Entre visionarios, hay futuro

El gran maestre de la Cofradía, Luis Ángel Vargas, inviste a 'cepazos' a Vicente Cebrián Sagarriga. /Miguel Herreros
El gran maestre de la Cofradía, Luis Ángel Vargas, inviste a 'cepazos' a Vicente Cebrián Sagarriga. / Miguel Herreros

La Cofradía del Vino inviste 'Cofrade de honor' a Marqués de Murrieta

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

«Después de 21 años, soy sólo un eslabón de esta cadena que suman los 165 de historia de Marqués de Murrieta; en este periodo he tratado de inyectar honradez, seriedad, responsabilidad y respeto a este legado». Con estas palabras, Vicente Dalmau Cebrián Sagarriga, presidente de Marqués de Murrieta agradeció la investidura como 'Cofrade de honor' -el máximo reconocimiento- que ayer le brindó la Cofradía del Vino de Rioja en un acto celebrado en la propia bodega.

«He tratado de inyectar honradez, responsabilidad, seriedad y respeto a este gran legado»

El equipo de Marqués de Murrieta define a don Luciano, su fundador, como un «visionario», que en el año 1852 elaboró el primer vino de Rioja con las técnicas 'modernas' que aprendió en el Medoc con la idea de elaborar vinos de calidad y venderlos por todo el mundo. En el archivo de la bodega consta documentación sobre cómo el hombre de confianza del general Espartero le solicitaba en cartas manuscritas de su puño y letra 'recreo' en sus tareas militares para ocuparse de las agrícolas y poner en marcha la bodega que hoy lleva su título nobiliario y que construyó en torno a un viñedo singular: Finca Ygay. La propiedad actual no sólo conserva el histórico viñedo, sino que lo ha ampliado, parcelado y estudiado para elaborar algunos de los mejores Riojas del siglo XXI: «He sentido la presión, sobre todo al principio, que supone ser el último de esta larga historia, pero también la satisfacción de llevar por el mundo el nombre de Murrieta, de Rioja y de España, desde este año ya a más de 100 países», recordó Cebrián. En este sentido, el bodeguero asumió muy pronto los mandos de la casa tras el repentino fallecimiento de su padre y confío la renovación enológica de las históricas marcas Castillo de Ygay y Marqués de Murrieta a la, entonces también, joven enóloga, María Vargas. Sin prisas pero sin pausas, los vinos de Marqués de Murrieta cotizan hoy al nivel de las primeras referencias mundiales -el año pasado obtuvo los 'cien puntos Parker' para su Castillo de Ygay Gran Reserva Blanco de 1986- y la bodega recibe más de 25.000 visitas anuales, el 60% de fuera de España.

Vicente Cebrián es también -como lo fue don Luciano- un 'visionario', que decidió apostar e invertir 14 millones de euros en plena crisis para rehabilitar piedra a piedra el Castillo de Ygay original del siglo XIX y que ahora invierte otros 24 millones en una nueva bodega subterránea de elaboración. Lo dicho, entre visionarios hay futuro para Rioja.

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