Hoy catamos... Martelo

Andrea Aragón

Viajamos hasta Torre de Oña para conocer un vino muy especial de Bodegas Rioja Alta

INÉS MARTÍNEZLogroño

Martelo es un gran descubrimiento. En concreto, es el último descubrimiento de Torre de Oña. Es un vino que viene de un lugar muy especial, de la zona más al sur del viñedo, en lugar con colinas suaves y terrenos muy viejos y una mezcla de variedades. En este vino nada es fruto de la casualidad, como explica Julio Sáenz Fernández, director técnico de Rioja Alta y enólogo de la bodega. Martelo nace de un trabajo minucioso rodeado de un entorno privilegiado, donde el vino no solo se hace, sino que se siente y se vive.

Se trata de un vino hecho desde el viñedo. La mezcla, 95% tempranillo y 5% de otras variedades, como el mazuelo, la garnacha e incluso la viura, representando así las plantaciones más tradicionales de la zona. Los viñedos de más de 60 años, se distribuyen sobre laderas con orientación Norte-Sur que favorecen la exposición al sol y al viento, consiguiendo maduraciones equilibradas y una magnífica salud vegetativa.

Se trata de una mezcla de variedades que ya estaba hecha dentro del viñedo y, como explica el enólogo, han vuelto a apostar por "las barricas de roble americano, un 80%, y el resto en roble francés", algo que favorece la dulzura y suavidad sin gran carga tánica y aporta matices.

Color

"Lo importante en un reserva es que tenga capa de color. Eso significa que va a aguantar", destaca José Ramón Jiménez, 'El Educador en vinos', "un color muy potente y con mucho recorrido". Martelo ofrece a la vista un tono granate intenso con capa media-alta, limpia y brillante.

Nariz

A pesar de tratarse de un Reserva 2012, ya está abierto. Se nota la fruta muy madura, fresca, primando las moras y frutas del bosque, y toques balsámicos en el fondo.

Boca

En boca se aprecia perfectamente el carácter de un reserva: suavidad en el paso de boca, taninos muy bien engarzados, frescura típica de los vinos de Rioja Alavesa. "Algo que no te esperas para nada". Buena estructura en boca, equilibrado con una buena acidez, taninos elegantes y un retrogusto largo y agradable donde vuelven a sobresalir las notas afrutadas y balsámicas.

Un momento de la cata, viñedo del que procede Martelo y la botella. / Andrea Aragón
Andrea Aragón
 

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