La estrategia de los vinos de pueblo ante la homogeneización chilena o australiana
04/08/2009
V. V. LONDRES
¿Cómo debe dibujar Rioja el futuro para mantener la vitalidad? La respuesta para Simon Field es clara, con la autoridad que le otorga representar los vinos de Álvaro Palacios o Miguel Ángel de Gregorio en el Reino Unido, ser uno de los importadores de Artadi y contar en su portafolio con bodegas como Cvne, Contino, Rioja Alta, Murrieta o Amézola de la Mora. «Debe mantener el énfasis en el carácter individual del tempranillo con envejecimiento en barrica».
En la gama alta, aboga por un mayor conocimiento de las tres subzonas y de las diferencias en los vinos de los pueblos: «Transmitir cuánto de diferente puede ser un vino de Haro de uno de Briones».
Es la misma idea comparte Radford para complementar el concepto de vino de pago y que Field resumen de la siguiente forma: «Si Rioja quiere desarrollarse más en la gama alta, debería ser identificada no sólo por la dicotomía entre nuevo y viejo estilo, entre más y menos madera, sino por la exposición a los diferentes terroirs y el carácter de los diferentes pueblos". Ahora bien, en el punto de entrada del mercado, es decir, en los volúmenes grandes, Simon Field incide en que «sería una pena que el vino perdiera su identidad construida como distintivamente Mediterránea, con una textura cálida, y que los vinos comenzaran a parecerse a los de Australia o Chile».
¿Y cómo debe Rioja ganar el pulso al Nuevo Mundo? James Griswood dispara contra la exclusividad de marca que exige Rioja a sus inscritos: «Dejando de ser tan proteccionista. La normativa que previene el uso de la marca registrada en Rioja de ser usada en otra DO es ridícula». «Una marca que tiene a Rioja en su gama –continúa–, así como otros estilos, está en una posición más fuerte para mantener a sus consumidores». «Ofrecer más estilos de vino bajo una misma marca, crea fidelidad». insiste.
Griswood asegura que «crear marcas de vino españolas fuertes, que revistan la fuerza de la de Rioja, beneficia a todos». «Aunque otras regiones se beneficiarían de asociarse con Rioja, sería bueno también para ésta, ya que las zonas españolas necesitan trabajar juntas para proveer un frente común, combinando sus fortalezas para prevenir la pérdida de clientes hacia vinos de otros países».
¿Cómo debe dibujar Rioja el futuro para mantener la vitalidad? La respuesta para Simon Field es clara, con la autoridad que le otorga representar los vinos de Álvaro Palacios o Miguel Ángel de Gregorio en el Reino Unido, ser uno de los importadores de Artadi y contar en su portafolio con bodegas como Cvne, Contino, Rioja Alta, Murrieta o Amézola de la Mora. «Debe mantener el énfasis en el carácter individual del tempranillo con envejecimiento en barrica».
En la gama alta, aboga por un mayor conocimiento de las tres subzonas y de las diferencias en los vinos de los pueblos: «Transmitir cuánto de diferente puede ser un vino de Haro de uno de Briones».
Es la misma idea comparte Radford para complementar el concepto de vino de pago y que Field resumen de la siguiente forma: «Si Rioja quiere desarrollarse más en la gama alta, debería ser identificada no sólo por la dicotomía entre nuevo y viejo estilo, entre más y menos madera, sino por la exposición a los diferentes terroirs y el carácter de los diferentes pueblos". Ahora bien, en el punto de entrada del mercado, es decir, en los volúmenes grandes, Simon Field incide en que «sería una pena que el vino perdiera su identidad construida como distintivamente Mediterránea, con una textura cálida, y que los vinos comenzaran a parecerse a los de Australia o Chile».
¿Y cómo debe Rioja ganar el pulso al Nuevo Mundo? James Griswood dispara contra la exclusividad de marca que exige Rioja a sus inscritos: «Dejando de ser tan proteccionista. La normativa que previene el uso de la marca registrada en Rioja de ser usada en otra DO es ridícula». «Una marca que tiene a Rioja en su gama –continúa–, así como otros estilos, está en una posición más fuerte para mantener a sus consumidores». «Ofrecer más estilos de vino bajo una misma marca, crea fidelidad». insiste.
Griswood asegura que «crear marcas de vino españolas fuertes, que revistan la fuerza de la de Rioja, beneficia a todos». «Aunque otras regiones se beneficiarían de asociarse con Rioja, sería bueno también para ésta, ya que las zonas españolas necesitan trabajar juntas para proveer un frente común, combinando sus fortalezas para prevenir la pérdida de clientes hacia vinos de otros países».
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