La vendimia avanza con una cosecha moderada y 'tranquila' a la espera de llegar a la zona crítica

Imagen de la vendimia ayer en Viña Lanciano, una finca temprana de bodegas LAN en El Cortijo. :: JUSTO RODRÍGUEZ/
Imagen de la vendimia ayer en Viña Lanciano, una finca temprana de bodegas LAN en El Cortijo. :: JUSTO RODRÍGUEZ

La llegada a La Rioja Alta y Alavesa mostrará la cantidad real de uva de una campaña adelantada, de alto grado y que será rápida en la recogida

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Cantidades más o menos moderadas de uva, aunque, lógicamente, dependiendo del tipo de viticultura. Son las que se están obteniendo en la zona oriental, la no afectada por la helada, a la espera de que la próxima semana la vendimia se aproxime a la zona crítica. La campaña parece una 'guerra de nervios', con un gran mayoría de viticultores que desconocen a qué precios se pagarán las uvas y con las bodegas que guardan celosamente sus planes a la espera de que siga avanzando la recogida y esperando casi al último minuto para mostrar sus cartas antes de abrir sus puertas.

En este sentido, Pepe Hidalgo, consultor vitivinícola, lo tiene claro: «De momento hay mucha calma, pero este año habrá una vendimia en dos 'actos', en el que estamos ahora desde Alfaro hasta Logroño, y el que se irá abriendo a partir de la semana que viene, sobre todo del Najerilla para arriba, y que será mucho más movidito porque no hay uva».

En Ribera del Duero se estima una merma de cosecha del 40%, en La Mancha del 30%, en Penedés otro tanto, mientras en Bierzo el desastre es casi total. En Rioja nadie se atreve a aventurar cifras de cantidades y cuando abran las bodegas de las zonas más afectadas por la helada será cuándo se empezará realmente a conocer el potencial real.

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El adelanto se estabiliza de forma generalizada en el entorno de 10 ó 12 días y también los técnicos coinciden en que será una vendimia rápida: «Empecé ayer con la blanca y mañana lo haré con la tinta y creo que, por primera vez, haré la vendimia de un tirón», explica Luis Arnedo (Bodegas Lacus), de Aldeanueva de Ebro. «Primero cogeremos la garnacha, luego el graciano y, por último, el tempranillo, algo que no es habitual pero es lo que nos están diciendo las maduraciones». Sobre la cantidad de uva en la comarca, el bodeguero confirma que «pese a las lluvias de la semana pasada, que vinieron bien aunque hubieran sido mejor antes, la carga de los viñedos es moderada: creo que no habrá la cosecha esperada en cantidad».

Respecto a la calidad, Luis Arnedo señala que «en mi caso tengo un buen equilibrio entre la madurez alcohólica y fenólica, aunque sé que también hay casos de grado excesivamente alto y pepitas verdes, pero eso depende mucho de la viticultura y del rendimiento». Es, precisamente, uno de los riesgos a los que apunta Pepe Hidalgo: «Es consecuencia de la sequía y no me gusta demasiado porque la acidez está muy baja y, aunque se puede corregir en bodega, habrá que estar atentos». «Menos mal -continúa- los litros de agua que cayeron la semana pasada, pero la sequía está marcando mucho la añada».

Más optimista es María Barúa, de Bodegas LAN (Fuenmayor), que el pasado lunes comenzó la vendimia en Viña Lanciano, un pago de El Cortijo que, por su suelo de cantos rodados, es temprano para la zona: «Y este año con un adelanto de diez días», explica. «El racimo -continúa- es pequeño, al igual que el grano, por lo que creo que, aunque con grado alto como toda Rioja, tendremos muy buena cosecha».

Barúa, que se abastece también habitualmente de uvas de proveedores de La Rioja Alta y Alavesa, confirma que la vendimia será rápida: «En ocho diez días empezaremos en serio y, sí, creo que será muy rápida porque en las zonas altas el grado va también adelantado y elevado». «Tendremos -continúa- una cosecha del mes de septiembre».

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