Cámaras, vino y mucha diversión en torno al vino

Los participantes del VII Rally inmortalizaron la esencia de cuatro prestigiosas bodegas

GEMMA BENITO /N.I.

Antes de llegar a la primera bodega, ya había comenzado el VII Rally Fotográfico del Rioja. La impaciencia había llegado y fue la primera ganadora del concurso. Se quedó y se instaló en algunos de los participantes que en el autobús ponían a punto sus cámaras y disparaban al paisaje que observaban a su paso.

El primer escenario estaba en Haro, concretamente, en la Rioja Alta S.A. La relaciones públicas de la bodega., Belarmina Casado, ejerció de anfitriona e hizo de guía. El recorrido por la bodega fue rápido y concreto, resaltando aquellas partes con más atractivo como sus jardines, su arquitectura, su tonelería o las silenciosas naves en las que barricas y botellas se entremezclan con el aroma a roble de unas tinas con 127 años de historia. Tras un pequeño aperitivo y unas copas de vino de la propia bodega, los participantes montaron en el autobús rumbo a un nuevo destino.

Concretamente, partieron hacia las bodegas de Carlos Moro, dónde modernidad y tradición formaban un binomio cuasi perfecto. Divididos en dos grupos, recorrieron las instalaciones de la primera bodega del grupo Matarromera en la Rioja, y quedaron impresionados con la planta inferior, donde se encuentra la joya de la corona, un importante calado de más de mil metros cuadrados que alberga una colección de barricas de roble francés y americano. Un poco de queso acompañado con vino era lo necesario para reponer fuerzas. Y así fue.

Se presentaron alrededor de cuatrocientas fotos de las cuatro bodegasLa Rioja Alta, Carlos Moro, Franco-Españolas y Valdemar, las elegidas Jesús Ibáñez Ganador

De vuelta a la capital riojana, esta séptima edición del Rally pasó por las bodegas Franco-españolas, donde el orden se invirtió. Primero degustaron embutido y vino y después recorrieron la bodega como ya hiciera en su día el reconocido escritor norteamericano Ernest Hemingway.

En Oyón, la última parada, la lluvia hizo acto de presencia. También quería ser protagonista. Cuando fue aminorando, los participantes fueron buscando los diferentes rincones de la amplia bodega de Valdemar que tiene más de cien años de historia y cuya historia se ha ido escribiendo día a día por cinco generaciones de una misma familia. La finca es tan grande que al llegar se facilitó a los participantes un plano. Después no hubo aperitivo, sino que directamente Bodegas Valdemar ofreció una estupenda y deliciosa comida. Solo había que dar cuenta de ello, ya que todos los platos y bandejas que sacaron acabaron, literalmente, vacíos.

Toda esta jornada, se recordó en la entrega de premios del pasado jueves, provocando incluso alguna risa entre los allí presentes.

El objetivo, en gran parte, reside en de dar otro contexto a las bodegas. Encontrar una nueva perspectiva. Mirar con otro ojo a través del objetivo. Algunos ya se daban por derrotados desde el principio, o quizá no del todo. Perder una batalla no implica perder la guerra. Seguramente algunos iban a sabiendas que no lograrían llevarse el primer premio, pero con la certeza de que disfrutarían de la fotografía y del mundo del vino, lo que para ellos, ya es una victoria.

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