Viticultura sostenible

Maite de Aranzábal, con un grupo de mujeres africanas en un proyecto de cooperación. :: L. R./
Maite de Aranzábal, con un grupo de mujeres africanas en un proyecto de cooperación. :: L. R.

El grupo La Rioja Alta, SA aporta 120.000 euros para financiar cuatro proyectos agrícolas en Benin, Camerún, India y Congo

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Hoy en día casi todo el mundo presume de viticultura sostenible, pero el Grupo La Rioja Alta, SA decidió hace ya una década dar un paso más allá con la puesta en marcha de un ambicioso y permanente programa de cooperación internacional, que se traducirá este año en una aportación de 120.000 euros a cuatro proyectos de desarrollo agrario en Benin, Camerún, la República Democrática del Congo e India. «La empresa aprobó en el año 2007 dedicar el 0,7% de su beneficio a proyectos humanitarios; fuimos la primera bodega en hacerlo y, desde el 2016 decidimos aumentar el porcentaje al 1%, con un mínimo garantizado de 100.000 euros», explica Samuel Fernández, responsable de comunicación de la compañía.

La Rioja Alta, SA, con cuatro bodegas -la matriz del mismo nombre en Haro; Torre de Oña, en Páganos; Áster, en Burgos y Lagar de Fornelos, en Pontevedra- tiene claro que su propio negocio procede de la tierra, de los viñedos que cultiva, y que el concepto sostenible trasciende de las propias fronteras: «No hay mejor forma de luchar contra el hambre, contra la reducción de la pobreza, que la agricultura y, por eso, es condición imprescindible que los proyectos que vayan a obtener nuestra financiación tengan que ver con el sector agrario», apunta Fernández

Maite de Aranzábal, consejera de La Rioja Alta, SA y que ayer mismo se encontraba en Sierra Leona, supervisa los proyectos elegidos por el comité creado por la bodega para gestionar el programa 'Viña Ardanza Solidario'. En esta ocasión han sido seleccionados los de la Fundación Alaine, en Benin, con un proyecto de agua y promoción de la mujer; ICLI Ingeniería para la cooperación en Kerala (India), para el desarrollo agrícola de jóvenes con capacidad intelectual distinta; la Fundación Innovación Social de la Cultura, en la República del Congo con un proyecto de capacitación agraria de mujeres; y la Asociación Zerca y Lejos, en un pueblo pigmeo de Camerún con un programa de soberanía alimentaria.

«No hay mejor forma de luchar contra el hambre que con la agricultura», afirman en la bodega

Samuel Fernández condensa el pasado y el futuro de la iniciativa. «Hemos trabajado con proyectos en Burkina Faso, Camboya, Perú, Guatemala, Etiopía, Mozambique, Ruanda, Burundi, Mali, Sierra Leona... y, de momento, tenemos en reserva otros dos de Medicus Mundi, en Ruanda, y de la Fundación Derandein, en Etiopía, a los que esperamos también atender con nuevas aportaciones de accionistas, de empleados y de otras empresas vinculadas a La Rioja Alta, SA», señala.

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