y modernidad en unos vinos que respetan sus raíces sin renunciar a la vanguardia. :: l.r./
Tradición y modernidad en unos vinos que respetan sus raíces sin renunciar a la vanguardia. :: l.r.

Carlos Serres basa la calidad de sus vinos en las uvas procedentes de su magnífica finca El Estanque

Procedente de Burdeos, donde la filoxera había comprometido la elaboración de vino, Carlos Serres, afamado consultor de vinos francés, encontró en Haro el terruño perfecto para elaborar vinos de estilo bordelés, con unas características climáticas y geográficas que recordaban a los mejores terroirs de Burdeos. La vocación internacional de Carlos Serres fue el punto de partida de esta bodega centenaria que, en 1896, inició su actividad bajo la condición de comerciante exportadora. Aunque originariamente la bodega se situaba en el Barrio de la Estación de Haro, a mediados del siglo XX se trasladó a su actual ubicación en respuesta a las necesidades de crecimiento de los vinos. El alma de los vinos Carlos Serres está en la finca, El Estanque. Una extensión de 60 hectáreas en el sudeste de Haro que supone un auténtico hito por implementar, a comienzos de los 80, el sistema de cultivo en espaldera. Algo que permitió mejorar la superficie foliar expuesta, facilitando una mejor maduración de todas las variedades así como una viticultura más respetuosa con el medio ambiente.

GUÍA

Carlos Serres Crianza
Variedad
Tempranillo.
Elaboración
En boca presenta una buena estructura, sabroso, fresco, frutal, con un final persistente y goloso.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos