Los asociados obligan a ABRA a someter a una nueva votación el cambio a Bodegas de Euskadi

Los asociados obligan a ABRA a someter a una nueva votación el cambio a Bodegas de Euskadi

La directiva admite que detrás de la maniobra hay una «estrategia económica» para captar más fondos públicos del Gobierno vasco y de las tres diputaciones

ALBERTO GIL LOGROÑO.

La junta directiva de la nueva Asociación de Bodegas de Euskadi (ABE), hasta hace quince días ABRA (Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa), accedió ayer a someter a una nueva asamblea el cambio de denominación aprobado en otra asamblea el pasado 15 de abril. El compromiso de la junta se adoptó después de la reunión informativa convocada con sus asociados en la que se puso de manifiesto el malestar por la renuncia al apellido histórico, Rioja Alavesa, que había distinguido a la asociación desde su fundación en 1990.

El encuentro, no exento de tensiones, terminó en 'tablas' por cuanto los asociados aprobaron la gestión de la directiva, pero al mismo tiempo las bodegas más críticas, que no son pocas, obtuvieron el compromiso de volver a votar el cambio de denominación. En este sentido, tal y como informó en su día Diario LA RIOJA, la modificación de nombre se aprobó en una asamblea a la que sólo asistieron 20 de los 109 miembros de la agrupación, con doce votos a favor, dos en contra y seis abstenciones. Se vuelve así a la casilla de salida, aunque, hoy por hoy, ABRA ya es ABE a menos que en la próxima asamblea extraordinaria, que la junta se ha comprometido a convocar en un plazo de entre quince y veinte días, decida lo contrario: «Ha habido tensión porque muchos entendemos que una cuestión tan trascendente debería haberse tomado con más quórum y advirtiendo del tema en la convocatoria de asamblea, más que una simple comunicación, pero la junta directiva se ha comprometido a que vuelva a haber una votación», señalan fuentes asistentes al encuentro. «De no ser así, seremos las bodegas las que obliguemos a que se repita la votación».

En este sentido, los estatutos de la asociación exigen al menos que un 25% de asociados (28 bodegas) soliciten la impugnación de los acuerdos tomados: «Suponemos que convocará la junta tal y como se ha comprometido, pero, si no es así, las 28 bodegas están garantizadas», señalan las misma fuentes.

La nota de prensa

En una escueta nota de prensa, ABE, que firma ya como Rioja Alavesa & Txakolí la comunicación, omite en cualquier caso el compromiso asumido ante sus socios de someter el cambio de nombre a una segunda votación y se limita a asegurar que «los asociados han respetado el trabajo que realiza su junta directiva y las decisiones adoptadas por sus órganos de dirección». «La asociación -concluye la nota- se ha visto reforzada y sigue trabajando en sus proyectos».

Otras fuentes presentes en la reunión aseguraron que los medios de comunicación se «llevaron lo suyo» por parte de la directiva, que insistió ayer repetidamente en obtener compromisos para que no se filtrara la información. Las fuentes señalan que los dirigentes de ABE no ocultaron que detrás del movimiento de cambio de nombre hay una estrategia económica como es la captación de más fondos públicos: si ahora Abra recibe ayudas del Gobierno vasco y la Diputación alavesa, la intención es percibirlas además de las diputaciones de Vizcaya y de Guipúzcoa e, incluso, incrementar las de las dos primeras entidades.

Una cuestión económica que precisa un cambio estatutario -ABE ya no es una asociación empresarial, sino cultural- y de denominación de la asociación para poder acceder a las ayudas de las instituciones vascas, una vez etiquetadas sus botellas como 'vinos de Euskadi'.

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