Viaje a través del tiempo

El antiguo hangar del ferrocarril de Bilbaínas, un marco incomparable para la cata. :: Sonia tercero/
El antiguo hangar del ferrocarril de Bilbaínas, un marco incomparable para la cata. :: Sonia tercero

La Cata de la Estación cierra una nueva edición de éxito con la jornada profesional | Sarah Jane Evans dirige una cata que ahonda en el origen, el presente y el futuro del Barrio de Haro y en los puntos en común de sus siete bodegas

ALBERTO GILLogroño

Un viaje a través del tiempo por la identidad de Haro y de las bodegas históricas. Fue la propuesta de la tercera maquinista de la Cata del Barrio de la Estación, Sara Jane Evans que, en una 'master class' dirigida a unos 600 profesionales del sector -en sesión matutina y vespertina-, escudriñó en las entrañas de las siete bodegas del barrio para elegir 14 vinos con los que recorrer el paso de los siglos y la constitución de una identidad. En este sentido, la master of wine tiró del hilo conductor de un grupo de siete bodegas, que quizá en el futuro acabe en una marca de calidad que identifique a todas ellas: «Estamos en un sitio único, con la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo, donde manda la tradición pero también la innovación porque cada vino fue en su día realmente una innovación», explicó Sarah Jane Evans. De hecho, el 'terroir' es suelo, clima y viñedo pero también la 'mano humana' y, tal y como dejó claro David González (Gómez Cruzado): «Se pueden catar todos los vinos a ciegas y, con sus diferencias, hay un punto común como es la finura y la elegancia que los hace identificables».

Así ha sido la cata

El Haro prefiloxérico. El catedrático de historia de la UR, José Luis Gómez Urdáñez, contextualizó mediante un vídeo la primera tanda de cata, con un repaso rápido a la ciudad en los siglos XVI, XVII y XVIII: «Haro era especial porque el 50% de su superficie de cultivo era viñedo, que se vendía en pellejos a Bilbao y el País Vasco». Ahora bien, el vino no era precisamente 'bueno' y desde la época de Felipe II hay testimonios históricos: «Los vinos son bastante malos a excepción de uno de Haro que hacen llamar 'clarete'», decían las crónicas del siglo XVI que recordó Urdáñez.

Lógicamente, no hay vinos de la época por lo que Sarah Jane Evans recurrió a tres exponentes de marcas históricas: Viña Pomal (en el mercado desde 1904, de Bilbaínas); Imperial, de CVNE, desde 1920; y Honorable, marca de 1914 de Gómez Cruzado. Tres clásicos en constante evolución, que siguen respetando la larga crianza y la finura, pero adaptándose a los tiempos actuales.

La 'burbuja' de la filoxera. España aún sufre las consecuencias del estallido de la burbuja inmobiliaria y Andreas Oestreicher -estudioso de la filoxera en España- mostró en el segundo vídeo cómo Haro y Rioja vivieron su propia burbuja a finales del siglo XIX: del esplendor cuando el 'bichito' arrasó los viñedos franceses -Rioja pasó de 16.000 hectáreas en 1870 a 52.000 en 1891- al desastre apenas diez años después: «De 1900 a 1910, La Rioja perdió 20.000 habitantes».

La master of wine introdujo a continuación una 'mini cata' horizontal de la gran añada 2001, con Viña Ardanza (La Rioja Alta, SA), Roda II (Bodegas Roda), Viña Tondonia (López de Heredia) y Prado Enea (Muga): «Hace cien años hacíamos vinos de poco grado y hoy en día, pese la variabilidad del clima, intentamos no pasar de los 13 y mantener la frescura con garnacha, mazuelo y graciano que han estado siempre en los vinos de López Heredia, pero los vinos son diferentes porque no sólo está la viña sino también las personas», explicó José Luis Ripa, de Bodegas López Heredia, tras recordar la asunción de la dirección enológica por parte de Mercedes, su cuñada, en los últimos años.

