Vendimia enraizada en Cenicero

Juan Ángel y Cristina, proveedores de Marqués de Cáceres, con el director técnico de la casa, Fernando Costa, en la vendimia de una de sus parcelas. /JUSTO RODRÍGUEZ
Juan Ángel y Cristina, proveedores de Marqués de Cáceres, con el director técnico de la casa, Fernando Costa, en la vendimia de una de sus parcelas. / JUSTO RODRÍGUEZ

Marqués de Cáceres inicia la recogida de uva tinta en algunos de los viñedos más viejos del municipio | La bodega mantiene muchos proveedores originales, o con sus sucesores, que firmaron su primer contrato con Enrique Forner en 1970

ALBERTO GILLogroño

Cenicero es algo más que la sede de Marqués de Cáceres. Enrique Forner, con el asesoramiento de Emile Peynaud, eligió esta localidad en 1970 para edificar su bodega y seleccionó también los viñedos y a los mejores viticultores. Marqués de Cáceres revolucionó en su momento Rioja al sentar las bases del concepto 'actual' de vinos, con larga crianza pero más tenue y en roble francés, con más cuerpo y color y con la fruta como protagonista por encima de la madera.

Casi 50 años después, Marqués de Cáceres -con Cristina, hija de Enrique, al frente- mantiene muchos de aquellos proveedores originales que apostaron por el proyecto de su padre -sellado con un simple «vamos a trabajar uvas de calidad»- e incluso varios de ellos se han convertido en accionistas de la bodega. La firma vendimia buena parte del viñedo de la localidad, entre ellos algunos de los más viejos viñedos como La Cantera, una finca de dos hectáreas donde el matrimonio Juan Ángel Rubio y Cristina cortan con la cuadrilla los racimos de las tremendas cepas hincadas hace 90 años: «Para nosotros es una satisfacción cuando el equipo técnico elige tu viñedo para la vendimia en caja, y este año han sido tres parcelas, porque sabes que tienes las mejores uvas del pueblo», explica Cristina, apasionada viticultora que, junto con su marido, apuesta por prácticas sostenibles: «Nada de fertilizantes ni tratamientos químicos, más allá del terrible mildiu de este año que hemos solucionado con seis manos cuando la mayoría ha llegado a aplicar hasta una docena», apunta.

«Tenemos viñedos singulares, pero preferimos ensamblar los mejores pagos»

Fernando Costa, con 17 vendimias ya en la casa, dirige un equipo técnico de otros cuatro enólogos en Rioja y una quinta profesional en Rueda: «El mayor jaleo de la vendimia para nosotros es la planificación», explica. «Todo se vendimia a mano, pero hacemos una selección en caja para los vinos más especiales, como el Gaudium, el MC Generación o el Gran Reserva, mientras que el resto lo hacemos en remolque». Fernando y su equipo dividen en cuatro o cinco zonas básicas un municipio de gran heterogeneidad: «Vamos de 400 a 650 metros del altitud, con muchos tipos de suelos, diferentes exposiciones..., por lo que estamos muy encima de las decisiones y la más importante es el momento de vendimia con incontables muestreos».

En el 2014, por ejemplo, el equipo técnico decidió sacrificar madurez y acelerar la recogida: el acierto fue pleno porque los problemas sanitarios se generalizaron al final de la campaña. «Trabajamos con multiud de pequeños proveedores y viene bien porque es difícil equivocarnos todos a la vez», señala Fernando Costa. Marqués de Cáceres lleva, hasta el momento, una vendimia tranquila con el blanco ya en bodega -«con buenos perfiles aromáticos»-, mientras que la recogida de tinta no ha hecho más que comenzar: «Dudas tienes hasta el final, pero tiene buena pinta, sobre todo para lo que pensábamos hace un mes; hay uvas de calidad y también cosas más heterogéneas, pero el viticultor, con los ataques de hongos, se ha dejado la piel y ha descargado muchas uvas, incluso en vísperas de vendimia».

«Trabajamos con multitud de proveedores y es muy difícil equivocarnos todos a la vez»

Selección

La tranquilidad se ve a simple vista, con escasos remolques que llegan a la bodega, unos con cajas de uva más seleccionadas que pasarán además a la mesa de selección racimo por racimo y otros que irán directamente a las tolvas: «La clave para nosotros es la selección, la separación de calidades y por eso tenemos también una amplia gama de vinos», aclara Fernando Costa.

El enólogo señala en cualquier caso que para los vinos de alta gama todo «depende de matices». «No todas las añadas hacemos Gaudium, por ejemplo, y eso no lo sabremos hasta el ensamblaje final puesto que elaboramos los vinos y los criamos por separado y, finalmente, decidimos para qué va para cada uno». En este sentido, Costa explica que «tenemos pagos, viñedos singulares, pero Gaudium no es un vino de pago sino de los mejores pagos». «Si uno falla un año -continúa-, cosa que suele pasar habitualmente, eliges otro».

 

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