Sequía, piedra y heladas, el 'menú' del 2017 para el conjunto de la viticultura española

A. G. LOGROÑO

Las heladas del pasado mes abril, el pedrisco y la sequía pasarán factura a la producción de uva española de la presente campaña. Las estimaciones apuntan que el volumen de vino y mosto no alcanzará los 40 millones de hectólitros, lejos de los 44 millones que se consiguieron en la vendimia anterior.

Así las cosas, se espera que los precios en origen se moverán al alza en la mayoría de las regiones vitícolas, empezando por la principal en tamaño, La Mancha, donde las estimaciones de las cooperativas hablan de una reducción de 24 millones de hectólitros a 22 fundamentalmente por la sequía.

Además, las malas campañas por las heladas y la sequía también en Francia e Italia han provocado una importante demanda de graneles, con lo que las bodegas y grandes cooperativas de la zona apenas tienen vino en sus depósitos. En este sentido, la estimaciones para el conjunto de la Unión Europea van en línea con las españolas, con una previsión de descenso de un 10% de la producción.

Las heladas se llevaron por delante entre un 40 por ciento y un 60 por ciento de la producción en zonas del norte y el noroeste de España. En Rioja, las subzonas Rioja Alta y Alavesa sufrirán una importante pérdida de producción, mientras que en Ribera del Duero se calculan también una merma en el entorno del 50 por ciento.

Sobre los precios de la uva, veremos lo que sucede finalmente, puesto que las normas de vendimia aprobadas por Rioja intentan recoger la mayor cantidad de uva -con el aumento de rendimientos en la zona no helada hasta el 115%- para intentar que no suceda lo del año 1999. Por el momento, únicamente se escuchan rumores sin operaciones confirmadas.

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