«NO SE TRATA DE TODO O NADA»

DIEGO MARÍN A.

La viticultura tiene un fuerte arraigo a la tradición y, al margen de las grandes bodegas, existen muchos pequeños bodegueros a quienes les cuesta mucho más la modernización de sus técnicas y procesos artesanales. A ellos la consejera de Desarrollo Económica e Innovación les anima a analizar la situación. «De esta forma podrán establecer acciones de mejora que irán implantando de manera gradual. No se trata de todo o nada, sino de ir adentrándose en un modo de hacer las cosas diferentes, que nos permita avanzar y ser más competitivos», expone Leonor González Menorca, no sin recordar que «en este camino no van a estar solos». El Gobierno de La Rioja ya ha recogido en varios de sus planes actuaciones de apoyo a la incorporación de nuevas tecnologías en los distintos sectores industriales, como el V Plan Riojano de I+D, el Plan de Desarrollo Industrial o el Plan de Digitalización, además de sumarse al proyecto del Ministerio de Economía e Industria para impulsar la transformación digital de nuestro sector industrial y competitividad. «Así, las empresas riojanas pueden utilizar la herramienta de autodiagnóstico digital avanzada denominada HADA (disponible en www.larioja.org/innovacion), para evaluar su grado de madurez para afrontar los retos de la industria 4.0», advierte la consejera, y añade: «Buscamos que nuestras empresas no se queden al margen de esta revolución digital y mejorar la competitividad y crear empleo cualificado».

Leonor González Menorca, además de consejera de Desarrollo Económico e Innovación del Gobierno de La Rioja, es doctora en Ciencias Empresariales por la Universidad de Zaragoza y catedrática de Organización de Empresas en la Universidad de La Rioja. En el marco de Imaginext Rioja reflexiona sobre la tecnología en el sector del vino de Rioja.

-El vino es cultura y tradición, por tanto, ¿debe aceptar la tecnología?

«Las empresas tienen que ser conscientes de su situación» «Las redes sociales también sirven para generar interés por el vino»

-Que sea un sector que aúna cultura y tradición no significa que deba quedarse al margen de los instrumentos que le pueden ayudar a ser más competitivos. Además, no olvidemos que nuestro sector vitivinícola ha sido pionero en salir al exterior, en aplicar diseño, en explorar nuevas fórmulas como el enoturismo... y, ya desde hace tiempo, comprobamos cómo ha ido introduciendo tecnologías en distintos campos.

-¿De qué manera y en qué ámbitos?

-La aplicación de nuevas tecnologías está presente en todo el proceso de la elaboración, desde el cultivo hasta la distribución. Se evidencia cómo, además, sirve para tener ventajas competitivas y diferenciarse, generándose un valor añadido si se aplica en alguna o todas las etapas de la cadena de valor. La gestión de los datos, la transformación de los procesos internos hacia un mundo más digitalizado, la innovación tecnológica para conseguir vinos diferentes, utilizar vídeos, por ejemplo, en el proceso de venta... Las empresas, independientemente del sector al que pertenezcan, tienen que ser conscientes de cuál es el estado de su situación para evaluar su grado de madurez para afrontar los retos de la industria 4.0 e implantar la tecnología más acorde a sus necesidades.

-Parece que siempre se concibe esa tecnología aplicada a la comunicación o distribución del vino y no tanto a su elaboración, ¿es posible o beneficiosa la tecnología también en la elaboración?

-Las nuevas tecnologías, como decía anteriormente, se han abierto camino en las diferentes fases del proceso ya que permiten una gestión integral de la compañía y la bodega: desde el terreno de cultivo de la viña hasta el consumidor, pasando por los procesos de elaboración, producción, distribución y comercialización. En la elaboración es muy importante también el uso de tecnologías, de esta forma asegura la calidad y trazabilidad de sus vinos, y proporcionara mejores servicios a los consumidores. Es una oportunidad clave para ir mejorando la competitividad en un mercado cada vez más global.

-¿En qué situación se encuentra La Rioja en cuanto a la tecnología aplicada al vino?

-Las bodegas son conscientes de esta revolución que estamos viviendo y, por ello, están incorporando tecnologías tanto en su ámbito interno como en su relación con el entorno. Están incorporando instrumentos que se enmarcan dentro de la Industria 4.0. Por ejemplo, utilizar big data' sensores, realidad aumentada o impresoras 3D está ganando cada vez más relevancia en este sector. Y considero relevante la gran cantidad de startups que surgen alrededor de este sector.

-¿A veces limitamos las nuevas tecnologías a las redes sociales, como si ese fuera el gran avance?

-Es cierto que es un avance porque te ayuda a marcar diferencias, posicionar tu marca y aumentar tu visibilidad. En definitiva, abre nuestro campo de acción y, por tanto, las probabilidades de que el consumidor te conozca y pueda elegirte frente a otras opciones u otros competidores. Pero hablar de tecnologías debe ir más allá de las redes sociales.

-No obstante, las redes sociales se han convertido en un escaparate publicitario muy rentable. ¿Esa imagen es buena para Rioja, no puede resultar frívola?

-Hoy en día las redes sociales son una herramienta muy útil de trabajo, con gran capacidad de influencia. Bien gestionadas y actualizadas nos ayudan a posicionar la imagen corporativa y la marca. Además, son un buen instrumento para interactuar con el cliente y de esta forma crear comunidad alrededor de las distintas marcas de vinos. Pero las redes también sirven para generar interés por el vino, para divulgar el mundo del vino y atraer a personas a que conozcan que es un vino.

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