Los siglos XX y XXI. Fue el ferrocarril el gran impulsor del barrio de La Estación y en él llegó a Haro a comienzos de los 60 Manuel Ruiz Hernández, quien recordó, en el tercer y último vídeo explicativo, aquel momento cuando miraba por la ventanilla su nuevo destino: «Esperaba ver mucho más viñedo, pero había otros cultivos entonces más rentables y pronto entendí que las bodegas de Haro tenían su 'despensa' en la Sonsierra y otras zonas de Rioja». Ruiz Hernández, que luego dirigió la Enológica 40 años, rememoró los cientos de cursos nocturnos que impartió a los viticultores, frente a «la mentalidad bodeguera que lo que quería entonces es que sobrara uva».

Fue el siglo XX un tiempo de vaivenes, de buenos y malos precios, hasta el nuevo 'boom' de finales de los 90. La master of wine incidió en la innovación que siempre estuvo presente en el Barrio, hace cien años y ahora: «Nos estamos replanteando todo, desde las variedades, con la recuperación de uvas históricas, a la menor adición de sulfuroso, la crianza en barricas, fudres, incluso ánforas...», explicó Alejandro López, director técnico de Bodegas Bilbaínas. López introdujo así su varietal Viña Pomal de maturana blanca en una mini tanda de blancos, que compartió con Gómez Cruzado y su Montes Obarenes y el Monopole Clásico, de CVNE: «Encontramos en la bodega unas anotaciones, con dibujos, del histórico enólogo de la casa Ezequiel García [fallecido el año pasado] y de cómo hacía aquéllos Monopole de los años 50 y 60, con un poco de Manzanilla de Sanlúcar», recordó María Larrea, directora técnica de CVNE. «Decidimos elaborar ese Monopole Clásico -añadió- como homenaje a la marca y tuve la suerte de hacerlo con El Brujo antes de su muerte».

Más innovación trajo igualmente Manuel Muga a finales de los 80 cuando lanzó Torre Muga, un corpulento vino 'estilo Burdeos': «Con este vino, que la gente achaca a la nueva generación pero fue una idea de mi tío Manuel [ya fallecido] como gran amante de Burdeos, nos dimos cuenta de que necesitábamos viñas viejas para hacer grandes vinos», recordó ayer Jorge Muga, director técnico de la casa y sobrino de Manuel, que presentó en primicia la añada 2015 que saldrá al mercado a final de año.

Bodegas La Rioja Alta, por su parte, se encontró hace unos años en una difícil tesitura: los arranques de viejas garnachas en sustitución de nuevos tempranillos amenazaban su histórica marca Viña Ardanza, que a los tempranillos de Rioja Alta y Alavesa suma un considerable porcentaje de garnacha de Tudelilla. «Decidimos que teníamos que comprar viñedos en La Pedriza, en Tudelilla, un 'pequeño Ródano' extraordinario, para continuar con nuestra marca», recordó Julio Sáenz, director técnico de La Rioja Alta, SA. De hecho, Sáenz presentó en la cata una espectacular muestra en rama de esa garnacha 2017 de Tudelilla que en el futuro ensamblará el Ardanza.

El tiempo y el vino

Porque, como dejó claro Agustín Santolaya (Roda), el tiempo «es muy relativo en un sector como éste, pero la gente del vino somos así». Roda ha aportado a Rioja, entre otras muchas cosas, un extraordinario trabajo de recuperación de las mejores familias de tempranillos de viejos viñedos que se iban arrancando: «La idea surgió en 1998, cuando yendo a la bodega con mi compañero Isidro vimos que de un día para otro se había arrancando una vieja viña preciosa en Cenicero». «Decidimos que debíamos garantizar el futuro y de ahí salió la idea de crear banco de germoplasma con los mejores morfotipos que encontramos en buena parte de Rioja».

Santolaya presentó un vino, 'Roda 107', que, como aclaró el bodeguero, «no saldrá al mercado» pero que se elabora con las, hoy por hoy, todavía jóvenes viñas nacidas del banco. Es la familia, la mejor selección, que la bodega bautizó como '107': «Lógicamente, apenas la disfrutaremos nosotros, pero sí posteriores generaciones». Cuestión de relativo tiempo.

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