Viaje al centro de la zona crítica

Entrada de uva en una bodega. / Sonia Tercero

Las mermas esperadas rondan el 50%, pero también en algunas zonas están incluso por encima de dichas cifras | Las bodegas confirman el desastre productivo pero también la calidad de las uvas

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Producciones del 40- 50%. Es el balance que dejan los daños producidos por la helada de primavera en buena parte de Rioja Alta y Alavesa. Con mucha heterogeneidad por municipios y zonas, lo cierto es que la meteorología se ha cebado en una comarca que además también sufrió mucho la sequía en otros cultivos. La helada fue muy 'injusta' geográficamente hasta el punto de provocar importantes tensiones territoriales al aprobarse las normas de vendimia y ahora empiezan a verse los resultados.

Abel Mendoza, con viñedos en San Vicente y Labastida, define la campaña como «absolutamente atípica». «Helada, sequía, las uvas que se iban de grado y alcohol...». «Muy difícil -continúa-, aunque el agua de agosto permitió a las plantas volver a funcionar y arreglar parte del desaguisado». En este sentido, el viticultor destaca que «la sanidad es muy buena y, de momento, no hay nada que objetar a la uva que tenemos, con grado alcohólico elevado y buen equilibrio, aunque hasta que no sea vino ya veremos...».

Abel Mendoza confirma, eso sí, el desastre productivo: «Tengo menos del 50% de cosecha, pero no sobre el 115% de otras zonas de Rioja sino de la mía habitual, que suele ser un 70% del rendimiento medio, así que calcula...». El viticultor prevé concluir este fin de semana y después del duro y largo trabajo en las viñas queda también en bodega: «Tenemos un auténtico 'juego' por delante con uvas más frescas y otras de racimo muy pequeño, bayas más grandes y pequeñas..., que habrá que mezclar para obtener el mejor equilibrio posible».

De San Vicente a Haro, otro de los municipios más dañados: «Esto parece un 'spa'», define gráficamente Jorge Muga(Bodegas Muga) el ritmo de vendimia. «Nos falta la mitad de recoger en San Vicente, Labastida y Haro y luego iremos a las zonas más altas de Sajazarra y Cellórigo». El director técnico de la bodega confirma también que «la calidad es mejor de lo esperado; las plantas tienen un aspecto estupendo, con mucha vegetación todavía por la poca uva que hay». Desde ese punto de vista, aunque con grado, Muga es optimista sobre los vinos pero, de nuevo, la cantidad supone un auténtico palo: «Tenemos en el mercado la cosecha 2013 y vamos a ir trabajando con cupos para diluir el impacto». «En el eje de San Vicente a Sajazarra -detalla- las mermas son del 50% o más con seguridad».

En Briones, otro de los municipios más damnificados, Miguel Ángel de Gregorio(Finca Allende), señala que «tenemos una semana de vendimia por delante por lo menos pero el problema es que andas y andas por las viñas y no encuentras racimos». Eso sí, De Gregorio confía también la calidad de los vinos: «La viura está excepcional; la garnacha, muy poca pero sensacional y la tempranillo también muy bien, con alto grado como en el 2015 pero con pH y acidez muy buenas».

Finca la Emperatriz es la bodega más al suroccidental de Rioja, casi al límite de la zona de la demarcación, en Baños de Rioja, y en este caso la helada no ha sido tan fatal: «Sí que en la parte más cercana al río hay alguna parcela prácticamente arrasada, pero en general la finca (unas 100 hectáreas) está más o menos bien en comparación con el resto de la comarca», explica Eduardo Hernáiz. El bodeguero coincide igualmente en destacar la calidad de la uva: «La sequía ha sido muy fuerte y la poca producción ha permitido no colapsar la planta, con lo que creo que habrá calidad». «Será una añada más mediterránea -continúa-, con más grado pero bien de pH y ligeramente baja de acidez».

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