Un verano lleno de sobresaltos

Viñedos arrasados en la pasada helada del 28 de abril. :: Justo Rodríguez/
Viñedos arrasados en la pasada helada del 28 de abril. :: Justo Rodríguez

La sequía se sumó como invitado a esta desagradable fiesta y está por ver cómo será la evolución de cara a la siguiente campaña La vendimia confirma las terribles expectativas en las zonas más afectadas por la helada

GREGORIO GORDALIZA LOGROÑO.

Hemos tenido un verano lleno de sobresaltos, con aspectos que abarcan a la vida político social española traducidas con tensiones entre diferentes partes de nuestra geografía -sobre las que no quiero pronunciarme- pero también con mortales terremotos, huracanes, tensiones entre el 'hombre del pelo naranja' y un coreano 'gordo y malo' o atentados terroristas sin ningún escrúpulo (si se puede tener escrúpulos cuando matas a alguien). Un sinfín de cosas que nos han obligado en muchos casos a desconectarnos de televisión y de la prensa para conseguir vivir un poquito más tranquilos.

En búsqueda de mi tranquilidad me adentraba entre mis viñas con el objeto de alejarme de esas tensiones que se vivían en la calle -me tocó ir a Cataluña a trabajar en días convulsos y se palpaba una tensión que yo nunca había visto ni sentido-, pero, para todo mi asombro y desesperación, el campo tampoco se estaba tranquilo.

La culpa era la maldita helada, que nos dejo a todos congelados la noche del fatídico 28 de abril. Recuerdo que al día siguiente subí a ver los viñedos afectados de la Rioja Alta y Alavesa y compañeros de este mismo periódico me llamaron para que evaluase, a simple vista, el panorama que se nos presentaba. Recuerdo que al periodista le comente que el grado de afectación era enorme y que creía que podía llegar al 90 % de daño en los viñedos más dañados.

«Afortunadamente, los precios se han moderado y hemos aprendido de los errores de finales de los 90»

Después, salieron también otros colegas asesores y técnicos a dar sus opiniones comentando que era todavía pronto para evaluar el daño y que lo veríamos a lo largo de los días, pero que la viña era muy dura y que saldría adelante con un daño final bastante menor de lo que se podía prever en un momento y que debíamos no ser tan alarmistas.

El caso es que a mí el daño me pareció brutal, como no había visto nunca en mis 15 años de profesión, con una helada tan fuerte y devastadora que además pilló a la viña en su momento mas sensible. Desgraciadamente, el tiempo me ha dado la razón y el daño que vaticiné en un primer momento se acercó mucho al real. Todos a lo largo del verano observábamos que los brotes nuevos, en muchísimos casos y siempre y cuando saliesen, venían sin ningún racimo o en el caso de que se viese alguno éste nunca llegaba a un buen puerto, es decir, a configurar un auténtico racimo.

Sequía

Además como invitado a esta desagradable fiesta, se nos juntó una sequía tal que hacía que las plantas estuviesen aún mas débiles de lo que la propia helada les había dejado. Ante esta tesitura aparecieron los tópicos y los típicos, que se aventuraban a decir que al menos, en este estado, las uvas supervivientes se pagarían muy caras y que había que poner al mal tiempo buena cara... En fin, el que no se consuela es por que no quiere.

Así que con esa cantinela del precio y con la esperanza de tener mas uva de la que, engañándonos a nosotros mismos, hemos ido pasando el verano. Afortunadamente para el sector, hemos aprendido de los errores y no hemos repetido el 'boom' que se origino en los precios de la uva, también después de otra helada aunque no tan fuerte como ésta a finales de los años 90, y que fue la causante de la crisis del sector vitivinícola que se origino posteriormente.

Desde todos los estamentos vinculados al Rioja se ha aconsejado cautela en los precios para que no nos perjudique en un futuro, ya que los precios medios del vino de Rioja en el mundo (se pueden ver las estadísticas del Consejo) no nos dan demasiado margen de maniobra.

Afortunadamente, los precios se han moderado asumiendo la lógica y razonada subida cuando se produce un efecto de demanda, más que de oferta. Pero lo que sí se ha confirmado es que la helada fue devastadora y brutal, que ha marcando la vendimia, para desesperación de viticultores y bodegueros, y que por desgracia marcará la evolución de nuestros viñedos en el próximo año y aún mas, si como se ha predicho, tendremos un otoño seco.

Esperemos que en los otros aspectos, al menos este otoño, que acabamos de estrenar, sean algo mas tranquilos, para alivio de todos, que en este extraño verano del 2017.

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